Nacional |12 Ene 2009 - 10:00 pm

Río Magdalena lleno de atarrayas

La ola invernal multiplicó los peces

Por: Olga Lucía Garzón / Especial para El espectador

En todo un espectáculo se convierte la llegada de la subienda a Honda.

La subienda en el Magdalena
Foto: Olga Lucía Garzón
La subienda les devolvió la esperanza a los pescadores a quienes el invierno había dejado sin hogar y sin trabajo.

El río Magdalena, el mismo que en diciembre arrasó con las humildes casas de 12 barrios de Honda (Tolima), habitados en su mayoría por pescadores, hoy les regala una abundancia que les devolvió la esperanza a todos.

“Es como si el río quisiera recompensarnos por lo que nos quitó”, dice Gerardo Vélez, un pescador de 53 años, quien no tiene una vivienda porque las enfurecidas aguas del Magdalena se la echaron al piso completamente.

Mientras lanza su atarraya montado sobre su vieja canoa, Gerardo expresa con alegría que en menos de dos semanas casi completa $500 mil por la venta de nicuros, capaces y tolombas.

Diariamente cada pescador alcanza a atrapar entre tres y cinco canecas de peces. Aunque la multitud ha provocado la baja de los precios, una sarta compuesta por 10 o 12 pescados se vende en $4.000, aproximadamente.

 Sus clientes son comerciantes de pescado de Bogotá, Cali, Medellín, Pereira e Ibagué, principalmente, así como propietarios de restaurantes y de puestos de la plaza de mercado de Honda, y los turistas que van personalmente a adquirir el pescado. “Estamos esperando la punta del bocachico y el bagre, el pescado que más le gusta a la gente porque tienen mejor sabor. Ahí la venta es mucho mejor”, asegura el pescador.

Como Gerardo, son cientos los pescadores que tienen puesta toda su fe y esperanza en que la llegada de pescado continúe con la misma intensidad.

“Con lo que haga voy a comprarles los cuadernos a los muchachos y a levantar de nuevo la casa que se perdió casi toda… volver a comprar las cosas como la nevera, el ventilador y el televisor que quedaron sirviendo para nada” señala Mariela Horta, una humilde mujer del barrio Pacho Mario, uno de los más pobres de Honda y más afectados por la ola invernal pasada. Ella aprendió a pescar desde hace dos años, luego de que murió su esposo y vio en este oficio la única forma de sacar adelante a sus tres hijos.

Para la recuperación de la economía de Honda, la llegada de la subienda es la antesala del Festival Nacional del Río, al que vienen turistas de todo el país.

Desde diciembre hay bonanza

Honda es un municipio del departamento del Tolima famoso por la subienda durante las primeras semanas de cada año, cuando las atarrayas de los pescadores se llenan de grandes cantidades de bocachicos, nicuros, bagres, capaces y tolombas.

Sin embargo, en esta ocasión la primera ‘punta’ de nicuros y bocachicos se registró el pasado 28 de diciembre, situación que los lugareños calificaron como un buen augurio de que la tradicional subienda iba a ser próspera.

  • Olga Lucía Garzón / Especial para El espectador | Elespectador.com

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