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La salud mental de los antioqueños preocupa a las autoridades departamentales, tanto que ya es considerada un problema de salud pública por el impacto que tiene en los ciudadanos. Este año la Gobernación ha invertido $15 mil millones en programas de prevención y atención de enfermedades mentales relacionadas con la violencia intrafamiliar, el abuso sexual, el desplazamiento forzado y el consumo de sustancias psicoactivas, las cuales se reflejan en estrés, depresión y ansiedad, entre otras patologías.
Antioquia es el departamento del país que presenta el mayor número de enfermedades mentales, siendo la depresión la principal afección, cuya explicación podría hallarse en el conflicto que padece la mayoría de los municipios por presencia de grupos al margen de la ley. A lo que se suma la difícil situación económica y la incertidumbre por el futuro.
Tales patologías mentales dejaron en el primer semestre de 2009 la triste suma de 131 personas que optaron por el suicidio. Pero tan preocupante o más que el alto número de suicidios es el hecho de que la mayoría de quienes lo cometieron eran jóvenes.
“Esto es una señal de que algo no está funcionando bien. En los suicidios las personas jóvenes ocupan el primer lugar. Hay una relación directa entre consumo de sustancias psicoactivas y suicidio, entre violencia intrafamiliar y suicidio, entre enfermedades mentales y suicidio”, advierte el director Seccional de Salud de Antioquia y Protección Social, Carlos Mario Rivera.
Según el funcionario, en un futuro cercano la mayor causa de mortalidad en Colombia estará asociada no sólo con las enfermedades cerebrovasculares y el cáncer, sino además con las enfermedades mentales. Por ello considera que el Gobierno debe incluirlas en el plan obligatorio de salud, tal y como lo dictó la Corte en la Sentencia T- 760.
Con el fin de disminuir las cifras, la Gobernación ha efectuado planes de asesoría en los 125 municipios del departamento para la implementación de políticas de salud mental. Para ello se han priorizado para ser intervenidos los temas de violencia intrafamiliar, violencia sexual, prevención de consumo de sustancias psicoactivas, atención a conductas suicidas y atención a desplazados y víctimas por minas antipersona y munición sin explotar.
El pasado 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, se realizó una jornada de sensibilización masiva en todo el departamento con el fin de crear conciencia entre los ciudadanos de la importancia de prestar atención a comportamientos poco usuales que den cuenta de que algo no está funcionando de manera adecuada en la mente de los antioqueños.