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El caballo más alto y el más pequeño, un burro peludo y uno de los cinco herreros profesionales del país fueron los personajes que se robaron las miradas de los espectadores que asistieron al Salón Internacional del Caballo de la ciudad de Medellín, que se terminó el pasado domingo.
Esta segunda feria contó con 25 expertos españoles que realizaban juzgamientos diarios. Además se llevó a cabo un espectáculo para hacerle homenaje al caballo.
No podían faltar los pesos pesado de la política, muchos de los cuales gustan de este tipo de espectáculos. El candidato presidencial Germán Vargas Lleras fue uno de los más entusiastas de la jornada del 17 de octubre. También estuvieron congresistas como el senador Jorge Enrique Vélez.
Entre los 80 ejemplares equinos que llegaron de Ecuador, Panamá, Costa Rica, Guatemala y España, ‘Shocky’ se robó el show. Con 1,85 metros es el más alto de Colombia. De origen francés y raza percherona, tiene 65 hijos en el país y vive en Tenjo (Cundinamarca). “Es un animal completo, armonioso, manso para labores agrícolas y muy inteligente”, aseguró Édgar Portilla, dueño del criadero Sumatambo, hogar de ‘Shocky’.
En contraste con el anterior ejemplar, encontramos un poni Shetland de origen escocés, traído del parque Panaca, en Quindío, en donde es parte del carrusel en vivo, una atracción para niños. Pero hubo otro personaje que acaparó la atención de los asistentes. Perdido entre los ponis, debido a sus 1,32 metros de estatura, estaba Luis Carlos Toro, cuyo trabajo desde hace nueve años en Panaca es encargarse de los pequeños que disfrutan en el carrusel.“La gente me preguntan de qué raza soy, les digo que una mezcla de Quimbaya y falabella”, dice sonriente.
Casi tan grande como un caballo, con su cuerpo cubierto de pelo rubio, encontramos en exhibición un burro de origen francés.
A pesar de la pasión que hay en Colombia por los caballos, la herrería es una profesión naciente. En el país sólo hay cinco herreros profesionales, uno de ellos es Iván Gómez, un bogotano que estudió en Inglaterra esta tradición milenaria. “Soy podólogo y hago herraduras a la medida. Es una profesión que requiere capacitación y actualización”, dice.