Erpac, dolor de cabeza de Uribe

Pese a que las autoridades proclaman 75 golpes a la estructura del Ejercito Revolucionario Antiterrorista de Colombia, el ex paramilitar Pedro Oliveiro Guerrero Castillo (‘Cuchillo’) ronda la frontera entre los departamentos del Meta y el Guaviare.

Cuando el 23 de febrero de este año el presidente Álvaro Uribe, durante un consejo comunal en Puerto Carreño (Vichada), realizó el segundo llamado público de advertencia a los comandantes militares de la Orinoquia para que capturaran a Pedro Oliveiro Guerrero Castillo (‘Cuchillo’), lo hizo porque tenía plena certeza de que hasta ese recóndita capital había extendido sus tentáculos el ex jefe paramilitar.

Y es que para llegar hasta allí, ‘Cuchillo’ había dejado una estela de sangre producto de sus enfrentamientos con varios frentes de las Farc en el norte del Guaviare, sur del Vichada y el oriente del Meta. Para ello, hace dos años integró, con sus antiguos hombres de confianza del bloque Guaviare de las autodefensas, el llamado Ejército Revolucionario Antiterrorista de Colombia (Erpac), una organización criminal que hoy tiene 500 sujetos de los cuales entre 150 y 200 están fuertemente armados y que se ha convertido en la obsesión del presidente Uribe y la Fuerza Pública en los Llanos Orientales.

El mismo mandatario nacional les había dicho en diciembre de 2006 a los comandantes militares de la zona, durante otro consejo comunal, que la captura de “un tal señor ‘Cuchillo’ ” debía ser una de las prioridades en la operatividad. En aquella oportunidad la inteligencia militar ya estaba informada de que tras la fallida desmovilización de Guerrero Castillo, en abril de ese año, éste se había propuesto ser el amo y señor del narcotráfico en la Orinoquia.

El afán que ha tenido Uribe por su captura, según relata un ex oficial de inteligencia de la VII Brigada del Ejército, no es otro que demostrarle al país que en plena zona del Plan Consolidación no hay espacio para nuevas bandas criminales como el Erpac.

Sin embargo, el grupo de ‘Cuchillo’ ya ha logrado consolidarse en zonas como el sur del Meta, Ariari e incluso hombres suyos fueron capturados en agosto de este año haciendo extorsiones en Villanueva, al sur de Casanare.


Según explicó públicamente el general Guillermo Quiñónez, ex comandante de la IV División, cuando el grupo del delincuente estaba siendo reducido por varios golpes contundentes, logró una alianza con el narcotraficante Daniel ‘El Loco’ Barrera, con lo cual adquirió un poderío militar mayor del esperado.

Dicha unión criminal, según explican fuentes de inteligencia, busca garantizar los corredores de transporte de droga e insumos para su fabricación, y al tiempo adueñarse totalmente del negocio del narcotráfico que era de propiedad de las Farc, especialmente del abatido jefe guerrillero Tomás Medina Caracas (‘El Negro Acacio’).

Para comerciar la coca con los productores, necesita el sur del Meta y el piedemonte llanero y para controlar el tráfico de la droga hacia Venezuela y Brasil, debe apoderarse del Vichada. De hecho, el 24 de septiembre pasado, en Puerto Carreño, le fueron decomisados seis fusiles en una caleta.

Pese a este avance de Guerrero Castillo y su estructura militar en los Llanos, el año 2008 ha sido uno de los peores para su organización: el director de Seguridad Ciudadana de la Policía, general Orlando Páez Barón, reportó que este año han sido capturados al menos 75 integrantes del Erpac, entre los que se encuentra Deysi Yamile Molano, compañera sentimental de ‘Cuchillo’, la cual fue aprehendida el 25 de noviembre pasado.

Su hermano, Dumar de Jesús Guerrero (‘Carecuchillo’), ya había tomado la decisión de dejar la vida delincuencial en mayo de este año debido, según él, a los consejos de su madre y a la presión de la Fuerza Pública.

El más reciente golpe contra el Erpac ocurrió el sábado pasado, cuando el amigo personal de Guerrero Castillo y jefe militar, José Vicente Rivera Mendoza (‘Soldado’) fue aprehendido mientras veía un partido de fútbol en una vereda de Guamal (Meta).

El sujeto, al ser procesado por el antiguo régimen penal, no realizará audiencia de legalización de captura y en cambio el fiscal tendrá hasta el próximo lunes para resolver la situación jurídica de este individuo.


Pese a este duro golpe, el Erpac continúa con una línea de mando muy importante, en la cual se cuenta ‘El Loco Hárold’, otro cabecilla militar de mucha confianza de ‘Cuchillo’ y el cual controla el área de Mapiripán.

Una vida en la ilegalidad

Personas cercanas a ‘Cuchillo’ afirman que su gran destreza ha sido ganarse con dádivas el aprecio de las personas que lo rodean, especialmente de campesinos en alejadas zonas rurales. Ellos mismos han formado una especie de anillo de seguridad y en varias ocasiones le han advertido de la presencia de la Policía o el Ejército en sus cercanías.

Catalogado como un excelente soldado cuando perteneció a uno de los batallones de la zona, desde joven se vinculó a la vida delincuencial, al parecer como hombre de la organización de Gonzalo Rodríguez Gacha (‘El Mexicano’).

Es señalado de ser uno de los autores de la masacre de Mapiripán en junio de 1998, hecho que marcó la llegada de las Autodefensas de Córdoba y Urabá a los Llanos, y acusado de planear el asesinato de su antiguo jefe paramilitar en el bloque Centauros, Miguel Arroyave.

Hoy, de acuerdo con uno de los investigadores que le siguen la pista a ‘Cuchillo’, se cree que merodea entre los límites de San José y Mapiripán, en el norte del Guaviare y sur del Meta, respectivamente. Precisamente sus movimientos han sido difíciles de controlar, dice la fuente, porque estos dos puntos son grandes extensiones de terreno que combinan sabana y selva.
“En varias ocasiones hemos estado a punto de capturarlo, pero infortunadamente los operativos se han frustrado porque se filtra la información. Continuaremos trabajando. Todos los capos de la mafia o el paramilitarismo terminan presos o muertos y con ‘Cuchillo’ no será diferente”, puntualizó.