Dilemas del euro barato

Mientras sectores como el lechero advierten que las importaciones crecerán, expertos señalan que la oportunidad es de doble vía.

Una hoja de ruta que abarque el cumplimiento de los derechos laborales, de asociación, de negociación colectiva y también los relacionados con el medio ambiente, fue la más reciente exigencia del Parlamento Europeo, realizada el miércoles a Perú y Colombia antes de someter a votación los tratados de libre comercio firmados por las tres partes.

En síntesis, una petición de cortesía si se tiene en cuenta, por un lado, que los eurodiputados están citados para votar el acuerdo en septiembre próximo con un llamado de urgencia por parte de sus gobiernos para que emitan un voto positivo; también se debe resaltar la intervención de José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, ante el Parlamento: “La aplicación del acuerdo es fundamental para impulsar el crecimiento de nuestras relaciones comerciales y de las inversiones”.

En el fondo, es una declaración que busca explotar una de las poquísimas cualidades que aún tiene Europa en medio de la profunda crisis que el continente atraviesa: la depreciación del euro. En el último año, según datos del Banco Central Europeo, el valor de la moneda común ha caído 12,7%, convirtiéndose en un valor estratégico para los exportadores del Viejo Continente, permitiéndoles vender sus mercancías a menores precios.

Un primer paso se vio en el segundo semestre de 2011, cuando las ventas externas de la Unión Europea crecieron 3% entre los meses de octubre y diciembre. Si bien el comportamiento es tímido, los productores colombianos creen que puede tener serias consecuencias en el mediano plazo, sobre todo cuando el TLC se ratifique y entre en vigor.

“Es un golpe certero a la sobrevivencia del sector lechero. La única forma de competir con el principal productor lácteo del mundo es con productos avanzados, los cuales son escasos en el país”, dice José Félix Lafaurie, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), para quien, además de la depreciación, la industria europea cuenta con otro factor que incrementa su competitividad: “Los subsidios gubernamentales pueden disminuir de valor, pero si les añadimos un euro barato, se convierten en un incentivo gigante”.

Pero los contrastes siempre están presentes en este tipo de situaciones y las pérdidas para uno se convierten en oportunidades para otros. La coyuntura se convierte en un aliciente especial para el sector del turismo, que puede ofrecerle al mercado diferentes destinos al Viejo Continente que se complementan con el aumento en el número de frecuencias hacia Colombia implementadas por aerolíneas como la alemana Lufthansa.

“Europa, así esté en recesión, sigue siendo un mercado atractivo. Además, la depreciación del euro juega también un factor positivo para el país si le sumamos la eliminación de aranceles, los cuales, en conjunto, propician nuestra competitividad”, señala Jorge Humberto Botero, exministro de Comercio.