¿Por qué las mujeres ganan menos que los hombres?

La edad, el nivel de educación y el estado civil influyen en los sueldos. Ximena Peña, de la Universidad de los Andes, estudió el tema.

Si usted es mujer y va a incursionar en el mercado laboral tenga en cuenta lo siguiente: siempre, casi siempre, su salario será menor al de un hombre en su mismo cargo y con sus mismas condiciones. Además, tenga presente algunas variables que podrían elevar esa brecha salarial: si es casada ganará 17,5% menos (que un hombre en la misma condición); si es viuda, 7% menos; si tiene entre 25 y 35 años su salario será 15% menor; y si va a trabajar en el sector del entretenimiento, la brecha llegará al 50%.

“Decimos ser un país igualitario y, a pesar de eso, la diferencia salarial en Colombia ha cambiado muy poco en las últimas tres décadas y está muy lejos de desaparecer”. Habla Ximena Peña, de la Universidad de los Andes, investigadora por años del diferencial salarial entre géneros, es de semblante juvenil, voz entusiasta y apasionada.

Si se quiere buscar la génesis de este estudio habría que remontarse a 1970, cuando la participación nacional de las mujeres en el mercado laboral era apenas del 30%. Había motivos para que la brecha fuera enorme. Pasaron cuarenta años y ese porcentaje se duplicó: hoy es del 60%. Hoy ellas trabajan el mismo número de horas que ellos.

En la actualidad, las mujeres han incursionado en las ocupaciones que tradicionalmente eran masculinas. Hoy ellas son más educadas (por cada cuatro hombres con título universitario entre los 25 y 40 años, hay cinco mujeres). A pesar de que en todas estas variables hay equilibrio, la brecha sigue existiendo. ¿Por qué?

Según Peña, “no hay ninguna razón. Hace 40 años las explicaciones apuntaban a que los hombres eran más educados, a que cuando las mujeres tenían hijos se salían de trabajar, a que nuestras jornadas eran más cortas. Pero hemos superado todo eso y la brecha continúa. En economía ese fenómeno se conoce como la porción no explicada”. Y agrega que si pudiera medir todas las variables se llamaría discriminación, pero como no se puede calcular (por ejemplo la motivación) lo llama el componente no explicado.

En los últimos tres años el promedio de la brecha en Colombia pasó del 22 al 17%, de acuerdo con la experta, mientras el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calcula que es del 7,1%.

¿Y lo que producen las mujeres?

La consultora estratégica internacional The Boston Consulting Group (BCG) estima que los casi dos mil millones de mujeres que trabajan en el mundo producen 7,1 billones de euros anuales. Calcula, además, que en los próximos cinco años sus sueldos crecerán en 3,8 billones de euros “debido, por una parte, a un aumento anual del 2,2% en el empleo femenino mundial y, por otra, a que la brecha salarial que existe entre la mujer y el hombre se va a ir recortando”. Pero Ximena Peña es menos optimista en el escenario colombiano y alude a las conclusiones de sus estudios para que usted decida con cuál tesis se casa.

1. La diferencia salarial es más alta para las mujeres entre 35 y 55 años (17%). “Esos son los años dorados del mercado laboral, donde usted hace la plata para el resto de la vida. Es muy frustrante, porque las mujeres nunca llegan a producir todos los ingresos que pudieron haber producido”. Para las que están en el rango de 25 a 35 años es del 15% y para las de 18 a 24, del 10%.

2. En términos de educación, para las menos formadas es más alta la brecha. Las que tienen primaria incompleta la diferencia es del 23%; las que acreditan estudios universitarios, 15%; y las que terminaron la secundaria, 12%.


3. Según el empleador, hay enormes diferencias. En los trabajos públicos la brecha es de cero, incluso puede ser a favor de ellas. ¿Las razones? Hay una legislación muy explícita y unos requisitos exigentes y específicos, que en estas mediciones favorecen a las mujeres.

En el sector privado el diferencial salarial es muy pequeño. En cambio las empleadas domésticas se llevan la peor parte: una brecha del 50%. En los trabajos informales y por cuenta propia es del 30%, y es allí donde se da la discriminación.

5. En las mediciones por sector económico las diferencias más altas se dan en el sector agropecuario, con una brecha del 30%. En el comercio desciende a 20% y en los servicios financieros a 15%. En la construcción y el transporte los salarios están a favor de ellas, según explica Ximena Peña, porque en estos sector “hay pocas mujeres y las que están allí ocupan cargos directivos”.

En firmas pequeñas la diferencia se eleva y llega a 37%, mientras en las de más de 10 empleados es de 5%.

Muy a pesar de las anteriores conclusiones, estudios de este tema de la Universidad Abierta de Cataluña, en España, aseguran que las mujeres están viviendo “una segunda revolución”. Entre lo que ganan y lo que gastan ellas manejarán más de 23 billones de euros en los próximos cinco años, según BCG. “La próxima revolución de la mujer va a modificar la forma de trabajo y las organizaciones. No en vano en Estados Unidos y en Europa las estudiantes universitarias son prácticamente el 60% del total.

“Y no sólo son más, sino que sacan mejores notas que los hombres. Por eso pueden convertirse en las nuevas directoras de la orquesta económica internacional, como propugna el movimiento womenomics (economía femenina)”, dijo Inma Tubella, rectora de esta institución, al diario El País de España.

Ximena Peña también cree en aquella segunda revolución de las mujeres. Dice que en Colombia el hecho que haber igualado las principales variables laborales con las de ellos así lo demuestra. Sin embargo —dice con un dejo de pesimismo—, la ruptura de la brecha salarial no está cerca. “¿Cuándo vamos a llegar a la igualdad? Cuando se acabe el sector informal y las actividades no reguladas por la ley. Es ahí donde está la diferencia salarial en Colombia”.

La brecha salarial en América Latina

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela que en América Latina las mujeres, “a pesar de ser más educadas”, ganan 10% menos que los hombres. Según esta investigación, ellos ganan más en cualquier grupo de edad, nivel de educación, tipo de empleo (sea por cuenta propia, empleador o empleado) y tamaño de la empresa. En Brasil, por ejemplo, los sueldos de los hombres son 30% mayores que los de las mujeres. En Colombia el diferencial salarial es del 7,1%.