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Para Guillermo Botero, presidente de Fenalco, los acuerdos de precios son una alternativa que en algún momento dieron resultados, pero llamó la atención sobre “la dificultad para hacerlo con los productos perecederos, en especial en el caso de los alimentos”. Incluso el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, dijo que productos como las frutas y las hortalizas han tenido en el último mes comportamientos de precios al alza, porque las lluvias que se presentaron este mes, que no estaban previstas, dañaron las cosechas, como la de arroz.
Agregó Botero que el Banco de la República debe ser más imaginativo en la búsqueda de opciones, como cuentas en dólares, por ejemplo, y no insistir en medidas que no han dado resultados.
Uno de los sectores que más ha pesado en el aumento de la inflación ha sido el de los alimentos, que entre enero y mayo de este año han tenido un incremento de 9,7%. Para Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), “los controles de los precios no han sido efectivos, como se demostró recientemente en México y en Venezuela, porque se distorsionan la oferta y la demanda. Además, muchos precios no tienen control, por tratarse de productos importados”.
Otro aspecto, que según el presidente de la SAC hace muy difícil un acuerdo de precios, es que se estimula el acaparamiento y que no se pueden controlar los insumos, como los plaguicidas, fungicidas y abonos, relacionados con los precios del petróleo. Y agregó que “el incremento en tasas de interés desestimula la producción agrícola y por el contrario encarece los precios por una menor oferta”.
Analistas consideran que este tipo de mecanismos de acuerdos de precios son difíciles de implementar en economías de mercados abiertos y que por el contrario podrían tener efectos contrarios para los consumidores.
Si bien los acuerdos de precios sobre un número de productos determinado puede tener implicaciones positivas, parece haber consenso en que es difícil, no se descarta una nueva reunión del Presidente con los gremios de la producción para buscar alternativas a la presión inflacionaria.