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El desplome continuó el lunes para los mercados financieros del mundo, luego de que el Congreso de Estados Unidos aprobara el plan de rescate, por US$700 mil millones, a finales de la semana pasada.
Las bolsas de Europa cerraron con pérdidas históricas, entre 5 y 9%, mientras las de Asia registraron caídas entre 4 y 5%. El efecto dominó siguió en las de América Latina, que también registraron fuertes descensos, como las de São Paulo, Buenos Aires y Ciudad de México, que en promedio registraron caídas de 5,7%. Por su parte, Wall Street cerró a la baja y cayó 3,52%.
Pero el mundo se pregunta ¿por qué, lo que se creía era una noticia positiva, con el rescate, no ha restablecido la confianza?
Para Salomón Kalmanovitz, ex codirector del Banco de la República y decano de Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, “el eje del problema es la solvencia, que se ataca capitalizando a las entidades que han perdido mucho dinero. Pero técnicamente el paquete de ayuda no estaba bien estructurado y no se dedicó a capitalizar”.
Además, según Daniel Velandia, director de análisis económico de la firma de corretaje de Bolsa Ultrabursátiles, “el Departamento del Tesoro de EE.UU. tiene 45 días para implementar los mecanismos del rescate y hacer el primer desembolso, por US$350 mil millones, pero los mercados consideran que es mucho tiempo, porque los problemas para otras instituciones financieras pueden no dar espera”.
Ocurre también que desde hace cerca de un año la Reserva Federal (FED) norteamericana viene inyectando liquidez al mercado, a través de las grandes instituciones financieras, que se suponía las irrigarían a las de menor tamaño. Pero esto no ha ocurrido, debido a que las grandes utilizan esos recursos para sanearse. De esta manera, el dinero para prestar se hace escaso y no se traduce en créditos.
El contagio
Otro aspecto que influyó en el desplome de este lunes fue que el contagio es cada vez más evidente en Europa. Durante el fin de semana el gobierno de Alemania acordó con un grupo de bancos un fondo de US$50.000 millones para salvar a la segunda financiera más grande del país, Hypo Real Estate. Según algunos analistas, esta medida pudo causar más alarma que tranquilidad entre los inversionistas europeos, por el temor a que se destapen más entidades en problemas.
Por su parte, el secretario del Tesoro británico, Alistair Darling, dijo estar dispuesto a tomar medidas para ayudar al país a revitalizarse. Durante el último año, el gobierno ha actuado para nacionalizar bancos hipotecarios en problemas, como Northern Rock y Bradford & Bingley. También se conoció que el banco francés BNP Paribas tiene un acuerdo para rescatar al franco-belga Fortis.
Si bien las decisiones tomadas por algunos de los gobiernos europeos parecen ir en la dirección correcta, los mercados las interpretan como una reacción tardía, que sigue generando desconfianza y temor entre inversionistas y agentes económicos.
Si bien los presidentes de algunos países se han reunido —el sábado lo hicieron los de Italia, Francia, Alemania y el Reino Unido— para plantear soluciones a la crisis, la incertidumbre en el Viejo Continente crece en la medida en que aún no se conocen medidas generales y cada país las está tomando individualmente. Frente a esta situación, Velandia, de Ultrabursátiles, considera que “los inversionistas querrán estar en los mercados donde se están tomando medidas y éstas no se han visto para toda la Unión Europea”.
La recesión toca las puertas
Que las grandes economías del mundo, en especial las de Estados Unidos y Europa entren en períodos de crecimiento negativo (técnicamente dos trimestres consecutivos configuran la recesión) es más evidente hoy, lo cual se refleja en los mercados financieros. Para César Ferrari, profesor de economía de la Universidad Javeriana, “la desconfianza que se vive es producto de que aun con el rescate en Estados Unidos, los bancos tendrán pérdidas, lo cual significará su descapitalización. Quiere decir menos crédito para la actividad productiva y para el consumo, que reduce la actividad económica y viene la recesión”.
Consecuencia de ello es que la gente vende sus acciones y se traslada a activos más seguros, como el dólar, el oro y los Bonos del Tesoro americano, aunque renten menos. Ferrari agrega que la volatilidad en los mercados puede disminuir, aunque no la tendencia a la baja.
En Estados Unidos ha ocurrido que los cheques de impuestos que el gobierno ha devuelto a los contribuyentes se han gastado en detrimento del ahorro y el desempleo podría terminar el año en 7%.
El temor por una recesión en EE.UU. parece confirmarlo una encuesta de la Asociación Nacional de Economía Empresarial (NABE, por su sigla en inglés), entre 48 analistas. Según ese grupo de economistas, si los mercados de crédito no recuperan su funcionamiento normal, habrá una recesión entre este mes y marzo próximo. Aunque para el tercer trimestre preven un crecimiento del 1% del Producto Interno Bruto.
Colombia busca más recursos
El deterioro en los mercados internacionales también se dio en Colombia, donde la Bolsa cayó 4,86% y el dólar ganó $92, con lo cual cerró en promedio a $2.252.
El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, ha dicho que se buscará liquidez en organismos multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, para tenerla disponible en caso de necesidad del sector financiero. Y los ministros de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez y el de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, viajarán a Asia y Europa para estimular la llegada de inversión extranjera.
Las exportaciones colombianas se verían golpeadas por menos compras de EE.UU.