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El lugar se acondicionó para el evento. Largas telas blancas, pendones de las instituciones dedicadas al campo y muestras productivas de diferentes proyectos engalanaban el recinto de Compensar en Bogotá, al que acudieron los protagonistas del sector agrario de Colombia.
Luis Antonio Aponte vino de Icononzo (Tolima), Víctor Manuel Hincapié lo hizo de Chimichagua, en el Cesar, y Alejandro Ardila llegó desde el Valle del Guamuez, en el Putumayo. Unos traían en su mente la materialización de un cultivo de gulupa, algunos la creación de hatos ganaderos para producir leche y carne, y otros el aprovechamiento de las condiciones para criar peces.
Estos son sólo tres ejemplos de lo que lograron 422 proyectos que obtuvieron recursos por parte del Incoder y que recibieron su cheque la semana pasada. Las tres convocatorias incluyeron subsidios para la compra de tierras, construcción de sistemas de riego y drenaje, y proyectos productivos piscícolas.
En el primer caso se benefició a 1.417 familias, entre desplazados y campesinos, que pudieron adquirir 13.991 hectáreas de tierra.
En el segundo grupo se favorecieron 13 proyectos de riego con partidas por $10 mil millones, y entre los piscicultores, 48 programas resultaron seleccionados.
El encuentro también sirvió para dar a conocer la nueva imagen del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), una entidad que nació tras la desaparición de otras como el Incora y que desde su creación siempre estuvo en el ojo del huracán
por malos manejos administrativos, al punto que hace algún tiempo casi desaparece, como lo comentó el actual gerente de la entidad, Rodolfo Campo Soto.
La situación fue tan complicada, que en 2006 la Contraloría General de la República calificó a Incoder como la peor entidad del Estado colombiano.
De acuerdo con el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, en las nuevas convocatorias se buscó favorecer a personas que no tuvieran cuentas pendientes con la justicia, no aparecieran en otros proyectos similares y que pudieran comprobar su condición como desplazados o campesinos de bajos recursos.
En el acto, el presidente Álvaro Uribe Vélez le solicitó cuentas al gerente del Incoder, quien indicó que hasta el 31 de diciembre del año pasado se habían entregado 3,56 millones de hectáreas, con lo que se beneficiaron 71 mil familias. Desde 2008, el objetivo es titular 50 mil predios al año.
En otros proyectos se destaca el de multipropósito de Ranchería, que servirá para suministrar agua potable, generar energía eléctrica y crear un distrito de riego y drenaje.
Los sistemas de conducción secundaria y terciaria se entregarán en concesión bajo una figura que se estrena en el país. La estructuración del proceso la realizará una de las cinco bancas de inversión que se han mostrado interesadas y cuyo nombre se conocerá el 14 de octubre del presente año.
Este sistema favorecerá los cultivos de páprika, melones, cacao, patillas y hortofrutícolas. Los trabajos se han adelantado en un 59% y en junio de 2010, los habitantes de La Guajira esperan que esté listo
Otra obra de dimensiones similares es el distrito del Triángulo del Tolima, que permitirá el riego en 20.402 hectáreas, donde habita, sobre todo, población indígena que habita el sur del departamento. Corpoica maneja este proyecto que requiere una inversión de $388 mil millones, lo que favorecerá 8.500 familias de la región.
Antes de que finalice este año también deberán estar listos los distritos de riego de Repelón, Santa Lucía, Manatí y Campo de la Cruz, en el departamento de Atlántico.
Así, Luis Antonio, Víctor, Alejandro, los habitantes de la Guajira, Tolima, Atlántico y en general los campesinos y desplazados del país esperan que sus sueños se puedan hacer realidad y que el Estado se convierta en su aliado y no en un obstáculo de su labor.