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Economía 5 Jul 2008 - 2:47 am

Mezcla de rentabilidad y goce estético

El valor de invertir en Arte

Pinturas, esculturas y fotografías, alternativas para que diversifique sus inversiones.

Por: Redacción negocios
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Foto: Diego Santacruz

El dólar sube y baja, y el precio del petróleo asciende y se traduce en alzas en los costos de los combustibles. La inflación sube, los alimentos escasean y se encarecen, mientras expertos y ciudadanos corrientes asisten con desconcierto a lo que para unos es el comienzo de una nueva crisis económica y para otros es una desaceleración pasajera.

La razón la darán los hechos. Pero lo cierto es que períodos de incertidumbre económica como el actual obligan a la gente a pensar en alternativas para invertir su capital y asegurarlo. Entonces aparece la siguiente oferta: una inversión que, además de no tener riesgo de depreciación, es enriquecedora en términos culturales, resulta agradable para los sentidos y no implica pago de impuestos ni genera gastos exagerados de mantenimiento. ¿Le interesa?

Se trata de invertir en arte. Sin embargo, al tratarse de un bien cultural, en este tipo de inversión rigen parámetros distintos a los que se tienen en cuenta al comprar títulos valores, acciones de empresas, dólares, finca raíz, etc. No obstante, su naturaleza diferente la hace “una inversión bastante sólida frente a las otras”, como lo señala Virgilio Garza, director del departamento de arte latinoamericano de la casa de subastas Christie´s.

Valorar el arte atraviesa el plano de la subjetividad y, en esa medida, múltiples factores entran en juego.

Uno de los más importantes es la trayectoria de su autor, en la que cada premio obtenido, cada exposición individual y colectiva realizada y cada bienal en la que haya participado, suman puntos que en el momento de comprar o vender las obras se traducen en mejores precios. Juan Gallo, director de la Galería Alcuadrado, especializada en arte contemporáneo, señala que, para el caso colombiano, el premio Luis Caballero y la participación en el Salón Nacional de Artistas son dos indicadores confiables del valor de la obra de un autor.

De ahí que exista mayor riesgo al comprar obras de artistas nacientes, que aún no tienen hojas de vida extensas como las de los artistas consagrados. Sin embargo, es claro que mayor riesgo implica mayores posibilidades de que una obra incremente su valor. Muestra de ello son los artistas colombianos Doris Salcedo, Óscar Muñoz, Miguel Ángel Rojas, Juan Fernando Herrán y María Fernanda Cardoso, entre otros, que al hacer parte de colecciones internacionales, han logrado que sus obras se hayan valorizando hasta en un 300%. Según galeristas y críticos, algo similar podría suceder con artistas como Luis Hernández Mellizo, Jaime Tarazona, Máximo Flórez y Mateo López.

Por el contrario, la obra de un autor consagrado es una inversión segura, además de un gusto estético.


Carlos Hurtado, socio del ex presidente César Gaviria en la Galería Nueveochenta, dice que cada vez hay mayor apertura del público hacia técnicas diferentes y formatos distintos, y explica que cuando inauguraron su galería hace 18 meses tenían claro que debían crear un mercado propio, diferente al de los compradores de arte tradicional. Hoy son autosostenibles. Del mismo modo, Carlos Betancourt, curador de la muestra anual que realiza el BBVA, señala que el hecho de que actualmente se comercialicen fotografías de artistas internacionales por valor de US$1 millón significa que cada vez hay mayor reconocimiento de manifestaciones artísticas contemporáneas.

Sin embargo, parte de ese ascenso en la cotización de las obras de artistas jóvenes también tiene que ver con el hecho de que, como cualquier inversión, el arte también es susceptible de que se genere especulación. Lo que afecta a los artistas en la medida en que una vez sus obras suben de precio jamás bajarán, y su mercado se reducirá.

Por eso una de las recomendaciones de los expertos para quienes están interesados en invertir en arte es buscar asesoría calificada, particularmente cuando se está invirtiendo por primera vez. Con el tiempo, quien se apasiona por el arte termina educando su mirada de acuerdo con el tipo de inversión que quiere realizar, pues la compra de arte no siempre responde a los mismos objetivos, por lo que es posible diferenciar entre inversionistas, compradores y coleccionistas.

En el caso de los inversionistas, la compra está orientada hacia lo que mayores utilidades genera. En este caso, no hay apego hacia la obra, en tanto que se maneja una dinámica constante de compra y venta. Sólo de esta forma, según Carlos Salas de la Galería Mundo, el arte puede generar utilidades inmediatas. Los inversionistas pueden llegar a obtener ganancias de entre el 15 y el 30%. De otra forma, el arte tiene valor más como una inversión de mediano y largo plazo.

Y en este grupo se inscriben los dealers o corredores de arte, quienes a pesar de no tener galería viven de vender y comprar arte. Uno de ellos, que colecciona obras de Alejandro Obregón, Débora Arango, Andrés de Santa María y Guillermo Wiedemann, entre otros, cuenta que en una oportunidad pagó $10 millones por una obra que, siete años después, vendió en US$120.000.

De parte del comprador y el coleccionista, el criterio privilegiado a la hora de comprar es el gusto particular. La diferencia entre los dos es que mientras el comprador adquiere todas las piezas que encuentra estéticamente agradables, el coleccionista selecciona las obras que compra según un criterio particular: bien sea por temática, formato, técnica o artista. Salas asegura que en el caso del coleccionista, el valor histórico de las piezas también es un factor de selección importante. El Banco de la República tiene la colección institucional más destacada del país, y empresas como Nacional de Chocolates, Suramericana de Seguros y Gas Natural están organizando sus propias colecciones.


Colombia es un país muy prolífico en materia artística, por lo que una buena opción es invertir en artistas colombianos. Juan Gallo y Carlos Hurtado, cuyas galerías trabajan de forma similar en apoyo del arte contemporáneo, aseguran que en los últimos años inversionistas extranjeros han visitado el país, atraídos por el trabajo conceptual que hay detrás del arte nacional. Hurtado explica que, “aunque el arte colombiano surge de la problemática local, los temas tienen un carácter universal que lo hace valioso en cualquier lugar del mundo”. 

Quizá por esa razón hoy existen más coleccionistas y compradores en el país, porque la riqueza de la producción cultural ha permitido iniciar la ruptura del paradigma según el cual el arte es exclusivo de personas con un alto poder adquisitivo. Hurtado argumenta que el hecho de que existen coleccionistas de 22 años, da cuenta de que el mercado del arte tiene un alto potencial de crecimiento.

La mirada del experto

Virgilio Garza es, desde hace tres años y medio, el director del departamento de arte latinoamericano de  Christie’s, una de las casas de subasta más importantes del mundo. Garza recomienda que quienes desean invertir en arte deben informarse, leer material especializado y visitar museos, galerías y exposiciones.

A mayor conocimiento, mayores posibilidades de hacer elecciones acertadas, explica el experto, para quien las obras adquieren valor en la medida en que sean importantes en la carrera de un artista, estén en buenas condiciones y no hayan sido fáciles de conseguir.

Respecto a la importancia de atender a la crítica en el momento de adquirir una obra, Garza considera relativo el valor de verdad única que en muchos espacios se le da a estos juicios: “desde el punto de vista académico la crítica es importante, pero en la práctica, el mercado responde a la oferta y la demanda, y no necesariamente a lo que dice un crítico”.

En la subasta de arte latinoamericano que tuvo lugar en mayo, la casa de subastas registró la cifra más alta alguna vez pagada por una obra de este departamento:  US$7,2 millones por la obra ‘Trovador’, de Rufino Tamayo. En la misma subasta, se pagaron US$645.800 por la obra ‘Mujer con perro’ del colombiano Fernando Botero, quien, según Garza, es el artista latinoamericano vivo mejor cotizado actualmente.

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