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Elegidos y reelegidos

En Colombia, según Confecámaras, hay más de 300 asociaciones. Varios de sus presidentes se convierten en actores de la vida nacional por muchos años.

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Luis Fernando Gutiérrez
05 de septiembre de 2008 - 11:40 p. m.
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Ser dirigente gremial en Colombia es casi que una carrera profesional. La vocería de los sectores económicos da poder, se convierten en interlocutores con el Estado en representación de sus asociados y tienen amplio juego en las coyunturas sociales, políticas y económicas del país.

Las cabezas de las diferentes asociaciones se mantienen por largo tiempo o, en algunos casos, pasan de uno a otro. Algunos llegan a ministerios, otros pasan de éstos a los gremios.

Lo cierto es que su papel en la vida nacional va más allá de representar a sus sectores. Incluso, se convierten en actores con participación activa en temas como las negociaciones de los tratados de libre comercio.

Guillermo Botero

El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, lleva más de cinco años en el trabajo. Considera que los gremios en Colombia tienen el papel de representar a sus asociados y coordinar sus intereses con las políticas de Estado. “Es importante que hagan propuestas o debatan con argumentos”.

Para Botero, que los dirigentes de los gremios duren tanto tiempo en sus cargos se debe a que hacen bien su tarea de representación. Y piensa que la principal dificultad es la consecución de recursos, razón por la cual deben organizar eventos para generar ingresos y cumplir sus objetivos.

María Mercedes Cuéllar

En su trabajo, como presidenta de la Asociación Bancaria, en el que lleva dos años, no es su primera experiencia gremial. Antes se desempeñó como presidenta del desaparecido Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda, Icavi. Considera que los gremios son importantes en la relación entre el sector privado y el Estado, para crear espacios en beneficio común. “Los gremios son actores necesarios e influyentes en momentos de crisis, apoyando gestiones públicas o criticándolas con argumentos sólidos y proponiendo alternativas cuando es el caso, generado un debate que contribuya a mejorar la calidad de las políticas públicas.

Cuando estuvo al frente del Icavi vivió su desafío más grande como dirigente gremial. Le tocó hacer frente a la crisis hipotecaria de finales de los 90, que afectó al sector financiero.

Roberto Junguito

El presidente de la Federación de Aseguradores de Colombia (Fasecolda) conoce como pocos los terrenos asociativos. Trabajó en la Federación Nacional de Cafeteros; fue presidente de la SAC a comienzos de los 80, de la Asociación de Exportadores de Café y hace tres años maneja el gremio asegurador. También fue ministro de Hacienda y de Agricultura.

Su desafío más grande como dirigente gremial lo vivió cuando en 1982, en la SAC, preparaba un documento detallado para el nuevo ministro de Agricultura que nombraría el presidente Belisario Betancur. Recibió una llamada del presidente electo ofreciéndole el Ministerio con la condición de no hacerlo público. Tuvo que preparar un documento que tendría como destinatario a él mismo.


Luis Carlos Villegas

Lleva 12 años como presidente de la Asociación Nacional de Industriales, Andi, y fue reelegido para otro período de dos años. Es un convencido de que los gremios están jugando un papel fundamental en la promoción de temas y acciones que favorecen el fortalecimiento institucional, la competitividad y la internacionalización.

Sobre la vigencia de los dirigentes gremiales, considera que es una oportunidad para realizar un trabajo a largo plazo, “los tiempos empresariales son más largos y tranquilos que los de la política”. Se siente orgulloso de haber generado una dinámica positiva para recuperar la confianza en la crisis de los 90 y mantenerla para conseguir los logros que hoy alcanza el país.

Sobre la proliferación de gremios, dice que en Colombia las empresas pueden elegir quien los represente. Aunque sostiene que la dispersión dificulta el logro de objetivos globales, una visión macro del país resta eficiencia a la asignación de recursos y disminuye la efectividad de la interlocución.

Rafael Mejía

Para el presidente de la Asociación de Agricultores de Colombia (SAC) los gremios contribuyen a la solidez y funcionalidad de la democracia construyendo consenso mediante el diálogo con otros grupos sociales y armonizado los intereses del sector con los de la Nación.

Sobre la permanencia en sus cargos de los dirigentes gremiales, Mejía dice que en el caso de la SAC hubo alta rotación porque salían como ministros, embajadores o senadores. En su caso lleva ocho años y afirma no tener interés en ocupar esas posiciones.

Piensa que su principal desafío fue poner de acuerdo a los gremios agropecuarios en la aprobación del TLC con Estados Unidos y armonizar los intereses particulares con los objetivos generales del país.

Augusto Solano

La Asociación Colombiana de Floricultores (Asocolflores) tuvo mucho desempeño en el tema de la revaluación del peso. Solano, quien ocupa la presidencia del gremio desde hace ocho años, sostiene que una función de los gremios es estimular la competitividad de sus agremiados y tomar acciones comerciales asociadas.

Sobre la continuidad de los dirigentes de éstos, dice que su gestión requiere mucha credibilidad, la cual se construye con el tiempo. “Además, una visión de largo plazo que requiere continuidad”.


Como dirigente piensa que el desafío más grande que ha enfrentado es la prolongada revaluación, que ha golpeado al sector floricultor. Solano sostiene que la proliferación de asociaciones en Colombia obedece a que hay encadenamiento entre algunos considerados gremios de gremios, como la SAC y la Andi, que reúnen a todo un sector.

Eugenio Marulanda

Es uno de los que han pasado por varias empresas. Antes estuvo en Colfecar y desde hace 10 años es presidente de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio.

Marulanda entiende el papel gremial como la búsqueda de metas comunes entre los sectores privado, público y académico para enfrentar la globalización.

Sostiene que Colombia es un país de empresarios y por ello la cantidad de asociaciones. Es partidario de la permanencia en la dirección de los cuerpos asociados para dar continuidad a las políticas de los diversos sectores.

Ex presidente Ricardo Lagos habla de los gremios

En su reciente visita a Colombia, conversamos con el ex mandatario chileno sobre el papel de los gremios en la sociedad.

Lagos sostiene que las asociaciones empresariales deben desempeñar un rol como interlocutores con la autoridad pública, importante cuando se habla de entendimiento entre lo público y lo privado. Dice que “su papel es fundamental en la creación de espacios y consensos”.

Agrega que también son importantes en la interacción con otras agremiaciones, como sindicatos y Organizaciones No Gubernamentales que pertenecen también al ámbito privado. “Vivimos en un mundo donde la interrelación entre entidades privadas y públicas necesariamente se tiene que dar”.

Para Lagos, los grupos empresariales en su interior deben desempeñar un papel muy importante en temas como la responsabilidad social empresarial, y cita el caso de la industria cementera, que en el ámbito mundial está buscando acuerdos sobre cuál es el nivel de emisiones contaminantes permitido por tonelada de cemento producida. “Es un rol que no se había imaginado para los gremios, que está más allá de las fronteras”.

Colombia, una larga tradición en los gremios

Las asociaciones empresariales en Colombia tienen gran tradición. Sus raíces se encuentran en las sociedades de amigos creadas en el siglo XIX, dirigidas a estimular la inversión y la actividad productiva en sectores específicos. La Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) es una de las más antiguas, fundada en 1871.

En los 80 se canalizó su actividad con la creación de lo que se llamó el Frente Gremial, para tomar posiciones unificadas frente a la administración Turbay Ayala. Y hoy se articulan en el Consejo Gremial 16 gremios, creado en 1993, que representa a los principales del país, el cual ha tomado parte en temas de la agenda nacional, como los tratados de libre comercio. Incluso, los gobiernos delegaron el manejo de la política cafetera en la Federación Nacional de Cafeteros.

Con relación a la duración de sus directivos, Arturo Gómez Jaramillo, quien duró 25 años como gerente de la Federación de Cafeteros, decía que “la permanencia al frente de un gremio garantiza que el mismo gerente tenga que enfrentar las consecuencias de las medidas que adopta, cosa que no ocurre con presidentes, ministros y congresistas”.

Por Luis Fernando Gutiérrez

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