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“El Emisor las dejó quietas, porque a pesar de que la inflación de alimentos en 2007 y 2008 sigue alta, la variación mensual continúa siendo cíclica. Este año no ha sido la excepción y se observa el máximo en febrero, con un segundo pico en mayo donde comenzó el descenso que podría finalizar en septiembre con una variación negativa marcada”, explica Germán Verdugo, director de investigaciones económicas de Correval.
El Banco llamó la atención sobre la crisis financiera internacional, en especial la de E.U., y explicó que ésta es una de las causas de la fuerte volatilidad del dólar y aseguró que el incremento o la baja en las tasas en los próximos meses dependerá de los efectos que ésta tenga sobre economías emergentes como Colombia.
“La crisis de los mercados desarrollados y el impacto que tiene sobre la tasa de cambio y sobre los precios de los commodities pueden generar expectativas de menor crecimiento económico y de menor inflación. Se puede generar una crisis de confianza negativa, de manera que el Emisor esperará cómo evolucionan los mercados para no incrementar la incertidumbre”, concluye Verdugo.