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“Eso lo anunciamos hace tres años, pero hace menos de diez meses identificamos que los camiones estaban durando tres y cuatro días parados en los puertos. Hoy son 10 días sin producir, los costos son insostenibles, las tractomulas ya no hacen ni la mitad del producido y son cada vez más los propietarios que están dejando de pagar sus créditos por falta de carga para movilizar”, comenta Jairo Herrera, presidente de Asocarga, y quien inaugura hoy, junto a las empresas transportadoras, industriales y el Ministerio de Transporte, el VII Congreso Nacional de Transporte de Carga por Carretera.
Para Herrera, el reto en el que se debe trabajar es el mismo en el que coincide Jairo Fandiño, gerente general de la empresa Suramericana de Transportes, quien lo resume en la reglamentación de la tabla de fletes, porque desde allí “no se respetan los pagos justos que se deben hacer, ni a las empresas intermediadoras, ni a los camioneros, que son en últimas los que más están perdiendo”, apunta el empresario.
Y es que, según explican los agremiados, los industriales proveedores de la mercancía, teniendo en cuenta la amplia oferta de camiones que hay en el país, pagan los servicios a cifras inferiores a las estipuladas y no están incluyendo el pago de cargues y descargues, que era uno de los acuerdos a los que se había llegado en conjunto con el Gobierno Nacional.
El problema crece aún más, si se tiene en cuenta el registro de empresas que no cumplen con la reglamentación: “en el país somos supuestamente 1.570 empresas, por cifras del Ministerio, que deben reunir 1.000 salarios mínimos cada una para funcionar y se sabe que sólo hay 700 que operan de acuerdo con la Ley”, apunta Herrera.
Sin embargo, Édgar Higuera, director de la Cámara de Usuarios de Servicios Logísticos de la ANDI, explica que aunque el gremio respeta la norma de la tabla de fletes, no está de acuerdo con ella. Pero explica que el problema va más allá del pago del servicio, “por la caída del dólar muchas compañías decidieron comprar flota propia o adquirirlas en leasing, desplazando a muchos pequeños propietarios que con camiones antiguos no cumplían con las expectativas de los proveedores de carga”.
Por lo pronto, todos coinciden en que la salida para incrementar los niveles de carga es la firma de los tratados comerciales que Colombia aún tiene sobre la mesa, pues sería la única forma en la que por la importación y exportación de mercancía se moverían los cerca de 125.000 camiones legales que hay en el país, se compensarían los gastos operativos y se podría, de nuevo, empezar a observar un crecimiento sostenido de esta industria, catalogada como la columna vertebral del desarrollo del país.
En cifras
30% es el margen de pérdidas que cada uno de los transportadores tiene en promedio cada vez que termina un recorrido.
$15'000.000 era la producción bruta de una tractomula al mes hace tres años. Hoy no llega a los $8 millones. Las rutas han disminuido y los pagos tardan alrededor de un mes.