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En las últimas semanas, cuando algunas de las instituciones financieras estadounidenses más grandes se tambaleaban, los formuladores de las políticas económicas en Estados Unidos han aislado del pánico, como han podido, a la economía. El gobierno federal ha presionado a los bancos de Wall Street para que ayuden a sus rivales.
Ha comprometido más de US$200 mil millones para rescatar a Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac, y a la aseguradora AIG. Este fin de semana, funcionarios federales y líderes del Congreso trabajaban en un plan para adquirir hipotecas de deuda con descuento de los bancos y otras instituciones. Podría convertirse en el rescate más grande en la historia estadounidense.
Eso es lo que el gobierno ha hecho públicamente. Sin embargo, un rumor se ha apoderado de algunos de los rincones menos ortodoxos del mundo financiero en cuanto a que podría estar funcionando una fuerza gubernamental misteriosa. Según se dice, un grupo selecto, en el que estarían el secretario del Tesoro y los presidentes de la Reserva Federal, la Comisión de Valores y Bolsa, y la Asociación del Comercio en Futuros sobre Mercancías, han estado usando su poder para manipular los mercados.
Reunido en el mayor de los secretos, este grupo ha coordinado el objetivo de adquirir miles de millones de dólares en valores para debilitar la fuerza de las liquidaciones, para prevenir que las bajas evolucionen en quiebras, y para evitar que el pueblo estadounidense se entere de que en realidad la economía está peor de lo que cualquiera pudiera imaginarse.
Su nombre: Grupo de Protección contra el Desplome (PPT, por sus siglas en inglés).
Son pocos los analistas de Wall Street que han oído hablar del PPT, los que sí, lo han llamado teoría de la conspiración. Los periodistas británicos de finanzas del Observer y el Telegraph han afirmado su existencia, así como el comentarista político Kevin Phillips, quienes han montado una campaña durante los últimos años para exponer las maquinaciones del grupo y su impacto en los movimientos financieros.
El PPT tiene hechos: existe un grupo que formula políticas económicas, el Grupo de Trabajo sobre Mercados Financieros, que asesora al presidente de Estados Unidos, el cual coordina las respuestas a las crisis financieras, aunque no hay evidencia de que alguna vez haya coordinado las compras para salvar a los mercados. Analistas financieros entrevistados para este artículo dicen que toda la premisa está basada en ideas económicas incorrectas: ese tipo de manipulación del mercado, liderada por el gobierno y altamente confidencial, argumenta, no sólo es inverosímil sino inútil; haría poco de cara a una turbulencia financiera real como la que vimos.
Sin embargo, los temores sobre el PPT reflejan una aprehensión más generalizada ante la fuerza expansiva del Poder Ejecutivo en los últimos años, no sólo en los mercados financieros, van desde dictar los términos de los acuerdos comerciales, hasta asuntos de seguridad nacional de alta confidencialidad. Los activistas contra el PPT ven un mundo en el que se le está arrancando el mercado, al igual que el proceso político, a millones de actores individuales que tienen derecho a conocer qué se hace para regularlos.
“Los gobiernos tienen un incentivo para intervenir en ciertos momentos, porque los mercados tienden a tener algunas deficiencias”, dice Itay Goldstein, catedrático de finanzas de la Escuela Wharton, de la Universidad de Pensilvania.
También es el caso de que los sucesos de las últimas semanas se parecen a una película de conspiraciones. Las noticias han estado llenas de imágenes de funcionarios gubernamentales y ejecutivos que van a reuniones a puerta cerrada para decidir el destino de compañías de miles de millones de dólares, nos recuerda que hay personas que ejercen un poder enorme. Cuando el mercado parece un desastre, podría haber algo detrás de todas las actuaciones, ese es el poder.