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Es oportuno hacer claridad a los lectores sobre las apreciaciones del profesor Kalmanovitz en su articulo del 7 de mayo pasado y titulado “El futuro del etanol”. Una primera afirmación es que el ganador de la política de biocombustibles es el sector azucarero.
Para el sector azucarero colombiano es claro que en el valle geográfico del río Cauca no hay la suficiente disponibilidad de materia prima para atender la totalidad de un mercado tan amplio como el que se creará con el paso de los años gracias a la entrada de los vehículos de última generación, los cuales cuentan con tecnología de combustible flexible – Flex Fuel.
Esta medida beneficia a todos los inversionistas que quieran ingresar a este mercado, como es el caso de Ecopetrol. Sobre su revelacion de la expansión de cultivos en Vichada, no sabemos de cuál sombrero sacó esa información el distinguido ex codirector del Banco Central. Las investigaciones que actualmente se llevan a cabo en los Llanos Orientales están principalmente en el Meta, en las zonas más próximas a la Región Andina.
Una vez identificadas las regiones aptas para la producción de caña de azúcar para la destilación de etanol, los complejos industriales generarán polos de desarrollo en estas regiones.
En el artículo se afirma también que los parámetros de la fórmula de precios se cambiaron a favor de los productores, que se redujo arbitrariamente el rendimiento del azúcar en etanol y que la alternativa no es la producción de azúcar refinado. La tarea de fijar precios por los gobiernos siempre es difícil. Eso es aún más complejo cuando se trata de una industria nueva no solo en Colombia sino en el mundo.
Los ejemplos para esta nueva industria están en Estados Unidos y en Brasil. En ambos casos, el precio del etanol es fijado por la acción del mercado. Sin embargo, no hay que olvidar, Doctor Kalmanovitz, que en Estados Unidos la materia prima principal se encuentra altamente subsidiada y los productores cuentan con subsidios directos para la producción del etanol, lo cual permite absorber las pérdidas obtenidas por el bajo precio de este.
En Brasil, los productores gozaron por más de 30 años de subsidios a la producción de etanol otorgados por el programa Proalcool, los cuales no han sido eliminados en su totalidad. En la coyuntura actual, el gobierno del Presidente Socialista Lula, ha brindado una línea de crédito de emergencia de US$1.100 millones para la financiación de inventarios, de manera que los productores almacenen el producto y el precio reaccione al alza. En ambos países, los consumidores también gozan de exenciones tributarias, tanto en impuestos al consumo de combustibles, como menores impuestos en los vehículos que utilicen etanol puro o en mezclas mínimo del 85% con gasolina.
La industria colombiana no cuenta con subsidios para la producción de alcohol. Por esto fue necesario implementar una regulación que ayude al desarrollo de esta nueva industria. La necesidad de garantizar un suministro constante de alcohol al mercado se logra cubriendo el costo de oportunidad de la materia prima.
El costo de oportunidad se refiere a lo que “un agente se priva cuando toma una decisión”. En este caso, los ingenios azucareros que ingresaron al mercado del etanol se privaron de la producción de azúcar blanco refinado y por ello este producto sirve como referencia de precio desde febrero de 2006. A esta referencia se le aplica un factor de conversión que considera la relación entre el azúcar y el etanol, ajustado por los costos incurridos y descontando ahorros en el proceso
De otro lado, las exenciones tributarias que existen en Colombia son al consumidor, por cuanto se trata de exención al impuesto Global, el IVA y la sobretasa a la gasolina. Este tipo de exenciones también las hay en Brasil y Estados Unidos. De no contar con estas exenciones, el precio que pagaría el consumidor final sería superior al actual.
* Presidente Asocaña