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Cómo administrar activos en tiempos volátiles: consejos para adaptarse al mercado financiero cambiante.

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Unidad de análisis de la consultora Deloitte & Touche
15 de noviembre de 2009 - 07:59 p. m.
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Es difícil recordar algún momento más desafiante para administrar activos y aumentar el capital que el actual. Los problemas que afectan a la economía global han tenido efectos sobre las compañías.

La mayoría está buscando formas de liberar el efectivo para que sus negocios crezcan. En otros casos, simplemente buscan liberar efectivo para continuar a flote. Cualquiera que sea el caso que se esté enfrentando, se deben buscar internamente algunas prácticas básicas y tomarlas en cuenta en la gestión administrativa de estos tiempos tan volátiles.

1. Conservar el efectivo y controlar gastos

La economía global puede permanecer de capa caída por varios meses más. Por lo tanto hay que procurar mantener la mayor cantidad de efectivo. Hay rubros en los que se podría buscar efectivo, como los gastos discrecionales y en los viajes corporativos.

Pero hay que poner atención en aquellas áreas que no son tan obvias. Por ejemplo, ¿qué funciones no básicas se podrían contratar por medio de outsourcing. Todo el mundo busca la forma fácil de ganar, pero muchas compañías van a tener que hacer esfuerzos de reducción de costos de mayor alcance, para obtener los resultados esperados.

Hay muchas empresas que tienen reservas de efectivo, pero a lo mejor lo están generando en el lugar incorrecto y enviándolo a través de canales con impuestos ineficaces. Se deberían buscar estrategias para la repatriación de impuestos que les permitan conservar el efectivo.

2. Diversificar los recursos de capital y establecer nuevas líneas de crédito

Es bueno tener relaciones estrechas con un amplio número de proveedores de crédito y bancos. Las compañías que están buscando capital se deben asegurar de que los bancos tengan toda la información que necesitan para extenderles crédito. La expectativa es operar en un ambiente de deuda por capital más estrecho, con restricciones en el uso del recurso y de reportes más exigentes para los proveedores de capital. Esto implica hacer mejoras en tesorería y poner talento en el lugar preciso para conocer los retos.

3. Búsqueda de activos estratégicos

En los próximos meses se van a encontrar oportunidades para obtener activos estratégicos. Pero sólo aquellas empresas con hojas de balance fuertes van a poder tomar ventaja de estas oportunidades. Lo que se espera en los próximos dos años es noticias sobre nuevas alianzas y adquisiciones, y si la compañía tiene el financiamiento y el capital necesario a mano, entonces podrá empezar a buscar hoy mismo activos estratégicos y prepararse para moverse rápido, pero con cuidado.

4. Considerar una nueva combinación de capitales

En el largo plazo, probablemente se necesite desarrollar una nueva combinación de capital para financiar la compañía. Esto podría significar préstamos bancarios e inversiones de capital privado. En el cercano plazo, las diferencias serán abismales en términos de costo y disponibilidad de capital entre las empresas con alta calificación crediticia y aquellas que no la tienen. De ser posible, se debe mejorar la calificación crediticia para sacar provecho de condiciones más favorables. También considerar nuevas formas para la fijación de precios de capital. De hecho, indexar el costo de capital a la tasa Libor puede resultar en un mayor incremento del costo del préstamo, cuando el índice a 10 años de los títulos del Tesoro norteamericano podría haber disminuido las alzas del tipo de interés. Hay que pensar cuidadosamente en nuevas estructuras financieras, renegociando y seleccionando recursos diversificados de capital así como estrategias de fijación de precios.

5. Se debe tener un plan C

La visualización del escenario puede ser una herramienta muy valiosa en un momento de incertidumbre. El flujo de caja y los pronósticos de demanda podrían ser buenos lugares para empezar. Para muchas compañías, ya no son aplicables los ciclos tradicionales de presupuesto y ni siquiera les son útiles.

Los pronósticos enfocados al corto plazo 30 y 60 días deben proveer una opción mucho más práctica para permitir al área de finanzas responder a cambios impredecibles. ¿Cómo se van a ver el próximo mes las cuentas por cobrar y las cuentas por pagar? ¿En seis meses? ¿Dentro de un año? ¿Qué pasaría si la demanda cae?, ¿a dónde irá la compañía? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que es tiempo de tomar acciones y vender activos? Si se consideran seriamente escenarios como éstos, serviría mucho establecer no sólo un plan B, sino también un plan C. Con este nivel de incertidumbre, tener sólo un plan B ya no es suficiente.

Por Unidad de análisis de la consultora Deloitte & Touche

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