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La recuperación será lenta

Abrir mercados de exportación a través de tratados comerciales no será suficiente. Se requerirán productos innovadores a menor costo.

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Luis Fernando Gutiérrez Archila
15 de noviembre de 2009 - 08:00 p. m.
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Cuando las señales de recuperación de la economía mundial comienzan a ser cada vez más frecuentes, el papel de América Latina en el mediano y largo plazos dependerá de su capacidad para innovar y producir a menores costos.

Así lo reveló Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, en entrevista con El Espectador. También señaló que la economía colombiana resultó menos afectada por la fuerte institucionalidad del país y que una lenta recuperación pondría en peligro los avances sociales de la región.

¿Qué tan sólida es la recuperación mundial de la economía?

Existe aún mucha incertidumbre. El crecimiento global podría verse amenazado por una reversión inoportuna de las políticas de estímulo, por una lenta expansión de los niveles de comercio mundial en un contexto de corrección de los desequilibrios globales y por la incertidumbre en torno a los marcos regulatorios.

Sin embargo, lo peor parece ir quedando atrás, aunque el proceso de recuperación está aún en una etapa incipiente y hay fragilidades. Las recientes cifras del crecimiento en China (casi 9% en el último trimestre) y en Estados Unidos (más del 3%) son esperanzadoras.

La recuperación está siendo liderada por economías emergentes (Brasil, China e India) y empezó antes de lo previsto reflejando el impacto del enorme estímulo inyectado por las grandes economías. En América Latina los países cuya economía se complementan mejor con China se están recuperando más pronto. El crecimiento futuro de la región dependerá, además de sus políticas domésticas, de la solidez de la recuperación mundial.

¿Por qué América Latina resultó menos golpeada por la crisis internacional?

La recesión o estancamiento de América Latina y el Caribe (ALC) en 2009 será similar a la de los “Tigres” del este asiático, pero menor a la de los países ricos y de Europa del Este. Es claro que el mayor colapso del crecimiento ocurrió en países que tienen un mayor grado de apertura comercial, que exportan manufacturas y cuyos sistemas financieros eran frágiles. No sorprende porque la crisis se transmitió a través del comercio internacional. La mejora de los marcos de política macrofinanciera que ALC instrumentó antes de la crisis rindió sus frutos, permitió elevar la capacidad de la región para absorber shocks e implementar políticas contracíclicas, en especial en el área monetaria. Además, las mejoras en la regulación financiera de la última década permitieron que las entidades no se afectaran y que la contracción crediticia fuera menor que en otras regiones.

Usted ha dicho que una de las preocupaciones del momento es la caída en el comercio internacional, ¿qué hacer para revitalizarlo?

La crisis global de 2009 ha convertido a la innovación tecnológica en un tema de supervivencia comercial. Por un lado, el volumen de comercio mundial seguirá deprimido por años. Por otro, los motores del consumo mundial van a desplazarse desde los países ricos hacia los emergentes. No será suficiente abrir mercados de exportación a través de tratados; habrá también que crear mercados a través de productos nuevos o producidos a menor costo.

Esto presenta desafíos enormes para ALC, una región que innova poco. En la última década hemos abierto pocas industrias nuevas, más allá de los alimentos de calidad, el turismo médico y el software en castellano. En general, hemos crecido vendiendo más de lo mismo. No es entonces sorpresa que nuestra “penetración comercial” (la proporción del comercio mundial que tiene a un latinoamericano como contraparte) es la misma que hace treinta años (5%). En ese período la penetración de Asia se cuadruplicó (a más del 20%). Nuestra productividad (la eficiencia con la que usamos nuestros recursos) ha crecido más lentamente que la de los países desarrollados y más despacio que la de los tigres asiáticos. Y el número de patentes de latinoamericanos es una fracción de lo que patentan Corea, China, India o Singapur.

Si la recuperación es lenta, ¿qué peligros corre América Latina?

Acentuar la pérdida en los avances sociales obtenidos en la última década. La región logró entre 2002-2008 que 60 millones de personas dejaran de ser pobres, un éxito que fue acompañado por una disminución de la brecha social en buena parte de los países. Esto como resultado de la combinación de políticas macroeconómicas —fiscales, con una acción social más inteligente a través de la ejecución de programas que llegaron a los sectores más humildes en el momento que más lo necesitaban—.

Preocupa que la crisis golpeó a sectores de clase media vinculados a la cadena productiva, fundamentalmente de exportación. Una recuperación lenta podría tener presiones adicionales a los gobiernos que tendrían que hacer frente al impacto social del desempleo, sin abandonar los programas de protección social, en un momento donde las arcas del Estado disminuyen por la caída de los recaudos por el estancamiento económico. Sin embargo, prevemos que la región crecerá 3% en 2010, con lo cual habría una tenue recuperación del empleo.

¿Volverá la economía mundial a crecer a niveles como los de los años anteriores?

Aún es prematuro hacer proyecciones más allá de mediados de 2010. Si bien ya se observa una mejoría económica generalizada, hay incertidumbre y riesgos sobre la recuperación a largo plazo. Hay fragilidades en Estados Unidos y Europa, ya que está liderada por los paquetes de estímulo fiscal implementados para enfrentar la crisis. La falta de señales concretas de recuperación en el comercio internacional, que tardará en reportar una mejora significativa, también genera incertidumbre. Además, en la mayoría de los escenarios que vislumbramos el costo del capital permanecerá elevado por bastante tiempo. Todo esto apunta a que en los siguientes años la recuperación de la economía pudiera ser lenta, comparada con los niveles de crecimiento previos a la crisis.

¿Saldrán fortalecidas las instituciones multilaterales después de la crisis?

El Banco Mundial ha respondido rápidamente al impacto de la crisis financiera en la región casi triplicando su volumen regular de préstamos. En el año fiscal 09, los préstamos del BIRF (entidad del BM) superaron los US$14 mil millones. Los préstamos totales del Grupo Banco Mundial fueron por US$17 mil millones (incluyendo US$3 mil millones de la CIF). Esperamos un comportamiento similar en el año fiscal 2010. El Grupo Banco Mundial, con el BID, la CAF y otros organismos multilaterales para el Caribe y Centroamérica, han comprometido US$90 mil millones para la región durante 2009/10 (US$35 mil millones del Grupo Banco Mundial). Por ello, la banca multilateral, incluido el Banco Mundial, ha solicitado un incremento de su capital para mantener la sostenibilidad de la oferta. Simultáneamente, la gerencia del Banco Mundial estima que es imprescindible continuar con las reformas internas y generar un proceso de toma de decisiones más representativo de la realidad actual del mundo, donde las economías emergentes se identifiquen de mejor manera en la toma de decisiones.

También se habla de posibles presiones inflacionarias en los próximos años, ¿le preocupa esta situación?

La inflación no fue una de las grandes preocupaciones durante la crisis. Ahora que al parecer muchas de las economías de la región están saliendo de la crisis, el principal reto es que los reajustes de las políticas fiscal y monetaria no generen presiones inflacionarias. Hay que ser cuidadosos en el retiro de los paquetes de ayuda, en especial en un período todavía incierto.

¿Hasta cuándo se deben mantener los estímulos fiscales?

En algún momento tiene que retirarse, el Estado no puede seguir apoyando permanentemente y en grandes dimensiones a las entidades financieras como a otros sectores de la economía. De lo contrario, los países se pueden ver envueltos en problemas significativos de endeudamiento. Cuándo retirarlos es un dilema, porque hay riesgos de hacerlo demasiado pronto o muy tarde, lo que podría tener repercusiones significativas en la recuperación. El proceso debe hacerse de forma gradual, equilibrada y coordinada entre las mayores economías.

¿Qué opinión le merece el comportamiento de la economía colombiana en la crisis?

Colombia estaba creciendo a un ritmo muy fuerte justo antes de la crisis y si no hubiera sido por ésta, de todos modos las autoridades colombianas hubieran tenido que tomar medidas para que la economía no se recalentara. Hasta cierto punto, el esfuerzo de las autoridades para evitar esta situación coincidió con la crisis global. Hay una percepción muy arraigada en el sentido de que la calidad de las instituciones en Colombia es buena y que eso le da una fortaleza especial. En este momento Colombia no es el país que está liderando la recuperación, pero tampoco es el que está más rezagado: junto con Perú y otros está en una zona intermedia, entre los que ya tocaron fondo. Esperamos que Colombia se recupere vigorosamente en los siguientes meses y que en 2010 tenga un crecimiento de alrededor de 2,5%, pero debe mantener el equilibrio en sus cuentas fiscales, porque lleva varios años de gasto creciente y con compromisos futuros que en los próximos años puede plantearle desafíos.

Por Luis Fernando Gutiérrez Archila

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