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“Ser feliz es servir a la sociedad”

Un exitoso empresario que hoy lidera una compañía enfocada hacia el sector energético.

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Jorge Cardona Alzate
29 de noviembre de 2009 - 08:59 p. m.
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“La única forma de dejar huella y testimonio de vida es dando buen ejemplo de servicio a la sociedad y trabajo con liderazgo”. El empresario antioqueño Juan Guillermo Londoño Posada lo tiene claro desde sus tiempos de estudiante universitario y, en la actualidad, como presidente de la Compañía Colombiana de Inversiones, lo prueba en la forma como conduce una empresa que con prudente gestión, pero paso firme, se está convirtiendo en una de las mayores generadoras de energía del país.

Hasta los 16 años, el maestro fue su abuelo, el talentoso Ramón H. Londoño, un creativo hombre de negocios que comenzó vendiendo píldoras para el estreñimiento y manteca de oso para las aporreaduras, y terminó como impulsor de gatódromo, experto en bienes raíces, creador de la primera asociación de corredores que dio origen a la bolsa colombiana o pionero nacional en la industria de los detergentes. “Además de nieto mayor, conservo su ADN en asuntos de emprendimiento”, anota orgulloso Juan Guillermo Londoño.

Se educó con los padres Benedictinos en Medellín y al concluir su bachillerato entró a cursar administración de negocios en Eafit. Pero pudo más su espíritu empresarial y, al ritmo de sus obligaciones académicas, al concluir sexto semestre abrió el negocio de mantenimiento de vehículos Auto Francia. En adelante, de conformidad con su familia, repartió su tiempo en tres escenarios: a primera hora su empresa, en la noche las clases, y entre mañana y tarde en el legado de su abuelo: Inversiones Ramón H. Londoño Ltda.

Se graduó con la tesis El petróleo en la economía colombiana, en la que tuvo el apoyo de su amigo, el ex ministro Juan Luis Londoño, y luego entró de lleno a Ramón H. Londoño Ltda., que después fue sociedad anónima y que por efecto de fusión en los años 90 se transformó en Coninsa Ramón H. Tres décadas en las que asimiló cada detalle del negocio de diseño, construcción y bienes raíces, hasta lograr desde la gerencia que su esfuerzo se viera compensado en el paisaje rural y urbano de su entrañable Antioquia.

El edificio de las Empresas Públicas de Medellín, la planta de tratamiento de aguas residuales del municipio de Itagüí, el Centro Integrado de Logística de Cementos Argos, el Parque de Los Tamarindos de San Jerónimo (Antioquia) y, con el correr de los días, en virtud de su proyección nacional, el edificio de la Cámara de Comercio en Bogotá o los campamentos del proyecto hidroeléctrico Porce III en el municipio de Amalfi. Un ejemplar trabajo de asesoría, comercialización, control de calidad y ventas, con un gestor en ascenso: el administrador Juan Guillermo Londoño.

Tiempos de empuje y prosperidad que dejaron atrás las horas críticas. Los días en que el terrorismo golpeó Medellín con extrema crueldad, llevándose consigo allegados y amigos. “Una época muy dolorosa donde llegamos a pensar que o cerrábamos o nos íbamos. Pero corrimos todos los riesgos, nos quedamos, aprendimos a repensarnos como ciudadanos y empresarios, despedimos amigos, como el ex alcalde Pablo Peláez, o sufrimos el secuestro de muchos otros, pero pudimos avanzar con orgullo antioqueño”, agrega Londoño, resaltando que lo hicieron con auténtica fe de carboneros.

Hoy son recuerdos distantes y por fortuna superados por un presente próspero. Hace tres años, en su renovación empresarial, renunció el presidente de la Compañía Colombiana de Inversiones (Colinversiones), Darío Múnera Arango, y el elegido para reemplazarlo fue Juan Guillermo Londoño. Desde entonces su liderazgo es contundente. El negocio financiero va viento en popa, sus cotizaciones en la Bolsa de Valores son rentables, y ya tiene claro el norte hacia donde se busca crecer como un jugador legítimo: el sector energético.

“Colombia tiene reservas de agua, mucho carbón y suficiente gas, por eso la compañía tiene claro que le interesa reorientar su portafolio empresarial hacia ese potencial energético”, insiste Londoño Posada. Las evidencias están a la vista: las centrales térmicas Termoflores y Merieléctrica, la microcentral hidroeléctrica Central del Río Piedras, y poco a poco avanza hacia la consolidación de un negocio mayor: la Empresa de Energía del Pacífico. “Ese es nuestro foco y en el sector energético queremos aportar nuestros métodos y recursos humanos de excelencia”.

Ese es Juan Guillermo Londoño Posada, un paisa laborioso que está convencido de que Colombia es una “potencita de América Latina”; que siempre tiene palabras para agradecer a sus maestros Jorge Molina Moreno, Juan Guillermo Restrepo, Darío Múnera Arango, su padre, Óscar Londoño, entre otros; que tiene en el sitial de sus preferidos de la historia al valiente Winston Churchill; y que en el otoño de su vida, junto con su esposa, sus tres hijos y dos nietos, siente que aún tiene mucho por dar y que, como aprendió de su abuelo, sabe que la verdadera felicidad es servir a la gente.

Por Jorge Cardona Alzate

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