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El Mundo 12 Ene 2010 - 10:22 pm

Colombiano secuestrado en el delta del Níger

Nigeria: pobreza, petróleo y plagios

La ausencia por enfermedad del presidente nigeriano, Umaru Yar’Adua, podría reactivar la violencia en la zona petrolera del país.

Por: Redacción Internacional
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Foto: Reuters

Un colombiano, identificado como Fabián Sánchez, así como otros tres británicos, fueron secuestrados cerca de Port Harcourt, la capital del estado de Rivers, la región petrolífera de Nigeria. Los cuatro trabajan para la empresa holandesa Netco Dietsmann, que a su vez tiene un contrato con la filial nigeriana de la Royal Dutch Shell PLC.

Este es el primer secuestro de este año, pero es uno de los miles que ocurren en la zona del delta del Níger, en donde grupos guerrilleros y delincuentes comunes atacan oleoductos y secuestran empleados de empresas petroleras y de construcción. Desde enero de 2006 se desató en el país una ola de plagios de extranjeros, que según un informe del periódico local Punch, afectó a todas las empresas extranjeras que explotan los yacimientos en el sur del país, pues cerca de 200 trabajadores internacionales fueron plagiados y la producción de crudo se redujo a un tercio. Según datos oficiales, Nigeria produce 4 millones diarios de barriles.

La dramática situación hizo que el presidente nigeriano, Umaru Yar’Adua, propusiera hace seis meses una amnistía a los grupos armados que operan en el delta del Níger. En octubre de 2009, el Movimiento de Emancipación del Delta del Níger (MEDN), principal grupo armado del sur de Nigeria, decretó un alto el fuego indefinido para “promover el diálogo” con el gobierno.

Durante los meses siguientes, miles de sus militantes entregaron sus armas, pero advirtieron que el principio de paz sólo sería duradero si los desarmados eran rápidamente entrenados y encontraban trabajo. La reducción de la violencia fue evidente, a tal punto que el último secuestro del que se tuvo noticias ocurrió en julio y se solucionó rápidamente.

Sin embargo, la ausencia del presidente Yar’Adua, quien ha estado en Arabia Saudita por cerca de siete semanas recibiendo tratamiento por un problema cardíaco, elevó las tensiones. El MEDN hizo un llamado de atención en diciembre mediante un “ataque de advertencia” contra un oleoducto y dijo que revisaría el cese al fuego. El portavoz del grupo guerrillero anunció que la decisión será tomada el próximo 30 de enero, fecha en la que políticos de oposición y algunos miembros del gobierno nigeriano piensan que ya estará solucionada la crisis política desatada en el país por el vacío presidencial.

Ninguna de las guerrillas que actúa en la zona se ha reivindicado aún el secuestro del colombiano y los tres británicos. Sin embargo, expertos nigerianos creen que es una acción del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND), que asegura buscar la autonomía de la región y más inversión para mejorar la vida de sus habitantes, la mayoría de los cuales viven en la miseria pese a la gran riqueza petrolera.

Y es que a pesar de los grandes yacimientos de petróleo y gas, Nigeria es uno de los países más pobres de África. Según un reciente informe presentado por el International Crisis Group, una organización independiente y sin fines de lucro que trabaja en 50 países, el gobierno de Nigeria y las compañías petroleras internacionales que operan en el país deben hacer un “cambio de dirección” en sus comportamientos si desean reducir de forma significativa los niveles de inseguridad y violencia que se viven, especialmente en la zona del delta del río Níger.

Entre otras cosas, recomiendan transparencia en los contratos, inversión local y aumento de políticas sociales en las zonas petroleras. En el informe titulado “Los pantanos de la insurrección: el malestar del delta del Níger”, los investigadores destacan el peligro que la pobreza, el crimen y la corrupción representan para la estabilidad de la región y el país, uno de los productores principales de petróleo del mundo.

Periodistas locales le dijeron a El Espectador que generalmente los secuestros se resuelven tres o cuatro días después, luego del pago de un rescate. El ministro de Relaciones Exteriores colombiano, Jaime Bermúdez, aseguró el martes que el Gobierno está muy pendiente de la suerte del colombiano y que ya se iniciaron contactos para ayudar a su liberación.

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