Opinión |12 Jun 2009 - 8:37 pm

En busca del buscador definitivo

Por: Javier Moreno*

QUIÉN SE IBA A IMAGINAR QUE once años después de la llegada de Google la guerra de los buscadores iba a volver a empezar.

Hace unos meses, Stephen Wolfram, el egocéntrico empresario creador del programa de cálculo científico Mathematica, anunció la llegada de Wolfram|Alpha, un calculador y organizador de información basado en datos de acceso público que finalmente salió al aire a mediados de mayo. Hace una semana, Microsoft resucitó de entre los muertos con Bing, una alternativa a Google amable, práctica, rápida y bien diseñada. La respuesta de Google fue casi inmediata: en cuestión de días lanzó la descrestadora Google Squared (es decir Google al cuadrado), que genera automáticamente tablas de información a partir de una búsqueda dada, y anunció la pronta venida de Google Waves, que promete (y esta promesa a veces suena a amenaza) transformar la manera como nos comunicamos y colaboramos en línea.

Durante su largo reinado en solitario, tras reducir a migajas a las pioneras Webcrawler, Yahoo y Altavista, Google se ha consolidado como la puerta de acceso a la red, llegando en algunos casos a confundirse con lo que internet significa hoy en día. Y aunque en ocasiones esto facilita nuestra vida en línea al centralizar toda la información que manejamos en un sólo lugar, esta comodidad alberga el riesgo a mediano y largo plazo de que una compañía privada en solitario (no importa lo buena que parezca) controle todo lo que hacemos y somos, y decida de paso qué es relevante y qué importa. Por eso es buena noticia la llegada de nuevos buscadores que nos recuerden que hay otras maneras de llegar a información perdida en la maraña.

El escritor canadiense Cory Doctorow sugirió hace poco en una columna que así como la referencia enciclopédica universal es hoy en día Wikipedia, pronto tendría que llegar el día cuando un esfuerzo colaborativo de navegantes en todo el mundo creara el reemplazo definitivo de Google: un buscador administrado por la gente. ¿Y cómo sería? ¿En qué consistiría? Doctorow no entra en detalles, pero una buena pista del camino a seguir son los marcadores sociales estilo Del.icio.us, donde una comunidad de usuarios inmensa organiza y clasifica los tesoros que encuentra en la red. Varias preguntas están todavía abiertas, por ejemplo cómo impedir en esquemas colaborativos que grupos organizados de presión o vandalismo decidan el resultado de ciertas búsquedas. O cómo financiar la infraestructura que requeriría un proyecto de estas magnitudes. Misterio.

Por ahora lo cierto es que la guerra de los buscadores ha regresado, pero la batalla final por una red en manos de la gente es todavía una posibilidad difusa.

 

* Matemático y escritorbluelephant.blogspot.com

  • Javier Moreno* | Elespectador.com

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