Por: Daniel Mera Villamizar

Analfabetas, cero prioridad

En Colombia hay cerca de 2'150.000 habitantes mayores de 15 años que no saben leer ni escribir.

Y alfabetizarlos no es una prioridad educativa, como muestran las cifras, que es bueno revisar en víspera del Día Internacional de la Alfabetización (8 de septiembre, por Unesco). Casi tres millones de personas están bajo la tutela de más de 1’000.000 de jefes de hogar analfabetas (65%, hombres), entre ellos 1’440.000 menores de edad, y las desventajas que esto implica para ellos parecen no importar a ninguna fuerza política. El 75% de los analfabetas son mayores de 40 años y la perspectiva actual es que muchos morirán en tal condición.

El Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 tiene la meta de reducir la tasa de analfabetismo de 6,7% a 5,7%. Es decir, se compromete a alfabetizar, en cuatro años, a un poco más de 300.000 colombianos iletrados mayores de 15 años. Con esta medida de avance, Colombia demoraría alrededor de 30 años en erradicar el analfabetismo. Adolfo Meisel propone hacerlo en 10 años, destinando el 1% de las regalías. En contraste, entre 2003 y 2010 sólo se invirtieron 90 millones de dólares, sumando distintas fuentes, en el Programa Nacional de Alfabetización y Educación Básica y Media de Jóvenes y Adultos. Y se anuncia que el “Programa Cero Analfabetismo en Colombia” destinará $60 mil millones para alfabetizar a 65 mil iletrados.

Que no es una prioridad también puede verse en las metas del país frente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El Estado colombiano busca reducir la tasa de analfabetismo de los jóvenes entre 15 y 24 años, de 2% (2008) a 1% (2015). La cuestión es que ese subconjunto solamente representa cerca del 10% del total de la población analfabeta. Más potencial tiene la Red Unidos contra la pobreza extrema, que ha incorporado al 22% (479.256) de los analfabetas y al 24% (246.691) de los jefes de hogar analfabetas, siendo uno de sus 45 logros a conseguir la alfabetización.

El Decenio de las Naciones Unidas “La alfabetización como libertad” (2003-2012) pronto acabará, pero conviene aclarar las cifras que da el Ministerio de Educación. “El analfabetismo en el país pasó de 7,62% en 2003 a 6,76% en 2009. 1’186.810 jóvenes y adultos se han alfabetizado en los últimos siete años”. Si la tasa de 7,62% equivalía a 2’240.000 personas iletradas mayores de 15 años de edad, de acuerdo con la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), el dato puede parecer una concesión estadística al “Plan Nacional de Alfabetización 2007-2010: Un millón de personas alfabetizadas".

Se cree que el analfabetismo es principalmente rural. En realidad, hay más analfabetas en las cabeceras (1’107.402) que en las áreas rurales (982.341), sin los departamentos poco poblados que no cuenta la GEIH. En Bogotá hay más de 100.000 analfabetas. Sin embargo, la tasa de analfabetismo rural es 14,2%, mientras la urbana es 4,5% (2010). La tasa de informalidad laboral de la población analfabeta es 89,8%, cuando la tasa nacional se ubica alrededor del 63%. Necesitamos más información y mayor conciencia de la problemática. Como dice Meisel, es un buen “proyecto para el Bicentenario”, que no se acabó.

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