Por: José Fernando Isaza

Calidad de la educación

El ingreso de Colombia a la modernidad económica, política y social depende de la calidad de su sistema educativo.

Hace cerca de 25 años el país aceptó medir la calidad de sus estudiantes en educación media. El país ocupó el penúltimo lugar. Defensores a ultranza del gremio de maestros pidieron que se prohibiera seguir participando en esas mediciones. Por el contrario, algunas regiones tomaron medidas para mejorar los sistemas pedagógicos y el país mostró una mejoría relativa. El programa Escuela Nueva, liderado por Vicky Colbert, permitió avances en la zona cafetera. Las políticas educativas en Bogotá, que incluyen acompañamiento a los colegios de menores resultados, mejoras en la infraestructura, ampliación de los comedores escolares, ha mostrado sus frutos. En 2009 Bogotá superó significativamente los resultados obtenidos por el país en las pruebas internacionales y se colocó a la par de países suramericanos con mejores niveles de calidad como Chile y Uruguay. Colombia ha participado dos veces en las Pruebas para la Evaluación de Estudiantes (Pisa). Los resultados no son satisfactorios, pero se pueden tomar acciones de mejoramiento. Entre 2006-2009 hay mejoras; en lectura: se pasa de 385 a 413 puntos; en ciencias: de 388 a 402; en matemáticas: de 370 a 381. El país ocupó el lugar 51 entre los 64 que tomaron las pruebas de lectura. En ciencias, el puesto 54. Y en matemáticas, el 56. Más preocupantes son los resultados del análisis de conocimientos, competencias y disposición de los estudiantes hacia el aprendizaje. Pisa define siete niveles: los tres primeros miden competencias mínimas para participar en una sociedad moderna y global. Los estudiantes que no llegan al nivel 3 pueden tener dificultades para enfrentar problemas que requieren una capacidad de lectura moderada, sacar conclusiones de hechos simples y producir informes sencillos. En Colombia el 47% de los estudiantes de educación media no llegan al nivel 3 de lectura. El 54% no alcanza este mínimo nivel en ciencias. Y en matemáticas corresponde al 71%. Los niveles 4, 5 y 6 predicen un desempeño adecuado en un mundo tecnológico, cuantitativo, que requiere conocimientos simbólicos y comprensión de políticas públicas y normas ambientales. Sólo el 5,2% de los estudiantes en el país alcanzó los niveles 4, 5 y 6 y sólo el 0,6% los niveles 5 y 6 en lectura. En el otro extremo están Corea, Finlandia, Hong Kong y Canadá. El porcentaje en los niveles 4, 5 y 6 supera el 40% y el 7,6% está en los niveles 5 y 6. En Colombia hay un mejor desempeño en ciencias y matemáticas: el 15% alcanza niveles 4, 5 y 6. Difícil reto para competir en una sociedad mundializada. Los estudios Pisa confirman la incidencia de factores socio-económicos en los resultados. La diferencia de puntaje entre estudiantes con madres que completaron bachillerato y las que no terminaron primaria es de 59 puntos; si el padre trabaja de tiempo completo el puntaje promedio de los hijos es 30 puntos superior que cuando es desempleado o informal. Quienes tienen acceso a internet mejoran en 52 puntos su resultado y si el computador está en la casa, en 60. No se puede culpar sólo al estudiante de su bajo nivel de desempeño; los sectores más desprotegidos requieren mayor atención y mayor gasto social estatal; esto para permitir la movilidad social.

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