Jorge Iván Cuervo R. 12 Mar 2012 - 11:00 pm

HOMENAJE

Fernando Hinestrosa

Jorge Iván Cuervo R.

Hay quienes señalan que el principal conflicto no resuelto en Colombia es el de la distribución de la tierra y, en general, de la riqueza. Esa hipótesis ha dado lugar a innumerables estudios que demuestran el aserto de dicha afirmación, la cual ha sido recogida en la célebre expresión de las causas objetivas de la violencia.

Por: Jorge Iván Cuervo R.
  • 0Compartido
    http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-331968-fernando-hinestrosa
    http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-331968-fernando-hinestrosa
  • 0

Otros señalan que el origen del conflicto es la falta de igualdad política y, por consiguiente, la existencia de una democracia restringida en la que sólo participan quienes tienen poder económico y político. Daniel Pécaut sería el autor que mejor condensaría esta teoría, y sería buena parte de la explicación al surgimiento de las guerrillas.

Por otra parte, desde los trabajos de Paul Oquist, a mediados del siglo pasado, hay quienes sostienen que el origen de todos nuestros males es la precariedad del Estado para ejercer el control en todo el territorio y hacer de lo público un escenario de inclusión y de integración. El paramilitarismo sería la mejor demostración de esta idea. Por supuesto que los tres grupos de teorías no se contradicen e incluso se retroalimentan entre sí.

Como derivación de la tercera hipótesis podemos decir que el principal problema de Colombia es la poca vigencia del Estado de derecho, y del derecho en general como mecanismo de regulación y de inclusión social. A esa tarea, la de resaltar la importancia del derecho para la convivencia pacífica de una sociedad dedicó su vida Fernando Hinestrosa como rector y como profesor en la Universidad Externado de Colombia.

Su imagen de último radical liberal con la que presentaron su deceso varios medios de comunicación hace honor a su talante y a su personalidad. Ese era su sello, el cual terminó siendo una marca de estilo personal y profesional para quienes recibimos su orientación en la Universidad Externado.

La defensa de las instituciones republicanas, de las libertades ciudadanas, del respeto por el otro estuvieron presentes en el discurso y obra de alguien que como Hinestrosa consagró su vida a la defensa de un legado moral y político, el del radicalismo liberal del siglo XIX, un movimiento político que creía en la educación pública, en la igualdad ante la ley, en la separación entre la Iglesia y el Estado, en la importancia de formar ciudadanía para consolidar la democracia en tiempos de oscuro sectarismo.

El holocausto del Palacio de Justicia fue la más dura prueba para el Externado y para el rector, pero también la muerte de otros juristas admirables, como Rodrigo Lara, Enrique Low Murtra, Hernando Baquero o Carlos García, quienes defendían precisamente al Estado de derecho del poder corruptor del narcotráfico.

En épocas aciagas para el Estado de derecho y la aplicación recta de la justicia, en su vasta cultura, acudía a la noble leyenda atribuida a Federico II el Grande, rey de Prusia, cuando un juez ordenó que indemnizara a un viejo molinero por los daños causados en la destrucción de su molino. El rey acató la sentencia y expresó su complacencia porque aún hubiera jueces en Berlín.

Muchos de “los jueces en Berlín” que hoy definen el carácter de la república pasaron por las aulas del Externado y son los herederos y defensores de ese legado que Fernando Hinestrosa nos deja con sobriedad y rectitud. Así quisiera ser recordado el querido maestro.

* Catedrático de Ciencias Políticas. Columnista.

  • 0
  • Enviar
  • Imprimir
0
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio