Por: Oscar Guardiola-Rivera

EE.UU., el próximo país latinoamericano

Existen hoy más hispanoparlantes en los Estados Unidos que en España, y muchos más que en países como Colombia y Argentina.

En principio las nuevas son buenas para la industria del libro y los programas universitarios de estudios latinoamericanos en ese país. El mercado latino del libro en EE.UU. se estima en unos mil millones de dólares y el 40% de esas ventas son de libros en español. En el 2000, la revista Publishers Weekly predijo que la cultura impresa hispana se convertiría en la más influyente de los EE.UU.

Creo que ese todavía es el caso. Basta con apuntar que dichas expectativas se apoyan en estadísticas según las cuales para el 2040 la tercera parte de la población de EE.UU. será de origen latino. Ello quiere decir que en el siglo XXI las gentes de color serán, por primera vez, la mayoría; y de entre ellas, la población latina será predominante. Los Estados Unidos son el próximo país latinoamericano.

Sin embargo, este es también el siglo en el cual la escasez de fondos para la educación superior militará en contra de la movilidad social de una población joven en su mayoría latina. Tras la debacle financiera del 2008 la industria del libro cayó de las alturas, estrellándose contra la tierra de manera estrepitosa, y con ella la esperanza del ascenso de los lectores y líderes culturales hispanos.

Pese a las historias de éxito personal de muchos, los latinos aún tienen escasa representación en el gobierno, la ciencia, la cultura, la academia, las artes y el entretenimiento en los EE.UU. Los recortes en todos los niveles de la educación superior sin duda ahondarán el problema. ¿Será que los latinos nunca existieron? ¿Estaba vacío el continente, como imaginaron los europeos del siglo XVII?

Al contrario, iniciativas como Santillana USA y Vintage Español continúan sumando lectores. En la academia, intelectuales y escritores, como los que me encontré esta semana en Nueva York y Nueva Jersey, continúan retando al elitismo y mercantilismo predominantes y confrontan la amenaza de un nuevo segregacionismo.

Parte crucial de esa batalla es contar las historias de los latinos no sólo como víctimas sino como pensadores y creadores de sus propios destinos. Y la mejor manera de hacerlo es escribirlas en inglés tanto como en español. La narrativa de Junot Díaz, Justin Torres o Daniel Alarcón constituye un buen ejemplo. Me gustaría pensar que mi libro ¿Y si Latinoamérica gobernase el mundo?, próximo a ser lanzado en español tras haber hecho su marca en el mundo anglosajón, constituye también una contribución.

Otro ejemplo es la Academia Latina de Artes y Ciencias, iniciativa del intelectual de origen boricua Nelson Maldonado-Torres. En la idea de una cultura-puente se encuentra la semilla del futuro del próximo país latinoamericano.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Oscar Guardiola-Rivera