Opinión |8 Abr 2012 - 1:00 am
El 9 de abril: una conmemoración reinventada
Por: Columnistas elespectador.com
Con acierto el legislador escogió el 9 de abril como día de la solidaridad con las víctimas.
La opción por esta fecha es de entrada una manera de saldar, al menos simbólicamente, una deuda histórica con las víctimas de la Violencia que se habían quedado una vez más por fuera de la reparación. El 9 de abril ha tenido, desde el asesinato de Gaitán, asociaciones múltiples: para algunos es día de duelo, de evocación de la víctima individual o colectiva, en tanto que para otros es referente de resistencia, es decir, expresión de un pueblo no sólo victimizado, sino también de un pueblo ciudadano que reclama y protesta.
La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras relanzó su capacidad expresiva. El 9 de abril no es sólo referente de las víctimas de ayer, sino también de las víctimas de hoy. Además, despojado ahora de su original sello partidista, se instala en un horizonte de futuro y de realización de tareas pendientes. No es que desaparezcan los ecos de la Violencia de los años cincuenta en la conmemoración, sino que en adelante en la movilización conmemorativa habrá nuevas resonancias superpuestas a esos ecos originales. Nuevos íconos, nuevos convocantes, nuevos discursos, nuevos rituales, nuevas prácticas y movilizaciones conmemorativas se irán instalando con el paso del tiempo.
Cabe pensar que coexistan tensiones entre los relatos asociados a la doble conmemoración, e incluso que haya quienes no se sientan identificados para nada con la fecha, por considerarla todavía divisiva para la sociedad. Habrá que entenderlo y aceptarlo como un rasgo propio de las luchas por la memoria. Habrá de hecho, eso sí, un desplazamiento del sentido, que a su vez será demostración contundente de cómo se pueden retroalimentar las demandas del pasado y el presente.
Si antes había un esfuerzo en cada conmemoración por sacar a la luz un nuevo testimonio, un documento inédito, una lectura innovadora de los acontecimientos, a partir de hoy el 9 de abril se convierte en una fecha de lectura abierta por todas las organizaciones sociales, de derechos humanos y de víctimas. Son ellas las que lo van a cargar de nuevos sentidos, como ya comenzó a acontecer con esta primera conmemoración. Habrá así una descentralizada gestación de iniciativas y eventos conmemorativos, que van desde el acto solemne en el parlamento, hasta las múltiples formas que le darán los cuerpos colegiados locales y regionales y sobre todo las propias víctimas y comunidades en sus respectivos territorios. Se trata de un giro cuya consolidación va a tomar su tiempo, pues implica transformaciones culturales y políticas silenciosas.
Por último, la conmemoración estará marcada por el cambio generacional. El nuevo contenido será agenciado cada vez más por núcleos poblacionales que no tuvieron contacto ni con el 9 de abril ni con la Violencia, ni con los apegos partidistas. Serán jóvenes que han crecido en medio de conflictos de naturaleza distinta, con otros valores y otros rituales políticos. Ellos han de ser portadores de una conciencia de la prolongada historia de violencias, de víctimas y de resistentes a la espera de la justicia. En la memoria encontrarán una plataforma para la afirmación de sus derechos.
* Gonzalo Sánchez. Director del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación
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Gonzalo Sánchez * | Elespectador.com
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