|21 Oct 2009 - 9:11 am

Uribe y la disonancia cognitiva

Por: Elespectador.com

El presidente Uribe se hizo elegir bajo la promesa de que combatiría la corrupción y la politiquería, y así lo creímos algunos, y lo siguen creyendo sus más devotos seguidores, a pesar de que no transcurre una semana sin que se destape un nuevo escándalo o se investigue a otro de sus ministros sindicado de cometer algún delito.

La multitud de hechos comprobados de corrupción en organismos que están bajo la supervisión directa del Ejecutivo debería ser razón suficiente para convencer al más escéptico de que Uribe, no sólo ha incumplido su promesa, sino que su administración ha sido caldo de cultivo para que estos flagelos se reproduzcan y prosperen.

Sin embargo, después de que se denunciaran los infames subsidios a pudientes amigos del gobierno, la intención de voto por el presidente aumentó. El fenómeno es un perfecto ejemplo de lo que el psicólogo León Festinger llamó disonancia cognitiva, para designar aquellos estados psicológicos de negación que ocurren cuando nos enfrentamos a dos cogniciones contradictorias. En este caso, la admiración por la figura carismática del presidente y el deseo de que su política de seguridad continúe, por un lado, y la evidencia que delata el lado oscuro de un gobierno politiquero y corrupto, por el otro.

Para demostrar la existencia del fenómeno, el neurólogo Michael Gazzaniga ideó un ingenioso experimento con epilépticos a quienes se les había seccionado el Cuerpo Calloso para desconectar los hemisferios cerebrales, cirugía que disminuye la intensidad de los ataques.

A cada individuo se le proyectaron dos imágenes: una pluma y un paisaje con nieve, de tal forma que la pluma sólo era percibida por su hemisferio izquierdo, y el paisaje sólo por el derecho. Los sujetos debían elegir, de acuerdo con lo visto, entre la fotografía de una gallina y la de una pala.

Una paciente eligió con la mano izquierda, controlada por el hemisferio derecho, la foto de la pala, y la de la gallina con la mano derecha.

Cuando se le preguntó por su elección, su hemisferio izquierdo, encargado del lenguaje, y sin ser consciente de lo que el otro hemisferio percibía, inventa una explicación para justificar el haber tomado la pala a pesar de no ser consciente de haber visto la nieve: "La pluma corresponde a la gallina, pero he tomado la pala para limpiar el gallinero".

Muchos uribistas parecen sufrir de disonancia cognitiva: la abrumadora e irrefutable evidencia de corrupción, prebendas y pagos por favores políticos se explica como un siniestro complot de la Corte Suprema, o de organizaciones de izquierda comprometidas en difamar al honorable gobierno.

 

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