Seguridad en entredicho

El presidente Santos dice que quienes insisten en su “ruptura” con el expresidente Álvaro Uribe “la van a seguir buscando, porque no la van a encontrar”. Asegura que hay continuidad.

Algo está pasando con la seguridad en el país. Al menos eso es lo que creen algunos de los integrantes de la Mesa de Unidad Nacional que últimamente han alzado sus voces de reclamo al presidente Juan Manuel Santos y al ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, por lo que llaman “el deterioro” que se vive en esa materia en varias regiones de la geografía nacional, tanto urbanas como rurales. Y aunque inicialmente se hablaba mucho en voz baja, esta semana fue el senador Juan Lozano, presidente del Partido de la U, quien tras una reunión de bancada salió a decir: “Expresamos nuestras preocupaciones por las voces que advierten el deterioro de la seguridad en algunas ciudades y departamentos”.

Y el miércoles, durante un encuentro entre Santos y la misma U —pese a los esfuerzos del jefe de Estado por defender con cifras en mano que “en términos generales la seguridad del país está controlada”—, fue el senador caucano Aurelio Iragorri quien lo contradijo frente a todo el auditorio asegurando que en el suroccidente del país “los jefes guerrilleros con la Fuerza Pública siguen jugando a las escondidas”. A su vez, el senador José Darío Salazar, presidente del conservatismo, se sumó a las voces de inconformidad al señalar que “el Ejecutivo tiene la responsabilidad de conservar el legado de la seguridad democrática que heredamos del gobierno anterior” y advertir, en tono airado, que “la ola de atentados de las últimas semanas demuestran que la guerrilla le perdió respeto al actual gobierno y que ha vuelto a florecer la violencia. No sé qué está pasando, es una pregunta para los mandos militares y para el ministro de Defensa”.

Pero esa percepción no es sólo de quienes acompañaron el gobierno de Uribe. El senador liberal Juan Manuel Galán consideró que hay debilidades que obligan a revisar la estrategia de seguridad. E incluso fue más allá: anunció que citará a un debate de control político a los ministros de Defensa e Interior y Justicia, para que expliquen lo que está pasando: “Necesitamos saber si se han hecho evaluaciones, si hay estudios para identificar la ofensiva terrorista que han desarrollado las Farc y las Bacrim”. Y el codirector de Cambio Radical, representante Germán Varón, también se mostró de acuerdo en que se han incrementado los niveles de inseguridad, pero confió en que la Policía y el ministro de Defensa tengan la capacidad de someter a la ley a quienes vienen perpetrando todas estas actividades delictivas.

Hay hechos que parecen darles la razón a los críticos. Por citar algunos: la bomba frente a las instalaciones de Caracol Radio; la explosión de una granada frente a almacenes Éxito en Villavicencio (Meta); la bomba frente a la estación de Policía de Vegalarga (Huila); el asesinato en Córdoba de dos estudiantes de la Universidad de los Andes y ayer, en la misma región, el de otros dos estudiantes de Unicartagena y del Sena. También las Farc activaron un carro bomba contra un camión militar en zona rural de Puerto Rondón (Arauca). Mientras tanto, en el Congreso cursan proyectos de reforma al Código de Policía y de seguridad ciudadana con los que el Gobierno espera fortalecer su estrategia.

Enelia Salinas Chivatá, alcaldesa de Caldono (Cauca), hace su propia radiografía de una situación que se repite en muchas partes: “Estamos preocupados. El 17 de diciembre mataron un concejal en la cabecera del municipio, y aunque se han presentado alertas tempranas, siguen las amenazas (...) Yo pido que las Fuerzas Militares presenten resultados, porque los hechos demuestran lo contrario”. El debate crece. El general Óscar Naranjo, director de la Policía Nacional, se apresura a mostrar cifras: 2010 terminó con la cifra más baja de homicidios en los últimos 25 años, los secuestros pasaron de 10 diarios en 2002 a un secuestro cada dos días, Colombia tiene la tasa más baja de hurto de automotores en América Latina.