Política |1 Sep 2012 - 9:00 pm

El narcotráfico es la duda

Otra vez, la paz está de moda

El nombre de Íngrid Betancourt o de la Fundación País Libre surgen como eventuales facilitadores para acercamientos de paz.

Por: María del Rosario Arrázola
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La figura de Íngrid Betancourt puede ser clave para afianzar acercamientos de paz con las Farc. / Archivo - El Espectador La figura de Íngrid Betancourt puede ser clave para afianzar acercamientos de paz con las Farc. / Archivo - El Espectador

La paz volvió a ser el tema central de la política colombiana. Después de que el presidente, Juan Manuel Santos, aceptara que existen caminos exploratorios para concretar un diálogo con las Farc y ante la inminencia de la firma de un acuerdo marco para echar a andar la negociación, poco a poco se ha venido desvelando el escenario para estos avances. Ya se sabe que Oslo (Noruega) es el primer paso y que La Habana (Cuba) vuelve a ser el sitio elegido. Lo que ahora empieza a conocerse es cómo entran al tablero otras fichas del ajedrez.

En esa senda, ya existe un nombre que podría cumplir una labor de facilitación muy importante: la excandidata presidencial Íngrid Betancourt, hoy alejada del acontecer nacional pero trascendental por sus nexos con altas esferas del gobierno francés y otros altos funcionarios del país galo. Sus seis años de secuestro la convirtieron sin querer en una conocedora a fondo del accionar de las Farc, sumado al hecho de que ya ha cumplido funciones de facilitación para que desmovilizados de esa guerrilla adelanten estudios en Francia.

No hay nada oficial, pero en círculos allegados al Gobierno, el nombre de Betancourt hace parte del grupo de colombianos que pueden prestar una ayuda invaluable para que las esperanzas de paz lleguen a concretarse en un proceso real. Lo mismo la Fundación País Libre, que gracias a la asistencia a secuestrados tiene una experiencia que puede contribuir a fortalecer la senda del diálogo. Con otra particularidad: esta organización la dirige hoy Clara Rojas, otra secuestrada por las Farc durante seis años.

Consultada sobre la posibilidad de contribuir en los acercamientos de paz de los que hoy habla todo el país, Clara Rojas aclaró que la participación de País Libre depende de lo que decida el presidente de la República, pero que, en cualquier caso, la fundación está presta a colaborar en lo que sea necesario. Entre tanto, aclaró Rojas, País Libre persistirá en sus labores de monitoreo para seguir consolidándose como un referente de opinión pública en materia de asistencia a las personas víctimas del secuestro durante los últimos 20 años.

Clara Rojas expresó, sin embargo, que la fundación confía en que, de llegar a concretarse un proceso de paz con las Farc o el Eln, el Gobierno insista en la liberación de las personas que continúan secuestradas. Sería una oportunidad para que se extingan definitivamente las prácticas del secuestro, la extorsión, la vacuna y el boleteo, pero también para que la Cruz Roja Internacional pueda fijar un cronograma para el esclarecimiento de las desapariciones forzadas o las prácticas de reclutamiento, que también deben desaparecer.

Pero al tiempo que se siguen estableciendo los contactos para darle forma a un proceso que sigue supeditado a la firma de unos acuerdos previos, ya se conocen los primeros obstáculos. El más importante de ellos: el narcotráfico. Para nadie es un secreto que algunos sectores de las Farc hoy están estrechamente vinculados a este negocio ilícito. Por esa razón, existe la dificultad de sentar en una mesa de diálogo a todos los voceros autorizados de la guerrilla. Más aún si se tiene en cuenta que hay quienes prefieren el negocio.

Por informaciones de inteligencia militar y policial, es evidente que algunos frentes de las Farc, sobre todo después de que la organización anunció su desvinculación del tema del secuestro, hoy están dedicados a actividades conexas con el narcotráfico. Hay quienes cuidan laboratorios de coca, otros les venden droga a las bacrim y otros cuantos negocian estupefacientes con narcos puros como El Loco Barrera. Estos nexos ilícitos hacen que una negociación política resulte más compleja que parar la guerra misma.

“A algunos frentes de las Farc les importa hoy más El Loco Barrera que Timochenko”, agregó una fuente consultada. Pero lo importante es que si se abre paso un camino de paz, éste pueda arrastrar a quienes realmente tengan la voluntad de acogerse. Los demás serían combatidos militarmente. El problema es que en el dilema actual de las Farc y el negocio del narcotráfico, el riesgo es que pase lo que sucedió con el proceso de las autodefensas, es decir, que a la hora de la verdad terminen colándose unos cuantos narcotraficantes y bacrim.

De todos modos, por ahora todo son expectativas. La noticia que espera el país, y que estaría a horas de producirse, es que los contactos entre Estado e insurgencia produzcan un primer acuerdo para comenzar la negociación. Aunque algunos sectores políticos han manifestado su escepticismo, y el propio procurador Alejandro Ordóñez así lo ha advertido, es claro que desde que empezó a hablarse de diálogos de paz no hay sector que no haya emitido un comentario en favor o en contra de la posibilidad de regresar a una mesa de negociación Estado-Farc.

El asunto ya ha sido reconocido, los eventuales negociadores ya se conocen. Lo que falta es que las Farc lo admitan públicamente. Y que el sigilo siga siendo la norma. Ya lo dijo el presidente Santos, “hay que aprender de los errores del pasado”, y lo más importante es que se entienda que ningún proceso de paz puede llegar a buen puerto con una lluvia de micrófonos. Todos quieren estar en la mesa de negociación y ser protagonistas, pero en esta, la más importante empresa de Colombia, lo esencial es que quienes aporten entiendan que primero está el país y después ellos.

Los primeros voceros de Gobierno y Farc

Como lo informó este diario en la edición del pasado domingo 26 de agosto, el gobierno Santos y las Farc han tenido acercamientos con miras a explorar caminos de paz. Y el vocero de la guerrilla ha sido Mauricio Jaramillo, alias El Médico, un guerrillero que hoy hace parte del Secretariado de la organización.

A su vez, desde el lado del gobierno, quienes han llevado la batuta de los acercamientos han sido el consejero presidencial Sergio Jaramillo y el hasta ayer ministro de Ambiente Frank Pearl. Con ellos ha venido trabajando el hermano del presidente Santos, el periodista Enrique Santos Calderón.

 

Por: María del Rosario Arrázola
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Opinión por:

JAIRODRI

Dom, 09/02/2012 - 12:57
Renuncia de apoyo al narcotráfico + liberación de secuestrados + renuncia al tráfico de armas + suspensión de sabotajes y hechos terroristas = Agenda de Diálogo que conduzca a la paz. Ésta es la formula matemática que tiene que aplicar la guerrilla para que se establezca una mesa de diálogo seria y responsable, porque la guerrilla le debe mucho, pero mucho al país, por todas las barbaries cometidas y los secuestros abusivos que han cometido contra personalidades públicas y privadas, muchas de ellas que no tienen nada que ver con el conflicto interno en nuestra amada patria Colombia.

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