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¿Siguen vigentes consignas como “a desalambrar” y “la tierra es para el que la trabaja”?
A pesar de que la gente quiere entonar esas consignas que se trabajaron, ya no hay las condiciones para hacerlas. Por ejemplo, en el sur del Tolima fue una lucha a muerte por la tierra. En este caminar en nuestra organización sindical he podido conversar con esas personas de antes y me han contado cómo han sido esas luchas tan aguerridas por defender su territorio.
¿Cómo se encuentran las cosas en la actualidad?
Hoy es otro panorama totalmente diferente, porque no se permite la organización en nuestro país. Yo no puedo decir libremente que soy sindicalista, tengo que esconderme de uno y otro para poder ejercer ese trabajo. Así pasa en las regiones agrarias, ya nadie sabe quién es quién, porque la política de seguridad democrática le ofrece al campesino una platica para que informe qué hace el vecino.
¿Desde cuándo y por qué los están deteniendo?
Las detenciones siempre han estado a la orden del día. A los compañeros los detienen, no les comprueban nada, han estado en la cárcel dos o tres años y vuelven y salen a la libertad. Hay quienes los han encarcelado cada tres años y nuevamente salen.
Por ejemplo, el caso de los campesinos del Sumapaz, Moisés Delgado y Heriberto Poveda —quien ya murió—. Ellos habían estado detenidos en 2006, salieron en libertad porque no les encontraron ninguna causal, pero el año pasado volvieron a meterlos por rebelión. Heriberto falleció por un problema de cáncer y Moisés sigue detenido.
¿Por qué siempre los detienen por rebelión?
En un consejo de seguridad que hizo el presidente Uribe en Granada (Meta), dijo que para coger al pez, había que quitarle el agua. Quitarle el agua al pez es como acabar con los campesinos de las regiones, porque consideran que es el brazo de las Farc en todo sentido. Entonces, en ese delirio de que las Farc salen de todas partes, cuando llegan al campo, todo el que ven, tiene cara de guerrillero. Entonces dicen: ese es el que organiza la gente, debe ser un insurgente porque está como al frente de todo.
¿Todos los detenidos son afiliados a Fensuagro?
Algunos de ellos no están afiliados. Por ejemplo, nadie habla de La Julia, pero sí como un pueblo del lado de la Uribe (Meta), abandonado y que no existen sino guerrilleros. Mentiras, allá hay campesinos que luchan por permanecer ahí. Y hoy se traen a la gente porque son guerrilleros, cuando son personas que han permanecido en el pueblo y tienen sus parcelas y no tienen para dónde más correr. Uno se encuentra campesinos que dicen: “Sabe qué, a mí que me maten, pero yo no corro más”.
¿No los afecta que en el tema de reforma agraria coincidan con posiciones farianas?
Ellos tienen su propia política y sus propios objetivos. Como federación agraria tenemos nuestros estatutos y nuestra propia política al dentro del trabajo. Desafortunadamente coinciden en lo que estamos diciendo también, por eso consideran que nos sentamos a pensar lo mismo, pero no es así. Son hipótesis malintencionadas que ellos sacan y que nos han hecho daño.
¿Y el caso de Liliany?
A Liliany Patricia Obando Villota yo la conocí trabajando en la Federación desde que entré en 2004. Me la presentaron porque era graduada como socióloga, también me llamó mucho la atención porque sabe idiomas y empezamos a mirar proyectos de Derechos Humanos en los que podría apoyarnos con una organización de Canadá. Ella venía de vez en cuando y no es directiva de Fensuagro. Nosotros nos apoyamos en ella por su capacidad en temas de Derechos Humanos.
¿De qué la sindican?
De tener vínculos con las Farc. Entonces entra en la famosa farcpolítica. Según la Fiscalía, a ella le han encontrado, en ese computador blindado que tiene el Gobierno, que se escribía con Raúl Reyes. Yo no sé si será ella o no. Lo que sé es que conocimos acá una mujer íntegra, trabajadora, que ayudó muchísimo en lo que tenía que ver con el trabajo agrario, con sus capacidades y profesionalismo. Esa es la mujer que nosotros conocemos.