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E inmediatamente comenzaron las especulaciones e interpretaciones de analistas, políticos y gente del común. “¿Está diciendo que no se va a lanzar otra vez a la Presidencia y que se va con dolor? ¿Se va a postular nuevamente hasta que logre derrotar la delincuencia? ¿Está molesto por los escándalos en la Fiscalía y la Policía con el narcotráfico?”, se preguntaron unos y otros.
Sin embargo, el mismo Primer Mandatario, durante la rendición de cuentas de dos de sus ministros el miércoles en la noche, dio luces sobre el significado de dicho comunicado, al responder así a una pregunta de El Espectador: “Me da mucha tristeza regresar a la ciudad donde nací y donde he vivido después de haber ejercido la Presidencia por ocho años, sin haber podido derrotar la delincuencia, donde se ha sufrido tanto por los carros bomba. Y me han dado mucha preocupación y tristeza las revelaciones de los últimos días”, dijo.
Claro que para algunos, esa respuesta sigue siendo un verdadero acertijo, no resuelve nada y mantiene la puerta abierta para una nueva candidatura. Incluso, para algunos congresistas de la coalición de Gobierno, de lo que se trata es de un primer anuncio del Jefe de Estado en el sentido de que no se irá tan fácil de su cargo. Por ejemplo, para el representante a la Cámara Roy Barreras, de Cambio Radical, hay tres interpretaciones: que no deja la Presidencia hasta acabar con la inseguridad en Medellín; que antes de 2010 terminará con este flagelo o que una vez culmine su mandato no se irá a Medellín.
Para la oposición, el comunicado y la posterior respuesta no son más que una “cortina de humo” y una “estrategia de distracción que busca poner al país a analizar lo indescifrable en un momento de crisis como el que atraviesa su mandato”, como lo dijo la senadora liberal Cecilia López.