Tema del dia |30 Sep 2008 - 9:32 pm

El martes en la mañana fue encontrado el cuerpo sin vida de Luis Santiago Lozano en Chía

Más que un minuto de silencio

Por: Redacción Bogotá

A Orlando Pelayo Rincón, padre del niño de 11 meses, se le imputa el secuestro y el asesinato del menor.

Indignación nacional
Foto: Archivo particular
Eso provocó la absurda muerte de Luis Santiago Lozano, el menor secuestrado el pasado 24 de septiembre por orden de su padre.

Uno de los amigos de Orlando Pelayo Rincón fue quien alertó al cuerpo de investigaciones del CTI la semana pasada sobre su “estado nervioso, su hartera con el tema, su miedo de la prensa”, y quien, al final, dio las claves para que descubrieran a los secuestradores de Luis Santiago Lozano, el niño de 11 meses que apareció muerto el martes en la mañana en la vereda de Tíquiza, Chía. Las rondas de pesquisas se iniciaron una semana atrás, cuando la madre del bebé, Clara Ivonne Lozano, instauró un denuncio en la estación de Policía de Chía, pues su hijo había sido secuestrado.

El CTI se dividió en dos cuerpos que se turnaban cada 48 horas en sus labores de vigilancia. Interceptó los celulares de Pelayo, el padre de Luis Santiago, y el de su amiga y ex amante, Marta Lucía Garzón, a quien éste llamó desesperado el viernes en la mañana. “Quédese allá en Villavicencio que acá todo está difícil, la prensa jode, nos tienen cercados”, le dijo. “Mejor dicho, piérdase”.

Horas más tarde, otro agente policial se le acercó a uno de los amigos del padre de la víctima, quien entre tragos le confesó que la desesperación de Pelayo iba en aumento, y que se había iniciado más de 30 días antes. En un comienzo repetía, desesperado, que algo tenía que hacer, que algo tenía que hacer. “Después ya se le notaban los nervios, tenía miedo, hablaba de que había mucho policía y mucha prensa por ahí”.

La primera vez que Pelayo nombró al niño en sus conversaciones con Garzón fue el sábado. Le preguntó quién lo tenía. Ella le dijo que se quedara tranquilo, que el trabajo estaba hecho, y él le insistió en que se “perdiera”. El martes, en horas de la tarde, las autoridades informaron que al parecer Marta Lucía Garzón había matado al bebé, y le había entregado el cuerpo a su padre, quien lo dejó en el cerro Guadalupe (vereda Tíquiza, en Chía).

La noticia de la muerte de Luis Santiago Lozano Herman ya rondaba por los pasillos de los juzgados de este municipio desde el pasado lunes. Los investigadores del caso decían que su deceso era lo más probable, pero que todavía no se podía asegurar nada. A las afueras del juzgado los habitantes de Chía pedían a gritos que “ajusticiaran” a la mujer que se llevó al pequeño —Marta Lucía Garzón Muñoz— y que en ese momento estaba en plena audiencia de imputación. “Saquen a la asesina, que dé la cara la asesina”, decían, porque también sospechaban que el niño estaba sin vida.

Al amanecer de de este martes la tragedia parecía llegar al fin. El Padre Alirio López aseguró que una mujer se había comunicado con él. “Yo tengo al niño, está aquí conmigo, aliviadito, le estoy dando leche y se lo voy a entregar a usted”, decía la señora, que luego sería identificada por el Gaula como María Lucrecia Alemán Gordillo, 34 años de edad, alcohólica según los testimonios de sus vecinos, y con trastornos psiquiátricos.

Alemán explicó que el padre del niño, Orlando Pelayo, le ofreció $2 millones por cuidarlo y nunca le pagó. Pero al mismo tiempo los rumores de la muerte del pequeño se volvían certeza. Miembros de la Policía informaron que el martes, minutos después de las 6:00 a.m., habían encontrado su cuerpo en un barranco del cerro Guadalupe, en la vía Chía-Tabio. Estaba en una lona blanca. Llevaba la misma ropa con la que fue secuestrado: una sudadera verde. Tenía marcas de estrangulamiento.


Al parecer, fue asesinado el miércoles 24 de agosto, el mismo día que fue raptado por Marta Lucía Garzón, quien recibió $100 mil pesos por el trabajo. Ésa fue la suma que pagó el papá del niño para que lo desaparecieran. Ése fue el costo de la muerte de Luis Santiago.

Mientras el gobernador de Cundinamarca, Andrés González Díaz, confirmaba la muerte del niño —según informaciones de las autoridades—, María Lucrecia Alemán seguía insistiéndole al padre Alirio que el niño estaba en su poder y que se lo entregaría a él. “Yo le doy la dirección y usted viene por él. A las dos de la tarde se lo entrego”. La propuesta de devolverlo se quedó sólo en promesas sin cumplir. El padre Alirio llegó hasta Chía, al sitio que propuso la mujer, y nadie llegó a su encuentro. “Quiero mirarla a los ojos, quiero mirarle el rostro, quiero saber por qué hizo todo esto, por qué nos engañó”, dijo el Padre, resignado.

A esas mismas horas llegaron hasta el cerro de Guadalupe dos tías de  el pequeño para reconocer su cuerpo. En un principio se negaron a aceptar que fuera él. Sin embargo, había demasiadas pruebas y suficientes coincidencias para reconocerlo, como lo diría horas más tarde el fiscal general de la Nación, Mario Iguarán. “Sí, se trata de Luis Santiago. Es una afirmación que se hace en primer lugar por la confesión del padre asesino, quien dijo haberlo dejado en ese lugar. Además, las coincidencias morfológicas del niño coinciden con el cuerpito encontrado, y en tercer lugar, por el reconocimiento que hicieron dos de sus familiares”.

Iguarán afirmó luego, con tono vehemente, que solicitaría la máxima condena para el padre del niño, por ser autor, coautor y partícipe del asesinato. “Éste es un acto abominable, propio de hienas. Orlando Pelayo y Marta Garzón son unas hienas. Así como también lo es quien los acompañó en este hecho demencial y criminal”, dijo Iguarán. Esa tercera persona es Jorge Hernando Ovalle Moreno, quien sería el compañero sentimental de Marta Garzón, capturado el martes en la noche y que este miércoles rendirá indagatoria ante un fiscal.

Al final de sus declaraciones, el Fiscal General pidió una condena de 60  años, sin lugar a beneficios  ni a rebajas, para el papá de Luis Santiago, para Marta Lucía Garzón —quien en la audiencia pública aceptó haber plagiado al menor— y para Jorge Ovalle: el hombre encapuchado que ingresó a la casa del niño, golpeó y amordazó a Clara Ivonne Lozano, la madre, y luego plagió al pequeño. Los delitos: secuestro simple y agravado porque la víctima fue un menor de edad , secuestro simple por retener y amordazar a la mamá, y homicidio agravado  contra Luis Santiago.

Hacia el mediodía no quedaba ninguna duda de que el cuerpo que yacía en el cerro de Guadalupe correspondía al bebé Luis Santiago Lozano. De inmediato los habitantes de Chía, los mismos que el lunes pasado habían clamado justicia frente a los juzgados, y que gritaban que la asesina diera la cara, se aglomeraron a la entrada de la casa de los abuelos del niño. El grupo de personas empezó a crecer. Ya no tenían piedras y palos en las manos como el día anterior, ahora llevaban por lo alto pancartas exigiendo el derecho a la vida, protestando en contra del secuestro, pidiendo justicia. “Un ángel yace en el cielo y Colombia llora su muerte”, rezaba uno de los carteles.

La marcha por la vida se extendió por todo el municipio. En cada esquina decenas de personas se sumaban a la movilización. Las banderas y las camisetas blancas tapizaron el municipio completo. Todo Chía se unió para rechazar la muerte de Luis Santiago, para exigir que el culpable del homicidio, Orlando Pelayo, se “pudriera en la cárcel”.

En medio de la protesta, unas hojas blancas pasaban de mano en mano. Las personas hacían una pausa en su recorrido para firmar sin hacer preguntas. No había mucho que consultar para apoyar el referendo que propone cadena perpetua para los violadores de menores. La misma propuesta a la que ayer se sumaron decenas de políticos y funcionarios públicos, pidiendo que se aplicara también a los asesinos de niños, como Pelayo. “Convoco a que los colombianos se movilicen y apoyen la cadena perpetua no sólo para quienes los violan, sino para quienes los secuestran, reclutan y asesinan como en este caso”, dijo el fiscal Mario Iguarán.

Pelayo está en la cárcel La Picota desde el pasado domingo, cuando confesó haber pagado para que desaparecieran al niño. Las razones todavía no son claras. La gente del pueblo dice que la existencia de Luis Santiago le traía problemas con su actual compañera, Edelmira Sánchez Trujillo, porque había sido producto de una infidelidad. También dicen que quería


librarse de pagarle la cuota mensual al niño. Otros aseguran que el asalto que hicieron los encapuchados a la casa era en busca de un dinero que el banco le iba a prestar a Clara Ivonne, y que al no encontrar la plata decidieron llevarse al pequeño.

No hay ninguna versión confirmada. En lo que sí coinciden todos los testigos es en que Pelayo es un hombre infiel. En el municipio lo reconocen porque es taxista y mujeriego. Tiene 50 años. Su relación con Clara Ivonne Lozano —quien tiene seis meses de embarazo, según ella, producto de su relación con Pelayo— era furtiva. Él iba, visitaba al niño una o dos veces a la semana, y le dejaba dinero para sobrevivir. Nunca incumplió con la cuota mensual, por eso la familia del pequeño se negaba a creer que él había planeado el asesinato.

La segunda persona recluida por este caso, Marta Lucía Garzón, también hizo parte del historial de amantes de Pelayo. Ella fue capturada el 28 de septiembre, a las 12:15 del día, en Villavicencio, en una residencia a orillas del río Coa. La mujer, de 24 años, es madre de dos hijos y se dedicaba a la venta de productos de belleza. Ya tenía antecedentes judiciales: una pena de 32 meses por tráfico de estupefacientes.

Acta oficial del Gaula

El día de hoy 28/09/08, siendo las 02:00 horas, en la carrera 5ª N° 13-25 barrio Santa Rita de Chía, instalaciones del CTI, personal de esta unidad en coordinación con el grupo Gaula Cundinamarca, lograron la captura del señor Orlando Pelayo Rincón, C.C. 3’232.015 de Usme, alias ‘El Escorpión’, edad 50 años, nacido el día 29 de julio de 1958, natural de Bogotá, estudios bachiller, estado civil unión libre con Edelmira Sánchez, hijo de Maximino Pelayo y María Antonia Rincón, ocupación taxista, residente en la carrera 1C N° 32-06 barrio Bajaca, Chía, Cundinamarca, el antes mencionado fue capturado en cumplimiento a la orden judicial emanada de la fiscalía 18 especial delegada ante el Gaula Cundinamarca, por el delito de secuestro extorsivo agravado, siendo víctima el menor Luis Santiago Lozano Herman.

Cronología de otras víctimas

2004

Catherine, de nueve años, desapareció una tarde de diciembre. Ya en la noche un vecino del barrio La Rivera, en la localidad de Engativá, vio por la ventana que un hombre arrojó un bulto al potrero: era la menor, quien fue víctima de violación y maltrato por parte de Rudy Alonso Suárez Corrales, quien aún sigue en libertad.

2006

Tres niños de 2, 4 y 6 años en el barrio San Pedro Claver de Tuluá (Valle) permanecieron amarrados a la pata de la cama con cables de teléfono por sus padres, quienes dijeron que lo hacían porque no tenían con quién dejarlos. Los niños fueron encontrados por las autoridades cuando la comunidad los escuchó llorar y pedir auxilio.

2007

En el barrio La Pola, municipio de Amalfi, Antioquia, un niño de 11 años estuvo amarrado a una cadena de hierro, que estaba sujeta a la cama, durante 15 días. El menor fue secuestrado por dos hombres, uno de ellos el abuelo del niño. La Policía los capturó.

2008

El pequeño Joel Paolo fue rescatado el 29 de mayo, después de 26 horas de secuestro, por la Policía. El pequeño, de 22 meses, había sido secuestrado en su apartamento por tres hombres que se movilizaban en un taxi.

  • Redacción Bogotá | Elespectador.com

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