Tema del dia| 19 Nov 2008 - 9:17 pm

Fue detenido por las autoridades

El relacionista de DMG

Por: EL ESPECTADOR
De cómo Daniel Ángel Rueda, quien se codeaba con el más exclusivo círculo empresarial de Bogotá, terminó enredado con el controvertido David Murcia Guzmán.
Daniel Ángel Rueda

El detenido empresario bogotano Daniel Ángel Rueda se movía como pez en el agua en los más exclusivos círculos sociales de Bogotá. Su éxito sólo era equiparable a su ascendente ritmo de vida que empezó, hace un par de años, a generar toda suerte de sospechas. Sus amigos lo fastidiaban por su desmedido incremento económico, los carros blindados en los que solía moverse y hasta los escoltas que lo acompañaban. Su respuesta fue siempre la misma: que su socio y amigo, David Murcia, se había inventado un negocio redondo. Que no había pierde. Que todo era legal. Y se sonreía.

Las advertencias sobre Murcia y su empresa DMG, sin embargo, no cesaron. Al principio eran simples palmaditas de sus amigos en la espalda, recomendaciones, por así decirlo, para que se retirara de la comercializadora. Después fueron sugerencias más vehementes y en los últimos días prácticamente sermones. Todos le dijeron que el negocio de Murcia no era transparente, que sólo la mafia ofrecía esas rentabilidades. Su propio primo segundo, el secretario general de la Casa de Nariño, Bernardo Moreno, lo alertó sobre lo que pasaba (ver entrevista). No hizo caso. Seguía viajando con frecuencia a Panamá para reunirse con Murcia.

Ángel terminó bachillerato en el prestigioso Gimnasio Moderno de Bogotá y luego viajó a Australia para estudiar producción de cine y televisión. Desde niño no hablaba de otra cosa. La mitad de su niñez la pasó en estudios de televisión. Su padre, Luis Fernando, se había casado, por segunda vez, con una reconocida ejecutiva de una programadora. Sus amigos recuerdan que no se perdió detalle de la grabación de la serie Escalona, protagonizada por Carlos Vives, quien se convertiría en uno de sus mejores amigos. Tanto, que Vives y sus músicos fueron los encargados de amenizar su matrimonio, celebrado el año pasado en las afueras de Ibagué. Fue una parranda memorable.

Dicen que es un hombre carismático y alegre. Que tiene una fascinación por el vallenato, que dice que no hay parranda buena sin acordeones, cajas y guacharacas. Fue siempre así. Incluso, después de su regreso de Australia, cuando se dedicó de lleno a la televisión. Fue allí que inició su cercanía con David Murcia, quien en tiempos de vacas flacas ofició como extra de televisión. Uno de sus amigos cuenta que Murcia lo usó para acceder a ese restringido círculo de negocios de Bogotá y que así se untó del toque elitista que necesitaba para posicionar a DMG.

Y lo logró. Entre los estafados de DMG se ubican influyentes socios de clubes como el Country, donde Daniel Ángel era un visitante asiduo. Dicen que la ambición de Ángel era proporcional al arribismo social de Murcia. Las últimas dos semanas, sin embargo, fueron un barranco para Ángel. Desde que empezaron los rumores sobre DMG, el empresario de 33 años, amigo

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