Los correos de las prórrogas

Correos internos de Ingeominas dan cuenta de cómo estaban listos los otrosí para ampliar a 30 años cada una de las concesiones oficiales con las dos importantes multinacionales.

El 12 de marzo de 2010, al despacho del director general de Ingeominas, Mario Ballesteros, llegó una carta de la multinacional Drummond Ltda. solicitando la prórroga del contrato que desde 1988 y hasta 2019 ostenta esta empresa para la explotación de las minas de carbón en el departamento del Cesar. La propuesta de la firma era extender el contrato por 30 años más, fundamentando su solicitud en el desarrollo de un gran proyecto minero que se tiene previsto desarrollar en la zona hasta el año 2060.

En su misiva, el presidente de la Drummond en Colombia, Augusto Jiménez, resaltó que el proyecto minero requiere inversiones superiores a US$1.500 millones y que unas expectativas de esta dimensión sólo podían ser avocadas teniendo certeza de la prórroga de los contratos. Dos meses después, el 11 de mayo, la empresa Drummond envió una nueva carta planteando varios elementos de análisis económico sintetizados en la comparación del contrato original y varios otrosí firmados a través de los años.

La respuesta de Ingeominas se produjo el 22 de julio y fue firmada por el subdirector de Fiscalización y Ordenamiento Minero, José Neiza Hornero. En ella, el funcionario aclaró que las circunstancias en que se habían suscrito varios ajustes al contrato no podrían convertirse en parámetros de aplicación para la nueva realidad. En concreto, Neiza expuso que la condición para prorrogar el contrato era una contraprestación económica a favor del Estado por el 5% del valor de las utilidades operacionales de la empresa Drummond.

El 5 de agosto, el mismo Neiza Hornero, después de una reunión entre ejecutivos de Drummond y altos funcionarios de Ingeominas para revisar el otrosí propuesto por la multinacional, envió los términos de lo acordado a la empresa Espinosa y Asociados para que conceptuaran sobre el parcial acuerdo. Pero ese mismo día a las 9 y 23 minutos de la noche una ejecutiva de Drummond envió a los funcionarios de Ingeominas el modelo de otrosí para que fuera firmado de inmediato (ver facsimil). Sin el concepto de Espinosa y Asociados, la prórroga iba a firmarse.

Fue entonces cuando José Neiza Hornero, el 6 de agosto, a 24 horas de terminar el gobierno Uribe, renunció a su cargo y le dejó claro al director de Ingeominas que de ninguna manera podría atender sus instrucciones de conceptuar favorablemente la prórroga del contrato con Drummond, ni tampoco hacerlo con otro asunto a su disposición: la prórroga por 30 años del contrato que Cerro Matoso tiene para la explotación de níquel en el departamento de Córdoba.

En el último caso existía de por medio un asunto aún más delicado: desde el 24 de junio, Carlos Antonio Espinosa Pérez, de la empresa Espinosa y Asociados, le había escrito al director del Servicio Minero, José Fernando Ceballos, que su oficina no consideraba posible prorrogar el contrato con Cerro Matoso porque era evidente que se estaban lesionando los intereses del Estado y porque además los textos propuestos eran contrarios a las normas legales y conllevaban un detrimento del patrimonio público.

Y nuevamente hubo varios correos electrónicos, esta vez desde la gerencia de Asuntos Legales de Cerro Matoso, donde siguió cobrando forma la prórroga del contrato de concesión para la explotación de níquel. Como si fuera poco, ya se había suscitado un conflicto adicional con la asesora de Ingeominas Mélida Cabezas, quien puso en conocimiento de  los organismos de control el hecho de que a ella se le canceló su contrato por advertirle  a Ingeominas que Cerro Matoso estaba atrasado en el pago de $24.892 millones por concepto de regalías.

El 11 de agosto, ya en tiempos del presidente Santos, se conoció que Neiza Hornero le envió una nueva carta el director de Ingeominas Mario Ballesteros en la que le recordó que él le había dicho que era orden de la Presidencia tramitar y suscribir las prórrogas de Drummond y Cerro Matoso. Además de reiterarle su renuncia, Neiza Hornero dejó constancia de que había sido maltratado, presionado e irrespetado y que su oposición a las prórrogas obedecía a su experiencia y conocimiento del tema.

El pasado 19 de agosto, el director de Ingeominas, en carta a El Espectador, calificó de totalmente falso que haya dado instrucciones algunas al ingeniero Neiza y que el caso de Cerro Matoso estaba sometido a un tribunal de arbitramento. Además, Mario Ballesteros añadió que nunca tuvo conocimiento de conceptos negativos de Neiza respecto de las pretensiones de Drummond y que su lucha era contra la corrupción y las prácticas non sanctas que aquejan al sector.

Este viernes, tras los hallazgos de El Espectador de los correos electrónicos donde queda claro que la prórroga con Drummond y Cerro Matoso iba en marcha, el director de Ingeominas, Mario Ballesteros, precisó que nada de lo dicho es cierto, que todo son especulaciones, que él no firma contratos y que por ahora no hay prórrogas con ninguna de las dos compañías. A su vez, a la empresa Drummond se le envió un cuestionario sobre el tema y al cierre de esta edición aún no había sido contestado.

Este viernes 27 de agosto, en la página web de la Casa de Nariño fue cargada una circular del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República expedida el 4 de agosto donde se advierte que la ciudadanía debe conocer a los aspirantes a los altos cargos del Gobierno. Acompañando la directiva aparece que el ingeniero eléctrico Andrés Ruiz Rodríguez aspira a prestar sus servicios como director de Ingeominas. Será el reemplazo de Ballesteros. La ciudadanía no ha hecho observaciones.