Tema del dia |28 Oct 2009 - 11:00 pm
Llegó a Colombia el libro ‘Fidel y Raúl, mis hermanos’, escrito por Juanita Castro
“Fidel fue clave para la guerrilla colombiana”: Juanita Castro
Por: Nelson Fredy Padilla
En entrevista con El Espectador, dice que García Márquez fue tan importante para la revolución como su hermano para las Farc y el Eln. “La KGB ‘educó’ a Fidel y Raúl Castro”.
Foto: Reuters
Juanita Castro dice que tiene más historias para contar, pero todavía no ha decidido si publicará otro libro. A la derecha la obra editada por el sello Aguilar.Más allá de la revelación de Juanita Castro, la hermana de Fidel y Raúl, de que trabajó con la CIA, leer las 426 páginas del libro editado por el sello Aguilar es un ejercicio sorprendente. Aunque termina por descalificar la llamada revolución cubana y desmitificar a Fidel y al Che Guevara, el valor de estas memorias es la rigurosa elaboración narrativa de la biografía de la familia Castro, que descubre por primera vez el tejido afectivo e ideológico que cambió para siempre a Cuba, todo a partir de testimonios y situaciones desconocidas para el mundo.
Por lo que había leído en los cables, pensé que me iba a encontrar con un libro panfletario, construido en Miami para satanizar al régimen cubano, pero quedé sorprendido por un tono sereno, novedoso, cercano a los afectos y lejano del odio.
Esa fue la intención y creo que lo hemos logrado. No se trataba de satanizar a nadie ni de declararle la guerra a nadie. Pienso que no es un libro de guerra sino de paz.
¿Por qué el mensaje de fondo es rescatar el honor de la familia Castro, más allá de las diferencias con Fidel y Raúl?
Esa fue mi intención primordial. Mucha gente ha sido muy injusta al atacar a mi familia, a mi madre y a mi padre en particular, a mis propios abuelitos, gente totalmente inocente que no ha tenido la culpa de nada de lo que en Cuba ha pasado desde 1959.
¿En qué cambió su reflexión desde la primera vez que intentó publicar el libro hace diez años?
Con los años uno va a midiendo las cosas, logrando un análisis más sereno. Esos diez años me han permitido, con la cabeza más fría, hacer algo mejor.
Sin embargo, ¿no cree que su trabajo con la CIA le quita legitimidad a su discurso?
Yo traté de decir todo. No tenía por qué omitir mis actividades de colaboración con el servicio de inteligencia americano. No hubiera sido honrado omitirlo porque fue parte importante de la lucha mía por mi país.
A lo largo del texto usted insiste en su religiosidad y espíritu humanitario pero uno termina dudando cuando se vale de la CIA.
El haber sido colaboradora de la CIA no quiere decir que yo estaba haciendo algo malo. En mi deseo de servir a mi país, mi colaboración fue humanitaria más que de otra clase. Yo lo que hacía era proporcionarle protección a mucha gente que no la tenía.
¿Usted recibió dinero por eso?
Jamás le puse precio. Yo gracias a Dios tenía mis medios para poder vivir decentemente y no tenía necesidad de recurrir a ellos. Ellos lógicamente prestaban ayuda económica para, por ejemplo, llevar comida a las cárceles de Cuba.
Del otro lado también se revela el papel de la KGB en la revolución.
Ellos (Fidel y Raúl) estaban siendo protegidos, ayudados y enseñados y resultaron muy buenos alumnos al aprender todo lo que aprendieron de la KGB.
Tal vez lo más valioso de su testimonio es la reconstrucción de los afectos familiares. ¿Pasó de amar a sus hermanos a no quererlos ni un poquito?
Los lazos de sangre son muy fuertes. No es una cosa que digas yo me lavé las venas, me quité la sangre Castro y me puse una sangre Pérez o Rodríguez. Eso no se rompe tan fácil y por eso es más dolorosa la posición de uno.
Si se encontrará con Fidel ¿lo perdonaría?
Desde un punto de vista personalísimo, como hermana de sangre, si tengo la capacidad de perdonar a extraños que me han ofendido como no voy a tener la capacidad para perdonar a mi propia sangre. Eso, lejos de las cuestiones ideológicas.
¿Usted tiene que pedir perdón por algo?
Yo no he hecho nada malo en contra de mi país ni de nadie, he tendido siempre mi mano para ayudar a los demás. Desde ese punto de vista no tengo que pedir perdón. De resto, como pecadores que somos todos, hay que pedir perdón ante Dios.
¿Cuántos presos políticos quedan en Cuba?
Siempre oigo diferentes números pero a lo que aspiro es a que no haya más presos políticos en Cuba. Que se dé una transición a la democracia, que no hubiera más sufrimiento para nadie sino un gobierno democrático elegido por el pueblo, un pueblo que ya lleva 50 años de sufrimiento.
Al final del libro usted sólo le otorga la esperanza del cambio a Raúl, apoyada en su personalidad menos radical que la de Fidel.
Raúl es el presidente del país, es el gobernante, el que se supone que lleva las riendas del poder, el que debe de dar los pasos, es el que puede hacer algo.
¿Eso se facilitaría si Fidel ya no está vivo?
Fidel supuestamente está retirado. Quisiera que Raúl ejerza plenamente su posición y abra las puertas a la transición.
¿Qué va a cambiar en Cuba cuando Fidel muera?
¡Figúrese usted! Yo no quisiera hablar de cambios por la muerte de una persona sino por la necesidad del pueblo cubano. Para que no sigamos en esta guerra eterna de condenarnos unos a otros, de atacarnos unos a otros, de ofendernos, y que Cuba siga pasando las necesidades tan grandes que está pasando.
¿Qué lugar en la historia va a ocupar Fidel?
Ha sido tanto lo que ha pasado en Cuba que tenemos que esperar que llegue el momento para que el pueblo y su actitud lo juzguen.
Después de 45 años de exilio, ¿en qué cree que han cambiado Fidel y Raúl?
Están más viejos. Es hora de que con los años les llegue la madurez, quisiera acabar de ver esa madurez en ellos.
Fidel escribió “la historia me absolverá” ¿Puede ser?
La historia es la que juzga, los pueblos son los que juzgan, así tendrá que ser.
¿Fidel se convirtió en un oligarca?
Así fue el régimen que él representó hasta que se retiró. Definitivamente. Aunque ya no se sabe si es monarquía u oligarquía ese gobierno unipersonal.
¿Cuál fue el papel de personajes cercanos a Fidel como García Márquez?
No lo conozco personalmente, pero García Márquez le ha sido muy útil al régimen y a Fidel en el orden personal. Siempre ha tenido una actitud muy discreta pero es amigo personal de Fidel, le ha sido de una gran ayuda a él y al régimen comunista.
¿Influyó en su consolidación?
No puedo decirlo así porque han sido muchos factores. No puedo acusarlo de nada.
¿Qué tan intensa ha sido la relación de Fidel con la guerrilla colombiana?
Creo que Cuba fue determinante en todas las actividades guerrilleras de Colombia. Ojalá ya no lo sea. No me consta si hay actividades aún de guerrilleros entrenándose allí. Todo es posible pero no lo aseguro ni lo niego.
¿Y de la supuesta relación de permisividad del régimen con los carteles de la droga colombianos?
No me consta. Unos por atacar el régimen dicen que allí hay trasiego de drogas para ayudar a los narcotraficantes colombianos. En estos procesos hay cosas ciertas y mucho de ficción.
Cuándo evoca a Cuba en su mente ¿qué imagen le llega?
Una imagen no muy agradable. Veo el sufrimiento, las escasez, la falta de libertad. A veces es mejor no pensar.
¿Se imagina de regreso a su isla?
Digo que no. Ojalá y pudiera decir lo contrario.
Aparte de lo que puede hacer Raúl ¿qué puede hacer Barack Obama?
Ambas partes pueden hacer mucho para que las cosas cambien y se abran vías a la transición sin derramamiento de sangre.
¿Ha tenido contacto con el gobierno de Obama?
No tengo ningún tipo de contacto. A la única funcionaria que conozco es a Hilary Clinton, a quien conocí cuando estaba haciendo campaña presidencial y yo era su simpatizante. Ella ha dicho que los cambios deben ser de parte y parte.
¿Serviría de algo que Obama levante todo el bloqueo comercial?
En Cuba lo que hace falta es cambiar el sistema completamente.
¿Entonces los Castro qué balance le dejan a Cuba?
No la familia Castro. Nosotros no implantamos el sistema de gobierno. Fueron dos hermanos, el resto de la familia no tiene nada que ver y eso debe quedar muy claro. Nosotros no tenemos por qué pagar las consecuencias de los errores que ellos hayan podido cometer.
¿Le quedan historias y aliento para otro libro?
Siempre queda algo por decir, pero este es el más importante porque es el primero, aunque tal vez sea suficiente.
Cuando Fidel sigue calificando a los exiliados como usted de “gusanos” ¿Cómos se siente?
No le hago caso. Yo no soy ‘gusano’ ni nunca lo he sido pero ese fue el calificativo que nos dieron por enfrentarnos al régimen y no me entra por un oído así que no me sale por el otro.
¿De qué vive usted?
Yo estoy retirada y tengo mis ahorros porque trabajé durante35 años. Tuve un negocio de farmacia, me fue bien, lo pude vender muy bien y económicamente no me puedo quejar.
¿Le queda algún sueño?
Vivir un poco en paz, lo que me quede de vida. Y que haya una luz de libertad en mi país.
Teniendo en cuenta su experiencia con el caso cubano ¿qué opina del colombiano?
Es muy lamentable lo de Colombia, por un lado una cosa y por el otro otra. Yo le deseo lo mejor y que acierten a la hora de elegir a sus gobernantes para que puedan llegar a la felicidad.
Diez frases claves del libro
“Contrario a las barbaridades que se han dicho de nosotros como familia, todos fuimos unos hermanos que siempre nos quisimos mucho, cada uno con una forma diferente de expresarlo”.
“Para Fidel, el sentimiento equivale a debilidad... era reservado, se iba de cacería, siempre andaba comprando rifles y pistolas”.
“Ahí estaba Fidel, mi hermano, el héroe, el hombre que había derrocado a la dictadura de Batista, el que estaba siendo idolatrado por el pueblo cubano. ¡Pues claro que yo estaba feliz! Feliz de que mi propio hermano lo hubiera logrado”.
“¿Tuve remordimientos por traicionar a Fidel al aceptar reunirme con sus enemigos? No, por una sencilla razón: yo no lo traicioné a él. Él fue quien me traicionó a mí. Él nos traicionó a los miles que sufrimos y peleamos por la revolución que nos ofrecía”.
“Así como siempre supe que Raúl y el Che sí eran comunistas. Siempre creí que Fidel nunca simpatizó con los marxistas”.
“En mi carro transportábamos armas desde Nueva York hasta Miami para llevarlas a Cuba”.
“No creían que yo, una hermana de Fidel, estuviera aquí sufriendo los embates, cuando podría estar en Cuba, en paz con el régimen”.
“Dolorosamente tuve que aceptar lo que un día dijera la CIA: ‘Juanita Castro es la pieza más importante de propaganda que nosotros hemos podido captar. Es el golpe más grande proporcionado al régimen comunista’”.
“Que Fidel me mató a un hijo. Cuál sería mi sorpresa al oír semejante barbaridad”.
“Una revolución no se hace fusilando gente, ni entregándola al comunismo”.
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Nelson Fredy Padilla | Elespectador.com
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