'No todo es aceptable en nombre del arte': Leonardo Anselmi

Charla con quien lideró la abolición de corridas de toros en Cataluña.

¿Por qué dedica su vida a la defensa de los animales?

Desde pequeño conviví con perros y éstos fueron mis mejores amigos. Cuando cumplí 14 años empecé a recoger cachorritos de los basureros. Los lavaba y luego trataba de darlos en adopción en los parques. Hace unos años me dieron un documental donde mostraban los mataderos y decidí no participar más en esto. Decidí entonces volverme vegetariano. En ese momento era asesor en marketing estratégico de empresas y cambié radicalmente mi vida para ser activista de tiempo completo.

Usted es un argentino radicado en España, siendo extranjero, ¿cómo logró que se abolieran las corridas?

No se puede decir que yo solo he conseguido algo. Se me ha idealizado mucho. Soy sólo un portavoz de una plataforma y mi único mérito fue rodearme de gente capacitada e inteligente, un grupo de trabajo bueno, serio, respetuoso y, sobre todo, democrático.

¿Qué tuvieron que hacer en términos legales para terminar con la tauromaquia en Cataluña?

Empezamos a administrar una voluntad popular. Fue por medio de una iniciativa legislativa popular, formato que está estipulado en la Constitución española y que exige recoger 50 mil firmas para que se lleve un tema al Parlamento. Recogimos cuatro veces más, pero fue en las comparecencias, debates entre 15 abolicionistas y 15 antiabolicionistas que ganamos nuestro caso.

¿No recibieron amenazas de sus opositores?

Las reacciones fueron muy pacíficas por ambas partes. Nosotros habíamos usado una herramienta democrática, eso le dio altura a nuestra lucha. Además, el Parlamento de Cataluña dio un año y medio de plazo para la transición.

¿Por qué siguen existiendo las corridas en España y no en otros lugares de Europa?

España fue el único país del mundo que se cerró a la ilustración, aunque hubo algunos ilustrados. Por eso es de los pocos países donde perduraron las corridas de toros, ya que corridas, antes de la ilustración, había en todo Europa. De hecho, la actual no tiene más de 80 años.

¿Por qué erradicar algo que sigue gustando a tantas personas?

En nuestra sociedad lo que nos gusta y no nos gusta es muy discutible, ya que no todos podemos hacer lo que nos gusta. Hace algunos años era aceptable pegarle a la mujer o abusar de un niño. Ahora la moral de la época ha cambiado, los pueblos dicen que no es aceptable seguir matando animales para generar lo opuesto al sufrimiento, o sea diversión.

¿Cuál es el límite de las libertades individuales?

Algunos taurinos dicen que al abolir los toros se está violando su libertad de expresión. Pero en nombre de la libertad no podemos permitir que se haga todo. La libertad tiene una connotación positiva, porque hemos sabido limitarla, si no tendría miedo de que me mates, me robes o me violes. Hay cosas que no se pueden aceptar en nombre de la libertad y el arte, para que siga siendo una virtud del ser humano y no una condena.

¿Colombia está lista para terminar con las corridas?

Los colombianos deciden cómo está la moral de su época. Lo que hacemos en la sociedad habla de cómo somos. Cuando los colombianos quieran mirarse al espejo y saber cómo son, tienen que mirar lo que hacen y, entre tantas cosas, no pueden olvidarse de que hacen corridas de toros. Eso habla de la sociedad colombiana, como habla de la española y la portuguesa. No es que las corridas se tengan que abolir por que sí, se tienen que eliminar cuando la moral de la mayoría no las acepte.

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