La documentalista Margarita Martínez estrena 'La Ola Verde'

El sábado en la noche el Canal Caracol presentará su más reciente documental, un acercamiento íntimo a la lucha de Mockus en las presidenciales de 2010.

¿Qué vio en la campaña de Mockus que la motivó a registrarla?

Una pasión y una emoción por participar en política que yo no había visto en décadas, en especial en la gente joven, que con su voz y su voto podía cambiar el rumbo de este país y hacerlo más decente.

¿Pensó que la Ola llegaría a la Casa de Nariño?

Claro, por un par de semanas, en el auge del fervor en la calle y la red, pensé que era posible que llegaran a la Presidencia.

Fue una campaña bastante mediatizada, ¿qué se encontrará de distinto en el documental?

Esto es un detrás de cámaras. El documental privilegia las escenas privadas sobre las públicas: la preparación de los debates, las conversaciones entre Mockus y su equipo de campaña, comerciales que nunca salieron. La gente que siguió la campaña se va a sorprender.

¿Qué tan distinta es la imagen que tiene de Mockus antes y después de este rodaje?

Es la misma.

¿Cree que el presidente Santos se le hubiera medido a ser registrado durante su campaña?

No podría decirlo, no le pedí permiso. Aunque creo que difícilmente encuentra uno un candidato con mayor convicción en la transparencia que Mockus.

¿Alguna anécdota curiosa durante el rodaje?

Más que a nosotros eran las cosas increíbles que la gente hacía y decía. Ver un “Mockuy” en Pasto, ruanas verdes en Tunja o que le pidieran hijos a Antanas Mockus a la salida de un recinto en Quibdó.

Define su documental como un acercamiento íntimo, ¿qué tanto se les metió al rancho a los verdes?

Antanas Mockus piensa que los hombres públicos y sus actuaciones deben ser como un acuario. Él y su campaña me dejaron ser testigo de primera mano del día a día de la campaña, casi sin filtro. Me dieron un acceso que nos permitió documentar, creo que como nadie lo había hecho, una campaña presidencial en Colombia.

En una frase, ¿cómo describiría la Ola Verde?

¿En una frase? Déjeme y ensayo un párrafo: Un movimiento ciudadano que por un momento pareció un tsunami, un ejercicio colectivo de construir un ideario de país que sobrepasara el tema de la seguridad y las prácticas políticas tradicionales. Las olas crecen, van y vienen. Nadie sabe si vuelven o desaparecen.

¿Cuánto costó realizar el documental?

Eso se lo responde la productora.

¿Cuál fue el papel de La Silla Vacía?

Hizo la producción del documental, consiguió la financiación, se encargó de la divulgación. Sin Juanita León y su equipo, este documental no existiría.

¿Cómo producir un documental de este tipo sin hacer campaña?

La campaña ya pasó. Este documental es el recuento de un momento excepcional en la historia de Colombia y que cubrimos de manera periodística para que quedara para la memoria del país.

¿Usted tiene el corazón verde?

Sí, yo también me identifiqué con los postulados de la campaña verde y sentí la ilusión de una transformación.

¿Y de qué color será el corazón de La Silla Vacía?

Del color del buen periodismo.

¿Cuál fue el mayor reto al que se enfrentó dirigiendo el documental ‘La Sierra’?

Lograr el acceso a un sitio donde ni los que llevaban las cuentas de los servicios públicos se atrevían a entrar. Luego, incluso más difícil que el acceso, fue mantenerse filmando por todo un año cuando cambiaban las condiciones de seguridad y aparecían y desaparecían los “jefes” de 21 años de diversas facciones paramilitares.

Han pasado seis años desde su estrenó y todavía La Sierra es un tema de conversación...

Es que Scott Dalton y yo logramos sumergirnos en la vida de ese barrio y contar una realidad que todavía ocurre en Colombia. Creo que sigue siendo actual porque cuando voy a pueblos, barrios, comunas de este país, lo que nosotros contamos en La Sierra sigue pasando: la ausencia del Estado, zonas dominadas por actores armados ilegales, falta de oportunidades, marginalidad, embarazo adolescente, altos índices de homicidios. Desafortunadamente, el país no ha cambiado tanto.

¿Cómo llegó a esa historia?

En ese entonces era periodista de la agencia de noticias Associated Press y como tal tenía muchos contactos con los grupos armados que controlaban grandes zonas del país. Le pedí permiso al comandante paramilitar que en ese momento mandaba en Medellín y él accedió.

¿Qué riesgos corrió durante ese rodaje en Medellín?

Los mismos que corre la gente que vive en un barrio dominado por bandas armadas, que se disputan el poder con balaceras frecuentes y leyes que imponen jóvenes de 21 años y sus jefes. La diferencia es que yo me podía ir.

¿Qué tan fuerte es Colombia en producción documental?

Cada día hay más gente talentosa metida en eso, y creo que continuará creciendo. El cuello de botella sigue siendo la distribución.

¿Quién cree que está haciendo bien la tarea en el país?

Muchísima gente. Luis Ospina, Francoise Nieto, Patricia Castaño y Adelaida Trujillo, Mauricio Vélez por solo nombrar algunos de los que conozco el trabajo, porque no es fácil conseguir documentales en Colombia. Me dijeron que La Toma de Angus Gibson y Miguel Salazar y los Hipopótamos de Pablo Escobar, de Antonio Von Hildebrand son maravillosos.

¿Qué documental se repetiría hasta el cansancio?

“Presuntos Culpables”, un documental mexicano que va a salir próximamente y que narra la historia de un hombre inocente que es acusado de asesinato y sus vicisitudes en el sistema judicial. Un juez lo acaba de prohibir en México.
Me pareció un retrato crudo de las instituciones de nuestros países, de lo que es caer en un sistema que busca “resultados” sin importar la verdad, de la corrupción y desidia que arrastra la vida de tanta gente inocente en sistemas injustos.

¿Cuál le recomendaría a un extranjero que le preguntara cómo es Colombia?

Varios: La Sierra, Agarrando Pueblo, los Niños de la Guerra, hay uno hermoso sobre los Nukak Maku que no me acuerdo el nombre.

¿Quién es la o el documentalista más lúcido que ha dado el país?

Difícil, hay muchos.

¿A qué tema le teme?

Le temo a todos los temas y a ninguno. Todos me producen miedo y respeto. Pero supongo que hay que administrar el miedo y buscar una manera de entrar y salir porque lo difícil es sostenerse en una filmación a largo plazo.

¿Qué riesgos corrió en el rodaje de La Sierra?

Los mismos que corre la gente que vive en un barrio dominado por bandas armadas, que se disputan el poder con balaceras frecuentes y leyes que imponen jóvenes de 21 años y sus jefes. La diferencia es que yo me podía ir.

¿Qué opina del documental animado?

Me encanta. Me fascinó “Los niños de la guerra”

¿Tres elementos de un buen documental?

Una buena historia que contar, buena técnica y mucho mucho rigor.

¿Un barrio de Medellín, una campaña política, una movilización indígena... son temas distintos que han marcado sus producciones, cuál será el próximo?

Estoy buscando tema y financiación.

¿Cuál considera que es su sello como documentalista?

Yo miro como periodista, no soy militante, quiero registrar los grises, las complejidades, me encanta que la gente saque sus propias conclusiones y no me voy hasta que tengo lo que pienso que documenta la historia.

¿Qué le gusta de agarrar una cámara?

En “La Ola Verde” es la primera vez que yo filmo. Antes siempre lo había hecho otra persona: Scott Dalton en el caso de La Sierra y Miguel Salazar en Robatierra, en los dos largos anteriores. Pero en esta historia había espacios chiquitos donde no cabía un equipo de filmación y no tuve otra opción que filmar yo. De ahora en adelante voy a filmar siempre, me encantó la intimidad y a veces el refugio que da la cámara en situaciones difíciles.

¿Qué nuevo documental recomienda?

Las voces de la guerra.

¿Qué destaca de los documentalistas colombianos?

La tenacidad y el arrojo para documentar los episodios más tristes y peligrosos de nuestra historia. El que quiera saber de nuestra historia, tendrá que ver documentales porque ahí se ve y se dice lo que no se registra de forma completa y a veces ni incompleta en la historia oficial.

¿Qué deben aprender?

Todos estamos en proceso de aprendizaje.
 

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