El pronóstico médico de Jobs

Complicaciones relacionadas con el cáncer de páncreas y el trasplante de hígado al que fue sometido podrían ser las causas de su retiro.

Desde que el presidente y fundador de Apple anunció su retiro temporal de la compañía para atender asuntos médicos, las especulaciones en torno a su condición no han cesado. Aunque el comunicado que expidió Steve Jobs dando a conocer la noticia de su licencia fue bastante escueto, doctores estadounidenses se atrevieron a analizar las razones por las cuales su salud podría estarse complicando.

Amit D. Tevar, director de cirugía de trasplantes de hígado en la Universidad de Cincinnati, explicó a la cadena CNN que los medicamentos inmunosupresores que debe estar tomando Jobs desde que se sometió a un trasplante de hígado hace varios años para que su cuerpo no rechazara el órgano “podrían generar una recurrencia temprana del cáncer e, incluso, no haber logrado su objetivo”.

Es decir, no descarta la posibilidad de que el organismo de Jobs no haya aceptado el nuevo hígado. No obstante, destacó que esto sólo sucede en el 5% de los casos y que el 70% de los pacientes que se someten a este tipo de trasplante sobreviven cinco años o mucho más, eso sí, dependiendo del motivo por el cual hayan tenido que recibirlo.

En el caso de Jobs no está muy claro si el procedimiento se realizó por el cáncer de páncreas que lo aquejaba o porque surgió otra complicación. Lo cierto, asegura Benjamin Philosophe, director de la división de trasplantes del Centro Médico de la Universidad de Maryland, en Baltimore, es que los tumores pancreáticos neuroendocrinos, conocidos como PNET, como el que le diagnosticaron a Jobs, son muy resistentes y tienden a esparcirse al hígado, caso en el cual, así se realice un trasplante, el paciente tiene el 50% más de probabilidades de que el cáncer reaparezca.

Jobs, de 55 años, se ha caracterizado por ser muy reservado con su salud. A tal punto que cuando tuvo que ausentarse de Apple para someterse a la cirugía de trasplante se excusó diciendo que sufría de un desorden hormonal. Su delgadez y la palidez de su rostro terminaron delatándolo con el tiempo, hasta que finalmente contó su verdadero diagnóstico.

Ahora la historia parece repetirse y ante su actitud prudente lo único que podemos pensar, asegura el doctor Philosophe, es que “se trata de un retiro planeado y no de algo improvisado y que Jobs está comenzando a luchar contra algo que implica una batalla difícil”.

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