Vivir |1 Oct 2008 - 8:22 pm
El juego del laberinto de la vida
Dinámica de amor y de conciencia
Por: Redacción Vivir
Sin objetar a ninguna escuela o teoría psicológica, y sintetizando 20 años de asistencia social a víctimas de hechos de violencia y maltrato, Constanza Ardila y Adriana Martínez entregan una obra orientada a que se fortalezca la idea de que la paz sí es posible.
Foto: David Campuzano.
Constanza Ardila y Adriana Martínez, autoras del trabajo ‘El presente: donde todo es posible’.
Los colombianos no somos violentos por naturaleza, pero existen modelos pedagógicos y concepciones políticas y sociales que no favorecen la creación de una cultura de paz. No existe conciencia individual para salir del laberinto de la agresión y el maltrato, pero sí un escenario propicio para empezar a superar esta carencia: la aceptación de que hay un presente, donde todo es posible, siempre y cuando se asuma una fórmula universal: la práctica del amor y del perdón.
Son conclusiones de la terapeuta social y economista Constanza Ardila Galvis, quien después de 20 años de investigación sobre las motivaciones de la violencia en Colombia, y el acompañamiento biopsicosocial a más de 50.000 familias en situación de desplazamiento o 6.000 desmovilizados de las guerrillas y las autodefensas, decidió condensar en dos tomos y un CD interactivo su experiencia en el complejo camino de asumir que todo empieza en la paz de la conciencia.
Hace dos décadas, Constanza Ardila conoció de primera mano el drama de las familias de las víctimas de la Unión Patriótica en el departamento del Meta, y adentrándose en la desgarradora realidad de sus viudas y huérfanos, surgió su iniciativa de crear una organización de apoyo terapéutico. Así nació la Corporación Educativa Ceda Vida, que hoy desarrolla con éxito varios programas para pedagogos de paz, transformadores de conflictos y terapeutas sociales.
Poco a poco, el producto de sus enseñanzas fue quedando sintetizado en varios libros de gran fuerza testimonial: La cosecha de la ira, Guerreros ciegos, Un enemigo conocido y La Palabra de los inocentes., una aproximación directa a complejas circunstancias derivadas del maltrato intrafamiliar, la violencia armada, el abuso sexual y el fenómeno del desplazamiento. Una mirada desde el universo interno de las víctimas y su necesidad de reorganizar sus vidas en el autoconocimiento.
La primera destinataria de sus esfuerzos no podía ser otra que su hija. Por eso la abogada Adriana Martínez Ardila, después de una exitosa trayectoria profesional en el campo del derecho penal y de varias investigaciones sobre las garantías de las mujeres y los menores de edad en el contexto colombiano, asumió la dirección de la Fundación Social Colombiana Ceda Vida. Y como su madre Constanza, hoy lidera a un selecto grupo de profesionales dedicado a fortalecer procesos de atención, acompañamiento y formación con población vulnerable y afectada por la violencia.
Con espíritu ecléctico, asumiendo que todas las escuelas de psicología tienen importantes enseñanzas, pero que sumadas se pueden adaptar al caso específico de Colombia, madre e hija se impusieron una tarea aún más ambiciosa: sintetizar su obra y entregarla a la sociedad con guías prácticas. Así surgió El presente: donde todo es posible, un trabajo de 600 páginas que plantea más de mil interrogantes y que a través de medio centenar de relatos busca que cualquier lector pueda poner en práctica su propia búsqueda, hasta identificar cómo se desarrolla la conciencia.
Con recurrentes referencias a los grandes maestros de la humanidad y abordando el estudio sintético del cerebro y sus funciones, el dominio lingüístico, las emociones y los sentimientos, las relaciones del poder, la transformación de los conflictos o el camino del perdón, la obra sugiere que la vida es como ingresar a un laberinto de complejos patios, y para cada escenario la humanidad ha venido creando un conocimiento que se puede armonizar en beneficio del ser humano y, en el caso particular de Colombia, en procura de crear una multiplicadora cultura de paz.
“Somos seres duales y en cada uno de nosotros se libra una lucha de contrarios, pero la experiencia nos ha demostrado que no hay verdades absolutas sino un camino por construir donde lo esencial es erradicar la violencia”, comenta Constanza Ardila. Y añade Adriana Martínez: “La idea es extractar lo mejor de cada escuela o forma de conocimiento, aquello que nos sirve para avanzar hacia la transformación interior y eso es posible cuando se reconoce que ciencia o religión apuntan hacia la misma meta: el poder de cambiar a través del perdón y el amor mirándose en el reflejo de nuestras propias contradicciones”.
Después de 20 años de atención a más de 80.000 personas y de graduar a decenas de terapeutas sociales en una dinámica de paz con resultados convincentes, Constanza Ardila y Adriana Martínez entregan una obra práctica e interactiva, basada en el desarrollo de ejercicios de cotidianidad, del contacto con las víctimas que da la medida de cuál puede ser el mejor sendero para rehacer esperanzas. Es el juego de la vida, con todos sus azares y aciertos, sometido a la única realidad, la de un presente que a todos por igual nos sitúa hora tras hora frente al espejo ineludible de nuestra conciencia.
“Todos los colombianos somos responsables”
La Fundación Social Ceda Vida y la Corporación Educativa del mismo nombre se unieron para desarrollar el proyecto “Oportunidades para la paz”, un ejercicio práctico desarrollado con estudiantes de varios colegios de Bogotá, Barrancabermeja y la región de Urabá, a fin de demostrar que si se trabaja pedagógicamente en la superación de la violencia, hay instrumentos válidos para lograr metas convincentes en favor de la reconciliación ciudadana.
El proyecto ha tenido el auspicio de la Comisión Europea, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, la fundación Antonio Restrepo Barco y Ceda Vida. Esta iniciativa también contribuye a la creación de la obra de Constanza Ardila y Adriana Martínez, quienes parten de una convicción común: no existe un solo colombiano que no sea responsable en la búsqueda de la paz.
No obstante, como lo plantea El presente: donde todo es posible, desde el psicoanálisis, la neurolingüística o en la sumatoria del conocimiento espiritual y científico a través de los tiempos, con mirada ecléctica es posible plantear escenarios viables para una sociedad como la colombiana. “La militancia más hermosa está centrada en la consciencia”, comenta Adriana Martínez. Ése es el camino que desarrolla su obra.
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Redacción Vivir | Elespectador.com
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- Asesoría psicológica
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