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El deporte es una práctica indispensable para los niños porque ayuda a que se mantengan saludables y activos. Es un componente clave en su crecimiento, ya que contribuye al desarrollo de habilidades motrices y cognitivas, fomenta el trabajo en equipo, el liderazgo y la cooperación. Sin embargo, cuando practicar una actividad física deja de ser un espacio lúdico y agradable, como ocurre frecuentemente en los llamados deportes de élite (aquellos que requieren entrenamiento intensivo), el menor enfrenta una situación de riesgo que puede llegar a perjudicar su salud física y su bienestar emocional.
Un reciente informe presentado por la ONG Save the Children advierte que el 70% de los jóvenes atletas se benefician del deporte de competición, mientras que un 20% vive en situaciones de riesgo y al 10% restante se le estarían violando sus derechos. A un significativo número de niños que practican deportes de competición se les priva de actividades propias de su edad, como reunirse con sus amigos, por exceso de entrenamiento, y esto va en contra de su derecho al ocio y al juego. Además, hay días en que ni siquiera sus entrenadores les dan tiempo para estudiar, violando su derecho a la educación.
Por esta razón, el informe alerta sobre la necesidad de que a estos pequeños que han querido destacarse en el mundo deportivo, se les garantice el derecho a la protección de su integridad física y bienestar psicológico.
Sin embargo, en la práctica se encuentran frecuentemente casos como los que ha tenido que tratar Juan Carlos Rodríguez Alvira, ortopedista infantil y profesor de la Universidad del Rosario, quien cuenta haber visto cómo a muchos de sus pacientes el deporte de élite les ha causado depresión. Por ejemplo, Alvira recuerda el caso de una excelente gimnasta que por ser de contextura gruesa fue eliminada del equipo.
También hace memoria sobre aquellos niños a quienes ha tenido que atender porque presentan graves daños físicos, generalmente a causa de un excesivo entrenamiento. “En varias oportunidades han llegado a mi consultorio pequeños con lesiones del aparato muscular esquelético y fracturas”. Además, ha tenido que atender menores con daños a nivel del núcleo de crecimiento de las placas de los huesos, lo cual puede afectar a largo plazo su desarrollo e incluso deformar sus extremidades.
En el informe de Save the Children se considera el motociclismo, el paracaidismo y el boxeo como deportes inadmisibles para que sean practicados por los niños. A su vez, se recomienda que los menores no entrenen más de tres horas al día. Para finalizar, el documento sugiere a los padres preocuparse porque sus hijos realicen otras actividades diferentes al deporte, que les permitan desarrollarse como niños sanos e íntegros en todos los campos de su vida.