Vivir| 8 Jun 2008 - 9:05 pm

Alerta por consumo de bebidas energéticas revueltas con licor

Una mezcla peligrosa

Por: Mariana Suárez Rueda

El debate mundial por los alarmantes niveles de consumo de bebidas energizantes entre los adolescentes volvió a ocupar las primeras planas de los periódicos norteamericanos, a raíz de un estudio realizado por la Universidad de Buffalo, Nueva York, que reveló un aumento significativo de casos de taquicardia e infartos en las salas de emergencia del país.

Peligro energético Las bebidas energéticas se convirtieron en protagonistas de la rumba.

Tan sólo el mes pasado, cuatro estudiantes de un colegio en la Florida tuvieron que acudir de emergencia al hospital por arritmia y sudor excesivo. Entre tanto, en un centro educativo de la ciudad de Tigar, Oregon, un grupo de maestros envió una circular a los padres alertándolos por el consumo exagerado de bebidas energéticas por parte de los estudiantes, quienes “literalmente se están emborrachando a punta de cafeína”, concluyó el comunicado.

El estudio dirigido por Kathleen Miller, investigadora de adicciones de la Universidad de Buffalo, también evidenció que el consumo de estas bebidas está asociado a comportamientos agresivos y conductas de riesgo, como tener relaciones sexuales sin protección y abuso de sustancias psicoactivas. “Los adolescentes que toman regularmente energizantes son más propensos a asumir actitudes peligrosas”, explicó Miller en una entrevista al periódico New York Times.

Sin embargo, ni las nuevas evidencias encontradas por esta investigación, ni los informes presentados por la OMS —en donde se alerta a los consumidores sobre los riesgos de este tipo de bebidas, que en exceso o mezcladas con alcohol pueden generar insomnio, hiperexcitabilidad, hipertensión arterial, hipoglicemia, arritmias y convulsiones, entre otras— han sido suficientes para contrarrestar el problema.

Por el contrario, las ventas han aumentado y los gobiernos de diferentes países se han visto a gatas para regular su comercialización y consumo. En Francia, Dinamarca y Noruega, por ejemplo, se ha logrado que éstas bebidas sólo puedan ser adquiridas en farmacias. Pero en Inglaterra, Alemania, España y Austria, los mayores consumidores a nivel mundial, no se ha hecho nada.

Lo mismo sucede en Colombia. Mientras el Invima sostuvo en varios comunicados que “no existe estudio que concluya efectos nocivos a la salud por el consumo habitual de este tipo de bebidas” y que es suficiente con que en la lata se advierta que contiene altos niveles de cafeína, un grupo de concejales de Bogotá presentó un Proyecto de Acuerdo para regular su venta entre los menores de 14 años.

  • Mariana Suárez Rueda | EL ESPECTADOR

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