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Vivir 25 Abr 2009 - 10:00 pm

Perfil de una brasileña que conquistó a Colombia

Hablando con Flavia de sexo y algo más

La ya famosa consejera sexual revela la alocada historia de su matrimonio con el ex embajador de Brasil en Colombia y ofrece consejos concretos para disfrutar más de sus parejas.

Por: Patricia Lara Salive * / Especial para El Espectador
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    http://www.elespectador.com/impreso/vivir/articuloimpreso137781-hablando-flavia-de-sexo-y-algo-mas
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Foto: David Campuzano

-Yo voy a seducir a ese hombre-, les decía con frecuencia a sus amigas Flavia Gomes Do Santos, la atractiva carioca que hasta hace poco más de un año era simplemente la esposa de Julio Gomes Do Santos, el Embajador de Brasil en Bogotá y ahora, luego de que la pareja optó por radicarse en el país, es en las mañanas la consejera sexual del Canal Caracol. 

Con seguridad, Flavia se ha convertido en la sexóloga más popular de Colombia, pues con su simpatía, su sexapeal y su gracioso portuñol, toca los temas más atrevidos, desde cómo combatir la eyaculación precoz y la anorgasmia femenina, hasta cómo superar la falta de deseo por la pareja y evitar los errores que con mayor frecuencia se cometen en la cama. Y a juzgar por su propia trayectoria, ella aplica al pie de la letra los consejos que les suministra a los televidentes. Veamos:

Hijastra de un miembro de la Fuerza Aérea brasileña, siendo adolescente Flavia se trasladó con su familia a Londres, donde su padrastro era agregado aeronáutico. Entonces conoció a Julio, quien trabajaba como Ministro Consejero de la Embajada de Brasil. Desde el comienzo ella, que apenas tenía 17 años, sentía que se le alborotaba la pasión apenas miraba a ese curtido diplomático, 32 años mayor, casado y padre de una hija que entonces tenía apenas dos años más que ella.

-Julio me parecía inteligente, divertido, capaz de reírse de todo, de charla interesante, era un papazote-, dice, muy convencida, esta brasilera de 37 años, quien hace 16 alcanzó su sueño de seducir a Julio, hace 13 se casó con él, luego tuvo dos hijos suyos y aún vive feliz a su lado.

La historia de cómo sedujo a su marido esta sicóloga de la Universidad de Brasilia, sexóloga del Instituto de Sexología Clínica de Roma, especializada en patologías adictivas en la Universidad del Sagrado Corazón de esa ciudad y en disfunciones sexuales masculinas en la Universidad de Nueva York, revela más su personalidad que sus desparpajados consejos sobre sexo y que las desinhibidas respuestas que les da a los televidentes por ese correo electrónico que, con frecuencia, se bloquea por la avalancha de mensajes.

Resulta que en 1.993 ya Flavia y su familia habían regresado a Brasilia y Julio se desempeñaba como asesor del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien por esa época era canciller de Brasil. Un día, el padrastro de Flavia ofreció una cena con el propósito de que se reencontraran los antiguos funcionarios de la embajada en Londres y Julio llamó para advertir que concurriría a la comida sin su esposa. El mensaje lo recibió Flavia, que saltó de la felicidad y se dijo a sí misma que debía ser capaz de aprovechar semejante oportunidad que le daba la vida... Entonces, esa noche, se puso sus mejores galas y se mantuvo lo más cerca posible del hombre de sus sueños.

En algún momento escuchó que él decía que viajaría con Cardoso a París, ese fin de semana de puente, y que iría primero a Río de Janeiro, en el avión de la cancillería, para volar de ahí a Europa. Y Flavia, ni corta ni perezosa, de inmediato se inventó que ella, como buena carioca, procuraba pasar los puentes en Río de Janeiro, pero que en esa ocasión no había conseguido cupo en los aviones.

-Nosotros te llevamos-, le dijo Julio.

-Mil gracias, yo encantada de ir con ustedes-, repuso feliz.

A la hora acordada, Julio y Flavia se encontraron en el aeropuerto, con tan mala suerte que, durante todo el trayecto, a ella le tocó sentarse junto a Cardoso, que le hablaba de cosas que no le interesaban, mientras que Julio iba adelante, junto al piloto y lejos de ella, quien no sabía cómo deshacerse del canciller... Al aterrizar, Cardoso le preguntó si tenía carro y Flavia repuso:

-Me voy con Julio, Ministro.

Ya en el auto, Flavia le dijo a quien hoy es su marido:

-Tu mujer es alguien de mucha suerte, Julio.

Él la miró sorprendido… Y Flavia lo sedujo:

-Julio, tú me atraes, ¡yo siempre te he querido mucho!

Él la miró fijamente y contestó:

-Tú tienes tres defectos, Flavia: el primero, que eres 32 años más joven que yo; el segundo, que eres hija de quien lo eres; y el tercero, que yo soy un hombre casado.

Y ella le respondió:

-El primer defecto es problema tuyo, por nacer cuando naciste; en cuanto al segundo, yo soy dueña de mi vida; y sobre el tercero, te digo que es por poco tiempo.

De inmediato, Julio le preguntó si tenía el pasaporte para que viajaran juntos a París, pero Flavia le dijo que no. Sin embargo le entregó un papelito escrito en francés que decía: “Viens vite, je t’attend” (ven pronto, yo te espero).

-Sólo quería tener sexo con él-, confiesa esta loca maravillosa.

Por supuesto, poco después, se acabó de romper el matrimonio de Julio, que ya venía mal, lo mismo que el noviazgo que Flavia sostenía con un noruego. Y tres meses más tarde, ya estaban viviendo juntos.

El relato de la historia de Flavia como seductora es, tal vez, la mejor lección que ella pueda darles a sus fans, los mismos que en los supermercados la detienen para saludarla y preguntarle si es la misma que sale en el Canal Caracol.

Más sexo

Pero volvamos al sexo: Flavia Gomes Do Santos, quien se ha convertido en poco tiempo en una de las personas que mejor conoce los comportamientos sexuales de los colombianos, opina que en el país “hay una juventud con ansias de informarse sobre sexo y de quitarse el peso de la culpa sobre ciertas prácticas (masturbación, homosexualismo, lesbianismo). “Los niños que están entre 15 y 20 años”, dice, “hacen preguntas sobre masturbación y las niñas sobre su temor al dolor que les cuentan que se siente en la primera relación”.

 Los jóvenes de los 20 a los 30 años, explica Flavia, se preocupan por la manera adecuada de manejar a sus padres y de hacerles entender su forma libre de vivir la sexualidad. “Los de 30 a 40 ya son mucho más libres”, dice. “Los de 40 a 50 están en la crisis del último suspiro, y los de edad un poco más avanzada viven con curiosidad pero sienten pena de sazonar más su sexualidad con su pareja y de experimentar cosas distintas. Los mayores son más reprimidos”, concluye.

 -Colombia tiene problemas graves de eyaculación precoz-, dice esta doctora quien explica que ella se origina en que los niños y lo jóvenes se masturban con culpa y de prisa, o en que existen anomalías de próstata, de vejiga o de ansiedad, pero que en el 99% de los casos se curan. Y agrega:  -En el país está de moda el intercambio de parejas (swingers) y hay muchos hombres y mujeres homosexuales que quisieran “salir del closet.”

-Me preocupan los embarazos de adolescentes-, dice, -lo mismo que la inversión de valores reflejada en la expansión de la cultura del traqueto y de las niñas prepago de pechos desafiantes, ropa de marca y ostentosos escoltas.

Flavia Gomes Do Santos defiende su programa en televisión, dice que no es pornográfico y explica que lo que ocurre es que ella dice las cosas como son, pero alguna gente no lo entiende.

-Sin embargo la mayoría lo agradece porque no le queda fácil tener acceso a una terapia sexual-, concluye esta carioca quien coincide con las encuestas que afirman que los colombianos se sienten felices. 

Por qué en Colombia

No queda fácil entender por qué, luego de que Julio y Flavia habían vivido en Brasilia, donde él era asesor del canciller; en Roma, donde era el Embajador de Brasil ante la FAO; y en Nueva York, donde se desempeñaba como cónsul general, optaron por quedarse para siempre en esta Bogotá helada y gris.

-Aquí hemos sido muy felices: aquí se disfruta, se goza -, dice Flavia.

Y sus hijos han sido aún más felices, y han gozado aún más que sus papás… Por eso, a fines del 2.007, cuando les llegó el anuncio de su traslado a Brasil (ya llevaban casi once años fuera de su país), tanto ellos como los niños se pusieron tristes: tendrían que readaptarse a Brasil, dejar a sus amigos y comenzar de nuevo, pero sólo por dos años, pues en ese tiempo, dada su edad, Julio tendría que jubilarse por obligación.

Una noche, ya a punto de empacar maletas, la pareja, compungida, salió a comer y Flavia le dijo a su marido que, si ella pudiera, se quedaría en Colombia. Entonces él le contestó: ¡Pues nos quedamos!

Fue así como poco después, Julio se convirtió en asesor de empresas brasileñas con interés en invertir en Colombia, en profesor de negociación internacional de la Universidad de El Rosario y en director del Instituto de Estudios Brasileños de esa universidad, y Flavia empezó a hablar de problemas sexuales dos veces por semana en el noticiero de la mañana de Caracol TV. Y fue tal su éxito, que ahora, un año después de iniciado el programa, no lo hace dos días sino cuatro.

-¿Pero por qué decidieron quedarse en Bogotá?

-Porque aquí la gente es querida, acoge a los extranjeros maravillosamente, uno tiene la sensación de que la conoce desde que nació, aquí uno no se siente extranjero y se enriquece culturalmente...  Además, en Bogotá hay mucho menos violencia que en Río de Janeiro... Sí, todos los extranjeros que conozco se enamoran de Colombia-, concluye Flavia, quien comenta que lo que ella y su marido hicieron no es extraño: sólo decidieron lo mismo que acaban de decidir los embajadores de Portugal, Italia, Países Bajos y Bélgica: quedarse para siempre en Bogotá.

 * Columnista y escritora

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