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La evidencia científica hace pensar que tal vez sea hora de modificar la liturgia del matrimonio. Al “prometen ser fieles en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad”, podría añadirse un “prometen quererse en la obesidad y la delgadez”.
Lo que muchas parejas con seguridad han experimentado en carne propia, ahora ha sido confirmado por científicos de la Universidad de Carolina del Norte: al contraer nupcias el riesgo de obesidad aumenta para hombres y mujeres. Los resultados de la investigación, en la que se estudiaron el peso y las relaciones sentimentales de 6.949 individuos, se publicaron en la última edición de la revista Obesity.
No sólo los casados corren el riesgo de puntuar más en esa balanza escondida en una esquina del baño, también aquellos jóvenes que simplemente deciden compartir techo con su novio o novia sin ningún compromiso.
En el caso de mujeres que sin contraer nupcias viven con sus amantes por más de cinco años, el riesgo de obesidad puede elevarse hasta 63%. Los amantes hombres, en cambio, conservan la misma probabilidad de obesidad que estando solteros.
¿Por qué el matrimonio se vuelve tan peligroso como el chocolate para mantenerse en línea? Gordon-Larsen, líder del estudio, tiene algunas teorías. Luego de entrevistar a 1.293 parejas encontró que luego de casarse las personas le dan más importancia al tiempo para comer que cuando viven solos, también reducen el tiempo para asistir a un gimnasio debido a nuevos compromisos y después de meses de prepararse para lucir bien el día de la boda, después de ésta simplemente se dejan llevar por los antojos.
Pero no se desanime si ya programó su boda. Otros estudios han demostrado que casarse trae beneficios para la salud como una expectativa de vida más larga y la oportunidad para dejar atrás vicios como el cigarrillo.