La Generación i

Estudiantes fruto del desarrollo de dispositivos como el iPhone, el iPod y el Wii.

Chatear por messenger con cinco amigos mientras ven su programa favorito de televisión, buscar información para una tarea en internet, consultar su correo electrónico, hablar por celular y estudiar para un examen, todo al mismo tiempo, son las principales características de los niños que forman parte de la denominada Generación i.

Aunque suene increíble, estos pequeños nacidos a finales de los años 90 y después del 2000 tienen la habilidad del multitasking, es decir, de realizar tareas simultáneas sin perder la concentración en cada una. Larry D. Rosen, psicólogo y académico de la Universidad de California (EE.UU.) fue quien bautizó a esta generación cuya forma de pensar está influenciada por dispositivos tecnológicos como el iPad, el Wii, el iPhone, el WiiPad, el iPod, entre otros.

Desde hace 25 años, Rosen se ha dedicado a estudiar las formas de interacción, el comportamiento y la manera de pensar de estos menores que se dice nacieron con el chip de la tecnología incorporado, pues no hay ningún aparato que no sepan manejar, descubren funciones del celular que un adulto nunca hubiera encontrado y tienen una asombrosa habilidad para solucionar cualquier inconveniente o falla que se presente con un dispositivo.

Los hallazgos de esta investigación fueron consignados en su más reciente libro Comprendiendo a la Generación i y la forma como aprenden, que acaba de ser lanzado en Estados Unidos y que se espera llegue en el transcurso de este año a países de habla hispana como el nuestro. A lo largo de esta publicación, Rosen detalla las características de estos niños y plantea el reto que tiene la escuela de introducir la tecnología en las aulas como una herramienta de aprendizaje.

Según Rosen, la brecha generacional entre los padres y los hijos de esta generación se ha profundizado. Mientras los adultos utilizan la tecnología con un propósito, por ejemplo ingresar a internet para consultar el correo electrónico o adquirir un teléfono inteligente para recibir información de su trabajo sin importar en qué lugar se encuentren, los niños de la Generación i permanecen las 24 horas del día conectados y la tecnología se convirtió en algo inherente a sus vidas, en un elemento esencial de su existencia.  

Rosa Julia Guzmán, directora de la maestría de Pedagogía de la Universidad de La Sabana, explica que estos menores tienen una cosmovisión diferente a la nuestra. “Para ellos la tecnología es como lo que fue para nosotros la televisión. Es algo con lo que nacen y por eso su relación con ésta es tan diferente”. En esta medida, advierte, resulta fundamental que padres y educadores le abran la puerta a la tecnología y a las nuevas formas de interacción y de aprendizaje que trae consigo.

“De nada sirve que tengamos computadores o tableros electrónicos en los salones de clase si su uso no tiene un propósito pedagógico”. Por eso, asegura, es importante reflexionar cómo estos recursos se pueden convertir en un motor para la formación de los estudiantes en todos los campos, “en algo va más allá de los aprendizajes”.

A algunos educadores y padres les preocupa que estos niños tengan menos habilidades sociales y un vocabularios más limitado debido a que su interacción con los otros es sobretodo virtual y a que el lenguaje lo han modificado de acuerdo con sus necesidades de comunicación a través de medios como Twitter o los mensajes de texto. A esto se suma el hecho de que son personas acostumbradas a la inmediatez y, por lo tanto, no se caracterizan por ser pacientes ni por su capacidad para tolerar la frustración.

Por eso, para Claudia Díaz, rectora del colegio Montessori British School, asegura que uno de los factores que deben trabajarse con mayor intensidad entre los estudiantes de ahora es la inteligencia emocional y los valores. “Hacer énfasis en conceptos como la privacidad, guiarlos en la búsqueda de contenidos en la web que sean apropiados para su edad y ponerles límites en la utilización del computador, las consolas de videojuegos o la internet son fundamentales para su formación”.

Lo cierto es que a pesar de que  investigaciones como las del profesor Rosen contribuyen a comprender mejor hacia dónde van los niños de hoy, indiscutiblemente también recalca que debe modificarse la manera de educar en la escuela y el hogar porque aún hay vacíos a la hora de establecer cuáles son las prácticas idóneas para formar a una generación acostumbrada a la inmediatez y al multitasking.