Juan Gabriel Vásquez 30 Sep 2010 - 9:56 pm

¿Quién era Joaquín Soler Serrano?

Juan Gabriel Vásquez

HARÁ UNOS DIECIOCHO AÑOS ME cayó en las manos, por pura casualidad, un libro de entrevistas de título sencillo y a la vez pretencioso: Escritores a fondo.

Por: Juan Gabriel Vásquez
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Los entrevistados eran escritores españoles y latinoamericanos, y bastaba echar una mirada a las fotos de la portada del libro para darse cuenta de que allí, si bien no estaban todos los que eran, sí eran todos los que estaban. La ausencia más notoria era la de García Márquez, pero lo demás era tan maravilloso que nadie sensato se hubiera pasado más de tres minutos preguntándose por ella. Leí el libro de manera selectiva pero salvaje. Dejé de lado a los españoles, a Torrente Ballester y a Miguel Delibes, porque sus nombres todavía no me decían gran cosa; en cambio, no sé cuántas veces leí las entrevistas con Vargas Llosa, con Borges, con Cortázar, con Onetti. Yo tenía diecinueve años y quería ser escritor, y la vida y opiniones de los escritores que admiraba tenían algo de mito, de verdad revelada.

Tardé seis años en saber quién era el entrevistador responsable de ese libro extraordinario. No porque su nombre no apareciera en el libro, sino porque no me daba cuenta de que las respuestas que yo había comenzado a memorizar venían después de una pregunta informada y profunda. En 1998 encontré en una librería de Barcelona dos o tres videos cuyas fotos reconocí de inmediato: eran las de la portada del libro. Las compré como si el mundo se fuera a acabar mañana. El mundo no se acabó, las entrevistas de A Fondo siguieron saliendo y yo las seguí coleccionando y las sigo viendo cada tanto, todas las que hay disponibles en el mercado, y nunca he dejado de agradecer al periodista terco y clarividente que convenció a la televisión pública española de que aquel proyecto valía la pena.

Se llamaba Joaquín Soler Serrano. Murió hace unas tres semanas, a sus 91 años y en medio de un relativo silencio. Por una necrológica me enteré de que no sólo había entrevistado a escritores de lengua española, sino también a gente como Bernardo Bertolucci o Elia Kazan, y lamento que esas entrevistas no estén disponibles para el público. A propósito de Soler Serrano, la necrológica recuerda esa suerte de proverbio de los comunicadores: la mejor improvisación es la que se prepara. En las entrevistas de A Fondo uno lo ve sentado en su silla, armado únicamente con sus páginas de notas, y no sólo es un milagro que logre sacarles a los escritores la información y las anécdotas que les saca, sino que la conversación sea tan entretenida. Pero claro, todo eso era posible porque Soler Serrano leía los libros de sus entrevistados. No es ésta la única lección que podrían aprender de él nuestros periodistas de ahora.

Pero claro, las entrevistas de Soler Serrano no tienen nada que ver con la televisión que nos tocó en suerte. Están en blanco y negro. Los invitados fuman sin parar. Soler Serrano hace preguntas inteligentes. Si el entrevistado necesita pensar o es tímido, Soler Serrano lo respeta en lugar de cortarlo o acosarlo con imbecilidades para que no haya silencios. Sus entrevistas deberían verse en todas las facultades de periodismo. No sé si ése sea el caso, pero uno ve la manera en que los escritores son entrevistados en la televisión las más de las veces y piensa que no, no es probable que así sea. Y es una lástima.

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