Mauricio García Villegas 30 Jul 2010 - 10:36 pm

La inteligencia vial

Mauricio García Villegas

POR ESTOS DÍAS PASA POR LOS MEdios una campaña publicitaria que habla de la epidemia de excusas que los colombianos invocamos cuando estamos en la vía pública. “Hay comportamientos que nos hacen actuar de forma irracional”, dice la cuña, y para evitarlos “tenemos que usar nuestra inteligencia vial”.

Por: Mauricio García Villegas
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Campañas como ésta son muy importantes. Ojalá hubiese más. Pero tengo dudas sobre el mensaje que esta cuña transmite. Lo primero es que no tiene sentido decir que “hay comportamientos que nos hacen actuar de manera irracional”. El comportamiento no es la causa que nos lleva a actuar de esa manera; es el acto mismo. No es el origen sino el efecto. Pero bueno, quizás esto sea un problema menor de falta de inteligencia publicitaria.

Lo que me parece más delicado es enfrentar el problema del incumplimiento como un problema de falta de inteligencia —de imprudencia— de quienes están en la calle. Es verdad que el vivo que desacata la norma muchas veces actúa como un bobo: se atraviesa o se pasa el semáforo en rojo y se estrella. Pero en la cultura del incumplimiento hay cosas más importantes que una campaña publicitaria debería tener en cuenta. Me explico.

Hay dos tipos de cumplidores de normas en las vías públicas: el que cumple para evitar que lo sancionen o para no tener un accidente y el que lo hace porque cree que es lo correcto. La cuña de la inteligencia vial tiene en mente al primero de estos personajes. Le recomienda cumplir, no porque lo que hace esté mal hecho, sino porque si lo hace le puede ir mal. Por eso, el mensaje de la inteligencia vial se parece a una recomendación de manual de autoayuda: si no quieres que te pase algo malo, haz tal y tal cosa. No estoy en contra de eso, creo que así se pueden salvar vidas y evitar accidentes; pero creo que el problema fundamental no está en la torpeza de los incumplidores, sino en su irresponsabilidad.

Decir que uno debe respetar el semáforo en rojo para evitar un accidente es tanto como decir que no hay que robar un banco porque de pronto lo meten a uno a la cárcel. Al concentrarse en la prudencia —no en la responsabilidad— la cuña deja por fuera el problema fundamental de los accidentes viales, que es la irresponsabilidad de algunos, tolerada por muchos. Lo grave del incumplimiento de normas no es la falta de inteligencia, o la imprudencia, sino la falta de cultura cívica.

En Colombia el incumplimiento en las vías es sobre todo un problema colectivo de impunidad social, es decir de falta de reproche contra los detractores y no tanto un problema individual de recomendaciones para evitar accidentes. Lo grave no es tanto que la gente se accidente por violar una norma de tránsito, lo grave es que cuando alguien viola esa norma, nadie proteste, lo cual es un incentivo para que muchos más violen esa norma y claro, la accidentalidad aumente. (La impunidad social es tan grave como la impunidad penal).

Las cuñas institucionales deberían desalentar a los que se pasan los semáforos en rojo, no por brutos o imprudentes, sino por irresponsables. En un país en donde la viveza es vista como una expresión de la inteligencia —el vivo vive del bobo, afirma el dicho popular— deberíamos hablar más de responsabilidad vial que de inteligencia vial.

* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia e investigador de DeJuSticia

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