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El Mundo | 6 Enero 2009 - 4:12pm

Fin del idilio entre Estados Unidos y el Vaticano

Por: David Alandete, Washington / El País de España | Elespectador.com
Obama, partidario del aborto y de la investigación con células madre embrionarias, se aleja de la jerarquía de la Santa Sede.

Con George Bush se marcha el que ha sido bautizado como 'el primer presidente católico de Estados Unidos', por su cercanía con Juan Pablo II y Benedicto XVI y por involucrarse en los asuntos que el Vaticano ha convertido en campos de batalla sociales del siglo XXI, como la defensa de la idea tradicional de la familia. Su sucesor, Barack Obama, se enfrenta ahora a las reticencias de la jerarquía católica norteamericana, que ve en él a un político comprometido con causas en las que el Vaticano no está dispuesto a ceder, como la defensa del derecho al aborto o la investigación con células madre.

Uno de los norteamericanos con mayor rango en el Vaticano, el cardenal James Francis Stafford, dio al presidente electo su particular bienvenida a Washington el pasado mes de noviembre con un discurso en la Universidad Católica de América en el que dijo que, el día de las elecciones, el país sufrió un 'terremoto cultural' instigado por la victoria de un político que condujo una campaña 'extremista y opuesta al derecho a la vida'. Las bases católicas, sin embargo, no se identifican con este discurso apocalíptico.

El grupo Catholics United se reunió a finales de 2008 con el equipo de transición de Obama para comunicarle al presidente electo cuáles son sus dos prioridades: reducir el número de abortos y erradicar la pobreza. 'Obama es el único candidato que tenía en su programa el compromiso de reducir el número de abortos', explica James Salt, director de organización de esta asociación. 'Los republicanos se centraron, simplemente, en prohibirlo. Pero no hablaban de reducir el número de operaciones. Y eso se logra con educación y con mejoras sociales'. Durante los pasados ocho años, la jerarquía católica de EE.UU. ha aceptado al presidente saliente como uno de los suyos, a pesar de que es protestante y acude a una iglesia metodista en Tejas.

En 2004 Bush, que se había lanzado a una guerra que horrorizó al Vaticano, quiso aplacar a las bases religiosas con dos propuestas: sendas reformas constitucionales para ilegalizar tanto el aborto como el matrimonio gay. Ninguna de ambas se llegó a materializar. Pero Bush se quedó con la bendición de los adalides de la Iglesia Católica en EE.UU.. En aquel entonces, hizo suya y repitió por doquier una frase de Juan Pablo II. 'Debemos continuar trabajando por una cultura de la vida', dijo en una conferencia ante un grupo católico en abril de 2007. Sin embargo, no a todos los católicos les ha convencido el supuesto catolicismo espiritual de Bush. 'El actual presidente tuvo un buen despegue y un mal aterrizaje', explica Douglas Kmiec, profesor de Derecho en la Universidad Pepperdine y jefe de la oficina de asesoramiento legal de los presidentes Ronald Reagan y George Bush padre. 'En sus campañas electorales comenzó como un gran defensor del derecho a la vida. Pero ocho años después tenemos una política exterior basada en la guerra. Su historial en medio ambiente es deficiente. La economía se tambalea y está dejando a muchas personas al borde de la pobreza. Todos estos son factores que afectan también a la santidad de la vida'.

Depende ahora de Obama qué asuntos elegirá para crear una nueva agenda demócrata con el Vaticano. 'El presidente electo se mantendrá al margen de asuntos como el de los abusos a menores, algo de lo que la Iglesia se ha estado encargando de forma muy eficiente en los pasados años', explica Gene Beaupre, profesor de Ciencia Política en la Universidad jesuita Xavier. 'El del aborto tampoco será un asunto que marque la agenda. Porque las bases católicas son menos apasionadas en este asunto que la propia jerarquía eclesiástica. A las familias católicas les importan también otros asuntos en la agenda social como obtener un salario digno, luchar contra el paro y la pobreza y otros aspectos que afectan a la dignidad de la vida'. Con una agenda como ésta, para Obama será más fácil encandilar a las bases que a las altas esferas del Vaticano.

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