“Si Uribe va, voto por él”

La primera entrevista de Juan Lozano tras su salida del Gobierno.

En su primer entrevista como ex ministro, Juan Lozano dice que los enemigos de Germán Vargas quieren que él quede consagrado como el enterrador de la reelección. Cree que la gente firmó el referendo para reelección en 2010 y dice que si el Presidente se lanza, votaría por él. 

Juan Lozano Ramírez dejó el jueves pasado el Ministerio del Medio Ambiente y Vivienda para buscar una curul en el Senado de la República. Considerada cuota de Cambio Radical —el partido de Germán Vargas Lleras—, en el Gobierno, las palabras del mismo presidente Álvaro Uribe al momento de la despedida generaron una especie de ‘morbo político’, cuando le pidió trabajar por un “Congreso de excelencia en 2010” a nombre del uribismo. Ya en la arena política, en su primera entrevista como ex funcionario, Lozano Ramírez habla de la encrucijada que plantea su candidatura, no considera que los proyectos políticos del Primer Mandatario y del jefe de Cambio Radical sean incompatibles, aunque advierte que si Vargas Lleras se va a la oposición, no lo acompañaría.

¿Cuál es su apuesta política?

Me voy del Ministerio para buscar un congreso de excelencia y una representación muy amplia en todo el país que legitime, a partir de 2010, un equipo político muy importante desde el Senado.

¿A nombre de Álvaro Uribe o de Germán Vargas Lleras?

A nombre de las ideas, las banderas, los sueños y las realizaciones de Álvaro Uribe. En este momento no tengo una definición sobre los avales. Estas son mis primeras horas como ex ministro y tengo que emprender un proceso de consultas y diálogos. No descarto ningún aval y no voy a buscar pulsos ni confrontaciones sino convergencias y coincidencias. Mantengo la idea de que Cambio Radical, Germán Vargas y el proyecto del presidente Uribe no son incompatibles. De hecho, no lo han sido hasta ahora y el mismo Germán Vargas ha vuelto a decir esta semana que está dispuesto a participar en una consulta entre los partidos que defienden el proyecto político de Álvaro Uribe. Por eso, no creo que se trate de proyectos excluyentes.

¿Y no se volverían excluyentes cuando entre a jugar la reelección?

Ya lo veremos y si eso se da, tengo claro que no participaría de un proyecto que le haga oposición al presidente Uribe o a su Gobierno.

¿Estaría dispuesto a ceder un primer renglón?

No he pensado en el tema de la confección de las listas. Solo digo que estoy dispuesto a buscar coincidencias y equipos grandes y vigorosos.

¿Pero usted es miembro de Cambio Radical?

Yo he representado a un sector uribista que se llama Cambio Radical y tengo por el senador Germán Vargas Lleras aprecio, admiración y una amistad muy larga. Y llegué al gobierno de Uribe a trabajar como consejero, antes de que se planteara una candidatura presidencial de Germán Vargas. Por eso pienso que no tienen porque ser temas incompatibles.

¿Es cierto que Vargas le dio un ultimátum para que tomara una decisión antes de la junta de parlamentarios del Partido en Cartagena y Barranquilla?

No es cierto. Yo tengo con Vargas Lleras una relación cordial donde no hay ultimátum de ninguna índole. Mi posición política es muy clara: creo en Uribe, lo respaldo, fui su consejero de política social y su ministro. No voy a participar

de un proyecto que se le oponga. Por eso estoy dispuesto a hacer esfuerzos humanos y políticos para que se mantenga la coincidencia entre el proyecto del Presidente y el  Germán Vargas. Pero si por la dinámica de la política, Cambio Radical se vuelve de oposición, yo no lo acompañaré.

El comisionado de paz Luis Carlos Restrepo dice que sale a impulsar la reelección ¿usted también?

Yo salgo a impulsar las banderas del proyecto político que lidera el presidente Uribe. Aunque suene a frase de cajón, le creo cuando habla de reelegir su proyecto. Creo también que si más de cuatro millones de colombianos firmaron pidiendo un referendo para poder decidir sobre una nueva reelección, éste debe tramitarse y el país debe tener el derecho de decidir. Una vez se cumplan estos pasos, el presidente Uribe deberá poder decidir si se presenta o no.

¿Reelección en 2010 ó 2014?

Aquí armaron una discusión de tinterillos y a los colombianos no les pasaron ese papel para que firmaran que la reelección es en 2014. La gente firmó reelección para 2010. Lo que pasa es que los promotores del referendo  se equivocaron cuando admitieron que había una duda. Pero esa es una discusión vergonzosa.

¿Y a usted qué le gusta?

Si el referendo es aprobado en el Congreso y en la Corte Constitucional y él decide presentarse a una segunda reelección, votaría por él.

Lo que implica que hasta allí llegaría Juan Lozano con Cambio Radical...

No sé qué decisiones va a tomar el Partido. Germán Vargas ha sido un dirigente absolutamente respetable y claro, y está en su derecho de proceder como lo está haciendo: de frente al país y con toda la claridad del caso. Y hasta donde sé, ha dicho que Cambio Radical acompañará el referendo.

¿Usted fue primero uribista o de Cambio Radical?

Yo tengo con Germán Vargas una amistad que arranca en la infancia. Siendo casi adolescentes entramos a las juventudes galanistas. Él me ha ayudado muchísimo en mi carrera política y yo le he ayudado mucho. Tengo gratitud y cariño para con él. Hay momentos en la política en los que hemos coincidido y otros de discrepancias, lo cual no ha sido obstáculo para conservar la amistad. En cuanto a mi relación con el gobierno Uribe, desde muy temprano lo apoyé. Soy uno de los fundadores del partido Colombia Siempre, que avaló a Germán en la candidatura al congreso de 2002, cuando él apoyó a Uribe. Por eso no veo ninguna incompatibilidad y quiero dejar en claro que lo mío no fue un proceso en el que un día un gobierno llamó a un directorio político para que le mandara un listado de buenos candidatos para unos cargos y allí estaba el mío. Yo soy uribista hace más de 20 años, el día que conocí a Álvaro Uribe.

Y entre Germán Vargas, Andrés Felipe Arias y Juan Manuel Santos ¿por quién votaría?

Votaría por Vargas siempre que haga parte de estas banderas. Pero si mi amigo German plantea una candidatura de oposición al gobierno Uribe, con el dolor del alma no votaría por él.

¿De verdad cree que Germán Vargas pueda pasar a la oposición? 

Creo que los enemigos de Germán Vargas están empeñados en que él quede consagrado como el enterrador de la reelección para que luego aparezcan otros, cabalgando sobre la popularidad del Presidente, como los redentores del uribismo. Quieren convertirlo en un parricida para después pasarle la factura y que él cargue con el muerto.

Por allí se ha planteado la creación de un nuevo partido uribista...

Hay opciones que habrá que construir. Personalmente pienso que las reformas que limitan la creación de partidos son equivocadas y que es antidemocrático elevar el umbral.

¿Por qué?

Porque limita el ejercicio político de las minorías. Las llaves de la democracia no pueden quedar en manos de unos poquitos. Las sociedades para progresar necesitan poder incorporar nuevas fuerzas políticas y e levar el umbral iría contra esa posibilidad.

¿Estaría dispuesto a ir en una misma lista junto a Luis Carlos Restrepo o Andrés Felipe Arias, si no le sale lo de la Presidencia?

Seguramente. Tenemos tesis coincidentes en al medida en que los tres hicimos parte del mismo gobierno y trabajamos por los mismo propósitos.

¿Qué es un Congreso de excelencia?

Un Congreso en el que hombres y mujeres de todas las regiones y sectores lleguen con la obsesión de defender lo público y a trabajar por el bienestar colectivo. Aspiro a que el próximo Congreso tenga una mayoría clara en defensa de las tesis del presidente Uribe, lo cual no significa que sea un Congreso arrodillado y servil. No se trata de tener mayorías de aplanadora. Los colombianos deben tener la garantía de que un Congreso de excelencia es aquel que tiene la capacidad de ejercer control político y aplicar instrumentos como la moción de censura cuando haya fallas o vicios que así lo ameriten. Congreso de excelencia no es una misión excluyente ni odiosa frente a la capacidad que tienen muchos sectores de promover a colombianos destacados.

¿El actual congreso ha sido servil y arrodillado con el Presidente?

Para nada. Ha sido un congreso difícil, pero por una razón distinta: porque las mayorías ideológicamente no han estado siempre claras. Lo que quiero decir es que el riesgo de tener unas mayorías parlamentarias muy fuertes, como las que queremos conseguir, es que se puede perder la capacidad de crítica frente al gobierno.

¿Cómo recuperar un Congreso que es quizás el más desprestigiado de la historia?

Asegurándonos de que el proceso de elección sea transparente. Hay que tomar medidas adicionales para evitar el carnaval de dinero en efectivo en la política y el peso de intervenciones intimidantes. El problema del actual congreso se originó en el proceso electoral, en la medida en que este fue mediado por plata, corrupción y plomo. El paramilitarisno, el narcotráfico, las Farc y la politiquería no dejaron que los electores decidieran libremente. Yo lo que

veo es que los colombianos no valoran la importancia que tiene el Congreso, una institución que elige a los más altos jueces del país, a los órganos de control, del que depende el control político de los funcionarios, que decide sobre nuestra vida cotidiana, sobre impuestos o qué régimen de salud no toca. Todas esas tareas se tienen que cumplir bien.

Pero el Congreso actual es de mayorías uribistas y no ha sido el mejor ejemplo...

El Congreso actual tiene un problema de legitimidad porque varias decenas de sus integrantes han tenido que dejar su curul. Por eso es necesario que a partir de 2010 logremos tener un congreso de excelencia en el que puedan confiar los colombianos.

Fernando Londoño prometió un congreso admirable ¿qué tal que su congreso de excelencia resulte igual?
Por eso emprendo este camino, a sabiendas de lo difícil que es. Hay que levantar la voz para que los colombianos sepan lo que pasa y entiendan que no es una decisión subsidiaria o menor la que está en juego cuando se vota por los congresistas.

¿Cuáles serían los principales temas que usted impulsaría?

Hay que hacer una reforma política seria, con silla vacía inmediata, que prohíba el flujo de efectivo en las campañas, como hoy se está dando. La reforma que hoy se está tramitando tiene algunos instrumentos pero es insuficiente. Por lo demás, yo dejé en el Ministerio unas leyes en trámite por las que voy a luchar, como el estatuto de vivienda, la formalización institucional de las familias en acción y el ampliar en tres días la licencia de maternidad antes del parto.

¿Cómo solucionar la confrontación entre el Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia?

Cada una de las ramas debe cumplir con su tarea. Lo que tiene que hacer el Congreso es elegir con plena libertad y autonomía de conciencia a los mejores magistrados. Hay que abordar también desde el Legislativo una reforma integral a la justicia.

¿Cómo le ha parecido la administración de Samuel Moreno?

Bogotá va mal pero no creo que el camino sea agarrar a piedras a Samuel Moreno. Más bien hay que buscar caminos para ayudarle a superar el caos. Bogotá tiene que hacer un esfuerzo para tener un alcalde que conozca y entienda la ciudad y que llegue libre de ataduras políticas. Hay que buscar la manera de darle herramientas a Samuel Moreno para que la ciudad no se vaya por un despeñadero

Por cierto, ¿en qué quedan sus sueños de ser alcalde?

La verdad es que siento una enorme tristeza frente al tema de la alcaldía porque, sin falsa modestia, pienso que tendría un gran chance de ser el próximo alcalde de Bogotá. Pero el hecho de que no vaya a tramitar esa aspiración no quiere decir que me vaya a marginar de la política de Bogotá.