Por: Arlene B. Tickner

Los colombianos y el mundo

En Colombia se ha vuelto un lugar común afirmar que a la gente no le interesa la política internacional, lo cual explica su relativa ausencia en los debates públicos, las campañas y los análisis de los medios.

Tal vez por ello, nunca se les ha preguntado a los colombianos por lo que piensan sobre el mundo. Fue éste el propósito de una encuesta nacional realizada por  la Universidad de los Andes y cuyos resultados se presentarán esta semana. 

Los colombianos manifiestan un fuerte y atípico americanismo. Tienen una percepción muy favorable sobre Estados Unidos, confían en él más que en cualquier otro país u organismo internacional para manejar los problemas mundiales, creen que la relación bilateral es fundamental, y ven positivamente al TLC, la extradición y la ayuda para la lucha contra las drogas y la guerrilla. Aunque las opiniones están divididas en cuanto a la conveniencia de que tropas estadounidenses participen en el combate contra las Farc, cerca de la mitad dice estar a favor.

Al tiempo que están dispuestos a ceder un grado considerable de soberanía con tal de que Estados Unidos ayude a resolver los problemas de seguridad del país, no están de acuerdo con la necesidad de aceptar decisiones impuestas por la potencia cuando a Colombia no le gusten.  Similarmente, hay una amplia aprobación de las acciones de organizaciones como la OEA y la ONU para confrontar la violación de los derechos humanos y los conflictos internos, siempre y cuando éstas no impliquen costos indeseables para el país.

A pesar de la importancia atribuida a la asociación con Estados Unidos, se piensa que Colombia debe enfatizar más las relaciones con América Latina. Las relaciones con Ecuador y Venezuela son consideradas muy importantes, en particular por el comercio, pero existe ambigüedad frente a Venezuela. Es de los pocos países identificados como una amenaza para Colombia y el presidente Chávez se encuentra entre los líderes políticos con menos favorabilidad. Frente al Ecuador, por lo contrario, no existe la misma percepción.

Los colombianos expresan gran interés por los temas internacionales y consideran que sus opiniones deben ser tenidas en cuenta mucho más a la hora de formular la política exterior. Sin embargo, sufren de un “síndrome del ombligo”, mediante el cual sobredimensionan el peso mundial del país.  En su opinión, Colombia es el país más importante del hemisferio para Estados Unidos, será el país más influyente de América Latina hacia el futuro, y de abrirse un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU para la región, Colombia debe ocuparlo.

El lema de los colombianos parece ser: que vengan los que quieran para ayudar a arreglar nuestros problemas, pero que no nos impongan compromisos que no nos gusten; somos importantes internacionalmente, pero no estamos dispuestos a hacer sacrificios para ganar ese lugar. ¿Es esta la opinión de una ciudadanía pensante y crítica frente al mundo o se trata de una cultura política súbdita, presa de lo que dice el gobierno? Que el lector decida.

Profesora Titular. Departamento de Ciencia Política, U. de los Andes.

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