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Paz 21 Dic 2007 - 4:01 pm

Este viernes se conmemora un año más

Ataque a Patascoy: 15 minutos de horror y 10 años de secuestro

Los cabos del Ejército Libio Martínez y Pablo Emilio Moncayo cumplen 10 años en cautiverio. El primero no conoce a su hijo. El padre del segundo camina hacia Caracas en busca de su liberación.

Por: Redacción Internet
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    http://www.elespectador.com/noticias/paz/articulo-ataque-patascoy-15-minutos-de-horror-y-10-anos-de-secuestro
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Este viernes 21 de diciembre los cabos del Ejército Libio José Martínez y Pablo Emilio Moncayo cumplen 10 años en poder de las Farc tras la histórica toma de Patascoy, en Nariño, un récord nunca antes visto en algún conflicto en el mundo y cuya solución aún parece lejana.

"Nos habíamos acostado cansados y como todas las noches con mucho frío. Patascoy es un cerro muy alto. Serían las 2 de la madrugada cuando un bombazo nos tiró al piso. No acatábamos a saber qué pasaba, pero las ráfagas de ametralladora nos hicieron entender que se trataba de un ataque...la tronadera de las bombas que nos mandaban hechas en tarros de leche en polvo no nos dejaba ni oír los gritos de ‘ríndanse chulos'. Nadie en nuestro campo daba órdenes. Esperábamos que el teniente, que dormía al pie de la central de radio, reaccionara, sin saber, en esa confusión, que había sido la primera baja.

Hacia las 5 comenzamos a caminar por la trocha del oleoducto trasandino. Habían muerto 10 compañeros, 18 habíamos caído en manos de las Farc y tres habían podido huir. A las 8 estábamos llegando a la pata del cerro cuando vimos un helicóptero. La guerrilla lo dejó acercar y cuando lo tuvo a tiro, lo impactó. Regresaron a la base. Caminamos todo el día. A las 7 de la noche oímos el avión fantasma dando vueltas alrededor del cerro de Patascoy y ametrallando a la loca. Caminamos muchos días. Hasta la tarde en que llamaron por lista a los soldados. Nos hicieron formar y nos dieron la orden de caminar sin dejarnos oír. A la madrugada nos dijeron: hasta aquí fueron fiestas. La alegría fue mucha: estábamos libres".

Estos son algunos apartes del relato que un muchacho que prestó servicio militar en la base de comunicaciones de Patascoy le dio al columnista de El Espectador Alfredo Molano, a propósito de los diez años que este viernes se cumplen del ataque guerrillero.

Luego de una incursión con cerca de 300 hombres, los guerrilleros de las Farc atacaron la base militar donde funcionaba la Estación de Comunicaciones del Ejército en el cerro de Patascoy, en límites entre Nariño y Putumayo, ocupada por integrantes del Batallón de Infantería Batalla de Boyacá. Tras los hechos, 22 soldados fueron asesinados y 18 más secuestrados. Tiempo después, 16 de ellos fueron liberados.

Por esos días, fue célebre una frase del guerrillero de las Farc Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, que se conoció luego de que el Ejército le interceptara una charla con otro subversivo: "La pelea no duró sino 15 minutos".

Hoy en día, esos dos uniformados que los insurgentes decidieron no liberar siguen en su poder, toda vez que ni las operaciones militares, ni los acercamientos con dos presidentes (Andrés Pastrana y Álvaro Uribe) han derivado en un hecho significativo que dé lugar a su puesta en libertad.

Una de las esperanzas de obtener su liberación, tal vez la más significatvia, se fue al piso cuando el entonces mandatario Pastrana decidió, el 20 de febrero de 2002, acabar con la denominada Zona de Distensión porque las Farc, mientras hablaban de sus supuestas intenciones de paz, secuestraron un día antes al senador Jorge Eduardo Gechem Turbay. El congresista fue plagiado en un avión de la empresa Aires cuando un comando guerrillero de las Farc obligó el aterrizaje de la aeronave sobre la carretera entre el municipio de Hobo y Neiva. Hoy en día, él también sigue en poder de los subversivos.


Pruebas de supervivencia

Nada se sabía de los dos cabos del Ejército hasta el 3 de julio pasado, cuando apareció un video, a través de un medio inusual, con pruebas de supervivencia de los dos, así como de otros cinco uniformados que siguen plagiados.

El video fue difundido a través de la cadena de televisión árabe Al Jazeera. En el mismo, que habría sido grabado un mes antes de su difusión, se muestra a siete miembros de la Fuerza Pública enviando mensajes a sus familiares. En él, uno de los uniformados, soldado William Giovanni Domínguez, asegura haber visto a la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt y a su entonces fórmula a la vicepresidencia Clara Rojas, quienes siempre están acompañadas de "un niño", que se supone es Emmanuel, hijo de Rojas y que de acuerdo con la más reciente declaración de las Farc dejarán en libertad en los próximos días.

Esta versión difiere de lo hasta ahora dicho por el policía Jhon Frank Pinchao, que se le escapó a los subversivos y quien sostiene que Betancourt y Rojas han permanecido separadas durante su cautiverio y que esta última no ha estado al lado de su hijo Emmanuel. Ahora bien, tras las últimas pruebas de supervivencia que se conocieron, Íngrid Betancourt dice en una carta que no ha visto a Clara Rojas hace varios años. De igual forma, llama la atención que Dominguez, quien fue plagiado en Caquetá, no estaba registrado en ninguna lista de secuestrados por parte de los organismos del Estado.

Uno de los mensajes del video también corresponde al de Pablo Emilio Moncayo, por cuyo secuestro su padre, Gustavo Moncayo, partió una caminata desde Nariño a Bogotá como mecanismo de presión en busca del acuerdo humanitario. Tras ver el video, el profesor dijo sentirse con esperanzas y agradeció a Dios porque le permitió ver a su hijo de nuevo. Además de Moncayo y Domínguez, en el video aparecen el capitán Édgar Duarte, secuestrado en Caquetá; el suboficial Luis Alberto Herazo, secuestrado en Caquetá; los intendentes Álvaro Moreno y Elkin Rivas y el cabo segundo Libio Martínez Estrada, el otro de la toma de Patascoy.

En su mensaje, el cabo Moncayo se dirige al presidente, Álvaro Uribe, y le insiste en que busque el acuerdo humanitario. "Usted ha tenido tacto y habilidad para conducir el país, que ha abierto dos frentes con distintas agrupaciones casi paralelas en el camino para alcanzar la paz ¿por qué no abre un tercer frente para dialogar con las Farc, por qué insistir en la fuerza, recurrir a la fuerza, cuando esa salida no es la tendencia que se está dando a nivel mundial?", expresó.

Ahora bien, aunque su secuestro es tan doloroso como el de cualquier persona, su caso ha adquirido especial significado por cuenta de su padre, el profesor Gustavo Moncayo, quien dedició en junio pasado caminar 1.500 kilómetros, desde Sandoná (Nariño) hasta Bogotá, como método de presión y repudio frente al secuestro de su hijo. Gracias a su larga travesía fue invitado por varios gobiernos a dar su relato en torno a la tragedia del secuestro en Colombia y hoy en día camina rumbo a Caracas (Venezuela) para pedirle al presidente de ese país, Hugo Chávez, que medie con las Farc, así no tenga el aval del Ejecutivo colombiano.

Este viernes, tanto Pablo Emilio como José se constituirán en las personas que más tiempo llevan secuestradas en todo el mundo. Y peor aún, con un panorama que, por lo menos a la luz pública, no se ve alentador. Diez años de puja por el despeje militar o el rescate, en medio de fracasados acercamientos, supuestos intereses políticos que no permiten avanzar, acciones terroristas de esa guerrilla e innumerables intentos que hasta ahora no arrojan resultados.

Diez años de sufrimiento y espera por el retorno de los cabos sin que ellos sepan de las radicales transformaciones de sus hogares. La esposa de Libio José ya es la señora de otro hogar, pero sus amigos lo extrañan como experto jugador de cartas y aguardan su regreso para volver a celebrar el primer campeonato de fútbol del Deportivo Pasto. Paralelamente, los padres de Pablo Moncayo tuvieron que hipotecar su casa por $38 millones, pero él desconoce que es el dinero con el cual su padre viaja por Colombia liderando siempre la interminable lucha por la liberación de los cautivos. Los siguientes mensajes fueron enviados para los cautivos a través de El Espectador en la Navidad pasada. Éstos, desafortunadamente, siguen vigentes.


Para Libio José Martínez

De Fanny Martínez, su prima.

Este mensaje es para Libio José Martínez. El Niño José te quiere mucho. Espero que esta Navidad estés bien, estés tranquilo y sigas confiando en Dios. Reza mucho, también lee la Biblia. La vida no se ha acabado todavía. Nosotros estamos luchando acá, en compañía de sus padres, de los padres de Pablo Emilio Moncayo y del sargento Moreno Chagüeza. Estamos todos unidos. No pierda la esperanza. Lo único que le pido es que confíe mucho en Dios y que no desfallezca para nada.

De Johan Estiven, su hijo de diez años, que no conoce.

No le siga haciendo daño al país y por favor libere a mi papá y a todos los secuestrados. El pequeño Johan le escribe cartas en la que le expresa su infinito amor y le recuerda "que tiene un hijo que lo espera para conocerlo y que nunca más se vuelva a ir.

Para Pablo Emilio Moncayo

De Héctor Cabrera, su tío.

Pablito: le habla su tío Héctor. Le estoy enviando este mensaje para desearle una feliz Navidad. Lo recordamos mucho. Le mando un abrazo grandote de sus primas, de su tía Gloria, de su tío Orlando, de los familiares que vivimos en Bogotá y Sandoná. Vamos a orar porque pronto, a los que tienen la libertad en sus manos, se les mueva el corazón y firmen un acuerdo que lo ponga nuevamente en casa.

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