ELESPECTADOR.COMImprimir

Investigación | 23 Agosto 2008 - 3:35am

El círculo empresarial de Ascencio Reyes

Por: Norbey Quevedo H. | Elespectador.com
El desconocido entorno económico de un hombre cercano a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Súbitamente comenzó en los últimos meses a liquidar parte de su grupo de empresas personales y familiares. Aparecen nuevos nombres y compañías con nexos que lo pueden poner en entredicho. Para conocer los contactos de Ascencio Reyes, haga clic aquí.

El jueves 3 de enero de 2008, en la Notaría 19 de Bogotá, con capital inicial de $200 millones, se constituyó la empresa Proyectos Inmobiliarios Villarrica Ltda., con un amplio objeto social básicamente encaminado a desarrollar actividades de administración, corretaje, arrendamiento y compra y venta de finca raíz, automotores o aeronaves. A pesar de que la firma estaba proyectada para desplegar actividades durante 50 años, súbitamente, el pasado 10 de mayo, sus socios dispusieron el cese de sus labores. Hoy, la sociedad está disuelta y en estado de liquidación.

Con similar procedimiento el 21 de abril de 2005, en la Notaría 18 de Bogotá, nació la sociedad comercial Inversiones Estratégicas en Valores S. A. (Invesval), creada para la comercialización, venta y exportación de electrodomésticos y adquisición de bienes inmuebles, entre otras actividades. Aunque desde 2007 la sociedad no cumplió con la obligación legal de renovar su matrícula mercantil, sorpresivamente hoy está en proceso de liquidación. Y la situación se repite con una tercera empresa: Comercializadora de Granos del Huila, creada desde septiembre de 1991 y también en liquidación.

En las tres empresas hay un denominador común: o aparece como socio Ascencio Reyes Serrano o se incluyen personas que a su vez están relacionadas con este mismo empresario en otras firmas de su propiedad. Es el caso de Ana Hermencia Castillo Sánchez, revisora fiscal de la citada empresa Invesval y, al mismo tiempo, revisora fiscal de la sociedad El Centauro Inversiones Comerciales. En cuanto a esta última empresa, creada en octubre de 2003, Ascencio Reyes fue socio fundador, pero el pasado 20 de febrero cedió sus cuotas a dos nuevos socios de El Centauro.

En otras palabras, es claro que el empresario Ascencio Reyes Serrano, hasta hace pocos meses un exitoso y público hombre de negocios, hoy parece interesado en minimizar su perfil económico. Sobre todo desde que trascendió que, a través de su empresa familiar Viajes y Turismo Basan & Cia Ltda., fue la persona que financió buena parte del viaje que hicieron a Neiva la mayoría de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, entre el 9 y el 11 de junio de 2006, para sumarse a un homenaje al magistrado Yesid Ramírez, a raíz de su designación como presidente del alto tribunal.

Desde ese momento Ascencio Reyes Serrano se convirtió en un enigma para los medios de comunicación y poco a poco se fue conociendo que se trataba de un empresario huilense muy cercano a los magistrados de las altas cortes, amigo del fiscal Mario Iguarán y de excelentes relaciones con altos oficiales del Ejército y la Policía. Pero como los medios empezaron a asociarlo con el homenaje al magistrado Yesid Ramírez, él encontró un argumento de respuesta, que sintetizó así a la revista Cambio: “Quieren enlodar mi nombre para conspirar contra el Fiscal y contra la Corte Suprema de Justicia”.

Sin embargo, fue el propio Ascencio Reyes quien parcialmente reveló a El Espectador, en su edición del pasado 21 de junio, las dimensiones de su poder económico. “He tenido fábrica de calzado, taberna en el sur de Bogotá, comercializadora de granos que vendía al Fondo Rotatorio del Ejército, finca de eucalipto que vendía a Cartón de Colombia, sembradora de maíz, sorgo y arroz, cultivos de maracuyá y cacao, editorial, agencia de viaje, negocios de petróleo y hasta noticiero de televisión durante el gobierno de Andrés Pastrana”. En pocas palabras, un millonario muy bien relacionado.

Corte de cuentas

Como era de esperarse, en un ambiente caldeado por la pugna entre la Presidencia de la República y la Corte Suprema de Justicia, con el correr de los días fueron saliendo a flote nuevas cifras sobre Ascencio Reyes. La información financiera disponible dio cuenta, por ejemplo, de que su capital hacia junio de 2008 aproximadamente sumaba $1.414 millones y que desde 2000 empezó a adquirir propiedades rurales y urbanas en los departamentos de Cundinamarca, Córdoba, Meta y Huila.


Y por una de esas propiedades empezaron a trascender sus relaciones comerciales más comprometedoras: el predio Guichiral, con una extensión de 3.972 hectáreas, ubicado en la vereda Serranía de Chapurray del municipio de Puerto Lleras (Meta). Según consta en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de San Martín (Meta), en negociación que se hizo en diciembre de 2001, el enorme predio pasó de las manos de Ascencio Reyes Serrano, Consuelo Collazos Ceballos y José María Ortiz Pinilla, entre otros propietarios, a la empresa Palmas del Ariari. Años después se supo que uno de los socios de Reyes dejó ver su faceta oculta de traficante de estupefacientes.

Requerido por una Corte del Distrito Sur de la Florida por tráfico de drogas, José María Ortiz Pinilla, conocido con los alias de Chucho, Chepe o El Viejo, y muy popular en el gremio de los esmeralderos, fue capturado por el DAS el 27 de diciembre de 2006. Después de los trámites de rigor y la aprobación de la Corte Suprema de Justicia, el pasado 24 de enero fue extraditado a los Estados Unidos. Ese mismo día, el gobierno colombiano entregó a la justicia norteamericana a once personas más, todas acusadas por los delitos de narcotráfico o lavado de dinero.

Entre los extraditados del 24 de enero de 2008 estuvo Manuel Salvador Pérez Lordoy, conocido como Salva y natural de Barranquilla. Según los hechos resumidos en la nota verbal enviada al Ministerio de Relaciones Exteriores por la Embajada de Estados Unidos, entre marzo de 2005 y abril de 2006, Pérez Lordoy, junto a otros individuos, suministró servicios de transporte de drogas a organizaciones internacionales de tráfico de narcóticos. Entre los acusados fue relacionado Gilberto Garavito Ayala, a quien la Fiscalía le inició proceso de extinción de dominio en once de sus extensas propiedades.

Este sujeto, que entre otros aspectos tuvo una concesión de Ingeominas para explotar por 30 años un yacimiento de esmeraldas en Pauna y San Pablo de Borbur (Boyacá), resultó con activas relaciones comerciales con Consuelo Collazos Ceballos, la socia de Ascencio Reyes en el predio Guichiral. Según datos financieros reportados en Confecámaras, entre 2003 y 2004 Consuelo Collazos registró un incremento patrimonial de $4.580 millones y durante 2007 realizó transacciones en efectivo por valor superior a los $1.200 millones.

De Collazos Ceballos se sabe además que tuvo un establecimiento de comercio de comidas rápidas en Pereira y que hoy posee más de 15 bienes rurales en el departamento del Meta, por valor de $1.570 millones. Cuando los medios de comunicación indagaron a Ascencio Reyes sobre su relación con José María Ortiz, sostuvo que lo conoció en 2000 por negocios de finca raíz y que el propio director de la DEA en Colombia, Leo Arreguin, le dijo que contra Ortiz no había nada en Estados Unidos. En sus explicaciones omitió hacer cualquier comentario sobre su segunda socia, Consuelo Collazos.

El Centauro e Invesval

El caso del predio Guichiral no es el único en el que Ascencio Reyes ser relaciona con polémicos negocios. La empresa El Centauro Inversiones Comerciales Ltda., constituida por Reyes en 2003 para la compra y venta de divisas en efectivo y cheques de viajero, es decir, como una casa de cambio, aún tiene como revisora fiscal a Ana Hermencia Castillo Sánchez, quien a pesar de que no tiene investigaciones penales vigentes, según la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf) y el DAS, está relacionada en el caso 931 Monteblanco, que adelanta la Fiscalía por presunto lavado de activos.

La misma empresa El Centauro Inversiones Comerciales Ltda. tuvo como revisora fiscal en 2007 a Diana Milena Blanco Rincón, quien según los organismos de inteligencia, aunque carece de sindicaciones penales, aparece relacionada en el caso 1785-Azul, que tiene que ver con las investigaciones que se han hecho contra la casa de Cambios Nasdaq Ltda., hoy incluida en la Lista Clinton. Esta empresa fue creada en septiembre de 2003 y según un reciente informe del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, Nasdaq Ltda. estuvo involucrada a una red financiera con las Farc para intercambio de dinero.

El Centauro Inversiones Comerciales Ltda. tiene hoy dos sedes, la primera ubicada en un local en la calle 122 con carrera 15 en el sector de Unicentro en Bogotá y el segundo en un local del acreditado centro comercial Hacienda Santa Bárbara. Al evaluar sus escrituras y registros mercantiles, se advierte que para 2005 se presentó una modificación en su objeto social para acatar una nueva reglamentación impartida por el Estado, y en febrero de 2007 se retiró de la empresa Ascencio Reyes, optando por ceder sus cuotas a dos nuevos socios que hoy poseen la mitad de la casa de cambios.

Por vía indirecta, El Centauro Inversiones Comerciales se conecta con Inversiones Estratégicas en Valores (Invesval S.A.). La conexión es la revisoría fiscal, pues en la primera firma está a cargo de Ana Hermencia Castillo y en la segunda empresa, ésta actuó como revisora fiscal suplente. Esta empresa, liquidada desde el pasado enero, tuvo como miembro de la junta directiva a José Iván Castiblanco Fúquene, quién carece de investigaciones penales en su contra en Colombia, pero según reportes de DAS y la Uiaf, al parecer se le investiga por lavado de activos en la Honduras.

La empresa familiar

El resto de las empresas conocidas de Ascencio Reyes son cuatro: Proyectos Inmobiliarios Villarrica Ltda., Reyes e Ipuz y Cia., Comercializadora de Granos del Huila y Cia. y Viajes y Turismo Basan. Respecto a la primera firma, sorprende que a pesar de que estaba proyectada para 50 años, sólo tuvo cuatro meses de duración, de enero a mayo de 2008. Entre Ascencio Reyes y su hijo Mario Francisco Reyes tenían la tercera parte de la empresa. Hoy sólo queda el registro en la Cámara de Comercio de Bogotá de lo que prometía ser un próspero negocio.

En cuanto a la Comercializadora de Granos del Huila, cuyo objeto social era la importación y exportación de productos agrícolas, la particularidad es que tratándose de una compañía estrictamente familiar constituida en 1991 por Ascencio Reyes Serrano y su esposa Blanca Flor Ipuz Pérez, actualmente está en liquidación. Nació en Neiva con apenas un millón de pesos


y durante 17 años se especializó en comercializar café, cacao, arroz, frijol, arveja y frutales. Hoy es una empresa agonizante que ya no ofrece utilidades y está a punto de extinguirse legalmente.

Reyes e Ipuz y Cía., en cambio, es una empresa vigente. Nació en 2003 para promover el negocio inmobiliario. Los socios son la familia directa de Ascencio Reyes, es decir, su esposa Blanca Flor y sus hijos Claudia Patricia, Natalia del Pilar y Mario Francisco. Con $50 millones se constituyó la empresa. Hoy parece ser el soporte esencial del grupo familiar y trabaja en asesorías inmobiliarias, compraventa o permuta de bienes y todo lo relacionado con el negocio de la finca raíz y la asesoría legal a empresarios vinculados con el negocio de la compra y venta de inmuebles.

El último negocio conocido es Viajes y Turismo Basan y Cía. Ltda., una empresa que nació en 1982, pero que pasó a propiedad de la familia Reyes hacia el año 2003. Hoy, dedicada a promover, programar, organizar y vender pasajes y planes turísticos dentro y fuera del país, la empresa constituye la plataforma empresarial de los tres hijos de Ascencio Reyes Serrano. El certificado de existencia y representación legal de la compañía señala que la empresa nació con $500 millones, que se han venido incrementando a través de los meses.

No obstante, según un reciente reporte financiero, la situación económica del núcleo familiar de Ascencio Reyes plantea ciertas particularidades: sus hijos son personas muy jóvenes, no poseen una actividad económica crediticia que respalde sus inversiones, hay un enorme capacidad de endeudamiento, su cartera está castigada y casi todos están reportados en las centrales de riesgo. Aún así, la empresa hace inversiones importantes, como el pago de casi $22 millones para el viaje de los magistrados de la Corte Suprema en el homenaje en Neiva de junio de 2006.

En síntesis, el hombre en el que se enfocan las dudas sobre sus relaciones con la justicia es un empresario exitoso, con productivos negocios y ninguna cuenta pendiente con las autoridades. A sus 52 años sigue en el ojo del huracán, pero hasta ahora ni a él ni a su familia les han demostrado que estén comprometidos en acciones ilegales. Pero desde que se supo de sus agasajos al Poder Judicial, presiente que lo investigan y sabe moverse. Quizás eso explica por qué algunas de sus empresas están entrando en proceso de liquidación. ¿Ascencio Reyes está en retirada?

El Espectador quiso conocer sus puntos de vista sobre sus actividades financieras y empresariales, pero al contrario del pasado mes de junio, cuando explicó a fondo tanto sus orígenes como su trayectoria vital o su efímero paso por la política, esta vez se limitó a comentar: “el periodismo está en su derecho de investigar, pero yo no quiero hablar más de mí mismo o de mis negocios”. Él sabe que por su cercanía a los jerarcas de la justicia, en la pugna de moda, está en el blanco perfecto. Pero se resguarda en el silencio. Su poder económico es grande, pero él se siente seguro de que puede demostrar su licitud.

La explicación del magistrado Yesid Ramírez

En su edición del pasado 12 de julio el magistrado Yesid Ramírez explicó cómo y por qué conoció al empresario Ascencio Reyes Serrano. “Maliciosa pero vanamente se ha querido vincular a Sale con Ascencio Reyes. A éste lo traté una vez en el Tribunal de Neiva y luego, ya como magistrado de la Corte, asistí a algunos de los homenajes que con su coordinación, un grupo de magistrados costeños organizaban para exaltar la elección de presidentes de la Corte de esa región, e inclusive para celebrar el ascenso a generales de la República de varios oficiales”.

En su respuesta el jurista señaló además que: “Por ejemplo, una reunión que se dio en el Jockey Club el 10 de noviembre de 2006 para agasajar al general Freddy Padilla de León, quien acababa de ser ascendido a comandante de las Fuerzas Militares. Precisamente sobre Reyes y sus actuaciones podrían declarar el general Padilla, a cuyo servicio está la eficaz inteligencia militar; Leo Arreguin, ex director de la DEA en Colombia, y el fiscal Iguarán”. Reitero además que la invitación a Neiva fue cursada por el gobernador de la época y no por Reyes.

El origen  del polémico  empresario

Ascencio Reyes nació en Rivera (Huila). Siendo apenas un niño, se fue a vivir a Neiva. Luego estudió primaria en la escuela Los Mártires y el bachillerato en el Instituto Técnico Industrial, Cuando terminó su bachillerato, entró al Batallón Miguel Antonio Caro. Al terminar de prestar el servicio militar se vinculó a la Asociación Nacional Miguel Antonio Caro, en donde empezó como mensajero y terminó como coordinador nacional.

En esa institución conoció a los empresarios Jorge Ramírez Ocampo y Augusto López, al general Nelson Mejía Henao y a monseñor Hugo Puccini Banfi. Por esa época conoció al general, hoy retirado, Miguel Antonio Gómez Padilla, ex director de la Policía, y otros oficiales del Ejército.

Conoció al magistrado Yesid hace 14 años, a través del abogado José Alejandro Bonivento, quien llegó a ser presidente de la Corte Suprema. de Justicia, pero la mayoría de los contactos con altos sectores de la justicia en Colombia los logró cuando estaba en la Asociación Miguel Antonio Caro, de la que también hacían parte otros altos dignatarios de la justicia, especialmente de la Costa.

Dirección web fuente:
http://www.elespectador.com/impreso/investigacion/articuloimpreso-el-circulo-empresarial-de-ascencio-reyes